Mercosur 30 años, ¿y el pescado sin vender?

El entusiasmo inicial de los 90 se fue convirtiendo en un laberinto técnico y político dentro del cual anidan hoy distintas posturas revisionistas y modernizadoras de lo que debe ser el bloque. Desconfianzas, errores, miedos y diferentes miradas de futuro condicionan la relación y ponen un manto de dudas sobre los pasos a seguir. Solo la unidad regional pone luz al final del túnel.

Se cumplen 30 años de la firma del histórico Tratado de Asunción por el cual se dio inicio a lo que conocemos como el Mercosur. Un acuerdo moderno en aquellos tiempos, a tono con los vientos de regionalización e integración mundial producidos por el fin de la Guerra Fría. Esta idea del acercamiento entre las naciones y la consolidación definitiva de las democracias latinoamericanas fue el terreno sobre el cual edificar la integración regional y el inicio de una nueva relación entre los dos países mas gravitantes de la región (Argentina y Brasil) los cuales pusieron un punto final a históricas rivalidades y conflictos en pos de un bien común superior, supranacional. Fijaron, junto a Uruguay y Paraguay, una agenda común de temas comprometiéndose a implementar los instrumentos y mecanismos que potenciaran fortalezas y minimizaran debilidades.

La libre circulación de bienes, servicios y factores productivos; la eliminación de derechos aduaneros y restricciones no arancelarias a la circulación de mercaderías; el establecimiento de un Arancel Externo Común; y la coordinación de políticas macroeconómicas y sectoriales fueron los objetivos de ese gran acuerdo que prometía seguir los pasos de otros acuerdos exitosos como el de la Unión Europea, el modelo exitoso que aseguraba convergencia macroeconómica, comercial, jurídica y política. Después de tres décadas podemos decir que el saldo no es bueno. No cumplimos con los prometido en ninguno de esos puntos.

¿Qué salió mal? Después de 30 años, ¿qué fue lo que hizo que todavía sigamos siendo uno de los bloques regionales mas cerrados, con menor integración intra y extra regional, con la menor cantidad de acuerdos comerciales firmados o vigentes (el Mercosur tiene acuerdos comerciales con países que representan menos del 10% del PBI global), y una plataforma que, a contramano de lo que postulaba en los 90, se convirtió en el encuadre perfecto para el proteccionismo, los beneficios sectoriales y las trabas burocráticas?

Son múltiples y variados los problemas que enfrenta el bloque en estos días. Algunos de orden técnicos (escasea la libre circulación de bienes por la existencia "de facto" aduanas internas; sobran trámites y trabas no arancelarias; abundan las excepciones y los regímenes especiales; etc.). Otras dificultades son de orden netamente político.

Es evidente que el rumbo elegido por la actual administración del Presidente Alberto Fernández no se condice con la apuesta al diálogo regional y el trabajo conjunto con nuestros socios de los últimos 4 años de Cambiemos. El camino de acercamiento y abordaje conjunto de las problemáticas hacia dentro y fuera del bloque (facilitación de comercio; convergencia regulatoria y acuerdos de facilitación de inversiones, la revisión integral del AEC) se dejó de lado por una retórica confortativa y pseudo nacionalista con escasos y poco claros objetivos.

La confrontación y el aislamiento parece ser mas productivo para un gobierno que no termina de entender, por ejemplo, la relevancia y la magnitud del acuerdo alcanzado con la Unión Europea (¡luego de 20 años de negociaciones!) y las negociaciones en curso con Singapur, Corea, Canadá y la India.

En nuestro país, la integración regional sigue siendo declamativa. Ocupa muchas líneas de los discursos oficiales pero esta lejos de la realidad. Una muestra clara de ello es el desinterés que el Presidente Fernández y su Cancillería muestra por la celebración del aniversario de la creación del bloque. Hecho agravado por ejercer Argentina la presidencia Pro tempore, el Presidente decidió que no están dadas las condiciones para hacer un encuentro presencial de conmemoración, entendiendo que hay actividades mucho mas importantes.

La cumbre por los 30 años del Mercosur es un evento de por si simbólico, pero también la oportunidad de mostrar cuales son las verdaderas intensiones y el momento para que los líderes puedan verse cara a cara y avanzar hacia una distención de las diferencias y a la búsqueda de un destino común mejor para todos. No parece un mal espacio para tener reuniones a solas (con las medidas de prevención de salud correspondientes) y limar asperezas.

