Zoom editorial

Mensaje del mercado a Milei: negociar en el fondo también es buen negocio

No cabe duda de que el discurso de Javier Milei del viernes entusiasmó a los inversores. Les dio lo que esperaban: la posibilidad de alcanzar algún tipo de acuerdo político en el Congreso que refuerce y garantice los exigentes objetivos fiscales que se propuso el gobierno libertario.

Baja del riesgo país, mejora de los bonos soberanos, repunte de los activos argentinos, son movimientos que no dan certeza de lo que va a pasar. Simplemente anticipan el rumbo deseado por los tenedores de esos instrumentos. Pero para que ese movimiento se consolide, Milei y su equipo tienen que ejecutar varias tareas difíciles (que hasta ahora intentaron pero sin éxito).

La mirada no está puesta todavía en el Pacto de Mayo. Porque el Presidente puso una instancia intermedia, más decisiva aún que el catálogo de diez reformas que enumeró en el Congreso. Antes que pensar en una nueva coparticipación, por mencionar uno de los puntos citados, el Ejecutivo quiere hacer un acuerdo con los gobernadores que le permita obtener los votos necesarios (esta vez, contados y anotados) para reflotar buena parte de la denominada ley ómnibus, y en particular el denominado capítulo fiscal.

Ese mandato que se puso Milei fue el disparador de la celebración en Wall Street. Lo que sucede es que los analistas comparten la visión que el propio FMI le hizo llegar en más de una ocasión al presidente argentino, sobre la conveniencia de adoptar un giro pragmático en sus posturas políticas que lo ayude a aprobar las reformas.

El libertario, no obstante, no se resigna a su método. Cree que la presión que hace sobre la "casta" para que voten sus leyes en algún momento va a dar resultado. Y que si no lo hace, al menos le servirá para justificarse ante sus votantes por los escasos avances logrados en el Congreso.

El Gobierno tiene que considerar que este contexto financiero favorable juega a favor de su estrategia. Y por lo tanto, sería saludable sostenerlo, ya que la calma cambiaria desinfla el impacto del dólar sobre los precios y, por consiguiente, la presión sobre una nueva devaluación del peso.

Los analistas y figuras como el exministro Domingo Cavallo creen que será inevitable acelerar el crawling peg, porque permitirá sostener las exportaciones, alcanzar el superávit comercial y llegar al objetivo de reservas, clave para levantar el cepo.

La Casa Rosada tiene que ser consecuente ahora con lo que prometió. La tregua también puede ser buen negocio.

Noticias de tu interés

Compartí tus comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.