Opinión

Nada es para siempre: los 3 frentes que se llevarán los dólares después de las elecciones

Las reservas se irán yendo a medida que las elecciones empiecen a poner presión sobre distintos frentes: brecha, importaciones y pagos a organismos.

La soja y el giro de fondos del FMI a los países miembros por la pandemia (de los cuales a la Argentina le corresponderían u$s 4.500 millones, efectivos a partir de agosto) ayudaron a construir un "puente".

Los dólares (o la falta de ellos) son una cuestión recurrente en nuestro país, tanto en el mediano como en el corto plazo. De mediano plazo, Argentina hasta el momento no ha delineado un plan de inserción global al mundo que le permita integrarse de manera cohesionada a las nuevas cadenas globales de valor ni ha diseñado un plan de diversificación de su canasta exportadora. Con una presión impositiva consolidada que llega al 40% del PBI y cambios institucionales recurrentes, hace falta algo más que tipo de cambio real alto para ser competitivos a nivel mundial.

Pero más allá de las cuestiones de mediano plazo -que, si siempre priorizamos la "agenda de lo urgente", serán eternamente postergadas-, en el corto plazo los dólares tampoco alcanzan para todo. Alcanzan para cerrar el año electoral, sí, a fuerza de cepo (creciente en el margen) y gracias al "maná del cielo" mencionado anteriormente.

Para tomar dimensión del problema, en el pico de compra de dólares (que suelen ser los meses que coinciden con la liquidación del sector agropecuario) las reservas netas apenas podrían llegar a u$s 8.000 millones, lo que representa apenas 2% del PBI. Se asume que un nivel "razonable" de reservas netas sería aquel que fuera (al menos) de 10% del PBI (u$s 40.000 millones aproximadamente).

Y estos u$s 8.000 millones no serán retenidos, sino que se irán yendo a medida que las elecciones empiecen a poner presión sobre distintos frentes: brecha, importaciones y pagos a organismos.

Brecha. Hace varias semanas que se viene registrando una intervención significativa en el mercado de bonos para contener la suba de los dólares paralelos. En las últimas dos semanas, las intervenciones no bajaron de los u$s 10 millones diarios (un 15% de lo que compra el BCRA de manera diaria).

Como no alcanzó con las intervenciones -la brecha subió 20 puntos desde mayo hasta las regulaciones-, la CNV y el BCRA decidieron adoptar algunas medidas para bajar la demanda de dólares paralelos. Esto se realizó a través de dos regulaciones que restringen aún más el mercado y traban los mecanismos de dolarización de carteras. No hay que descartar que hacia delante el "control" de la brecha se ejerza con un mix de regulaciones e intervenciones.

Aun así, todo control es estéril sin corregir los problemas estructurales de fondo. Lejos de bajar, el tipo de cambio "libre" subió $3 en la última semana, mientras que el que se observa por "pantalla" cayó para luego volver a niveles cercanos a $170 (brecha del 80%).

Importaciones. El dilema con las importaciones es evidente. Importar más consume dólares, restringir compras al exterior impacta sobre los niveles de actividad (y, en algunos casos, sobre los niveles de productividad en sí mismos). Aunque no solo tiene impactos sobre el nivel de actividad, también sobre la medida en que se "filtra" la brecha hacia los niveles de precios, algo relevante en un contexto donde la inflación núcleo no ha logrado perforar el 3,5% en los últimos nueve meses y la inercia pesa.

Pagos a organismos. Hasta diciembre, la Argentina deberá pagarle u$s 5.600 millones a organismos multilaterales, u$s 4.600 millones son con el FMI. Durante el primer trimestre del 2022, estos pagos ascienden a u$s 4.000 millones con el FMI, u$s 2.200 millones con el Club de París y u$s 800 millones con el resto de los organismos. En total, son 2 veces las reservas netas actuales. Los DEGs permitirán financiar el tramo de acá hasta diciembre. Después, Argentina deberá arreglar un programa con el FMI que despeje vencimientos y asegure el refinanciamiento de las otras deudas (Club de París principalmente).

Como se ve, no hay dólares para todos los objetivos. Y la presión en la brecha no tardará en llegar cuando las reservas empiecen nuevamente a descender como consecuencia de lo mencionado anteriormente.

El problema argentino no es solamente su insolvencia externa presente, sino su incapacidad futura de generar recursos y confianza, que le permitan fortalecer la caja de dólares para importar más (necesario para exportar más), refinanciar la deuda y liberar gradualmente el mercado cambiario.

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