Esa política de desinterés opera el efecto contrario al deseado y lleva al Mercosur a una zona de peligro en donde algunos empiezan a pensar que es necesario salirse de ese corsé que impide la negociación individual. El llamado a la "flexibilización" de Brasil y Uruguay son los gérmenes de la separación y nada peor nos puede pasar que quedarnos sin Mercosur y lo mucho o poco que hemos logrado.

Brasil ya ha dado algunas señales en ese sentido. Hace unos días, la embajada de ese país en Buenos Aires informó a la Cancillería argentina que dará por finalizado un importante acuerdo estratégico en materia de comercio marítimo que establecía que todas las cargas entre Argentina y Brasil, y viceversa, deben ser transportadas por armadores de ambos países. Alarma para el sector marítimo nacional y los empleos asociados. Las operaciones entre Brasil y Argentina se acercan a los 5 millones de toneladas, algo así como unos 600 millones de dólares al año en concepto de fletes marítimos, nada despreciable para ser tomados por sorpresa.

El gobierno del Presidente Fernández se ha empecinado en lesionar los vínculos con nuestros vecinos. Vecinos que, - más allá de sus problemáticas internas particulares- no sufren aislamiento alguno, gozan de muy buen crédito internacional y disponen de estabilidad económica, reducida desocupación y muy baja inflación". ¿Qué futuro nos depara a nosotros sin encima nos quedamos solos?

Otro ejemplo. La Provincia de Buenos Aires representa el 35% de las exportaciones totales del país. Casi el 30% de estas exportaciones tienen como destino Brasil. La mayoría se explica por los embarques de trigo, cebada, malta y material rodante (vehículos y autopartes). ¿Alguien se puso a pensar el impacto que puede tener un desacople para la economía de la mayor provincia exportadora del país? No es recomendable jugar con fuego cuando no hay matafuego a mano.

Es momento de "modernizar y perfeccionar", pero desde adentro. Siempre desde la unión regional y desde posturas de diálogo y agenda común. El lema debería ser "mas y mejor" Mercosur. Es necesario adaptarlo a la agenda mundial post-pandemia. Abordar de manera regional problemáticas como el cuidado ambiental (que en estos días se ha convertido en un condicionante al comercio mundial); una política energética común; el avance tecnológico; el cibercrimen; el turismo; el "gap" de infraestructura; abordaje fito-sanitario y otros tantos temas de interés que deben ser enfocados desde una mirada regional y conjunta.

"Solos no se salva nadie" repite el gobierno cuando se trata de tema de salud pública y generosidad social. La coherencia no es precisamente un activo del gobierno. Somos irrelevantes para el mundo aunque nos empecinemos en pensar que somos el centro. Cada día que pasamos en esta lógica de inacción respecto del Mercosur nos corremos mas a la periferia debemos actuar como bloque para encarar negociaciones de acuerdos comerciales con China y EE.UU. que doten al Mercosur de herramientas para enfrentar los nuevos desafíos mundiales en materia comercial y política. En grupo podremos lograr mejores posiciones relativas que individualmente. Un mercado como el Mercosur de casi 300 millones de habitantes (quinta economía mundial) es mucho mejor marco para el crecimiento que solos y a nuestra suerte.

Las condiciones macroeconómicas mundiales están a nuestro favor. Altos precios de los commodities (que producimos y exportamos desde el Mercosur) empujados por la recuperación mundial del consumo post-pandemia -el comercio exterior de China se disparó un 32.2 por ciento anual a 5.44 billones de renminbi (837 mil 300 millones de dólares) en los primeros dos meses del año, creando más confianza en las perspectivas de crecimiento de las exportaciones y en la recuperación económica durante el resto del año-; bajas tasas de interés mundial inferiores al 1% o incluso negativas; interés de China y EE.UU. por firmar acuerdos comerciales con bloques que los posicione de mejor manera en su lucha de poder mundial; un mundo comprometido con el multilateralismo. China se ha convertido en el principal socio comercial de 144 países del mundo

Es cierto que hasta hora el Mercosur no supo resolver los desafíos que propone la agenda de integración internacional, siendo una caja de resonancia de los problemas de política interna de los países miembros. Poco de lo que esperábamos hace 30 años se ha cumplido. Pero no es menos cierto que, a 30 años de su fundación, y con la sabiduría que da la experiencia del camino recorrido, es un buen momento para relanzarlo.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios