Treinta son los acusados y 51 la víctimas fatales de la tragedia de Once. Más de 700 fueron los heridos. Tres meses se cumplen hoy desde el 22 de febrero y nadie es aún responsable. Por eso, como frente a tantas tragedias argentinas, los familiares y las propias víctimas anestesian su dolor reclamando Justicia. Así lo hicieron durante todo el día de ayer los papás de Lucas Menghini Rey, la víctima 51, en el que hubiera sido el día de su cumpleaños número 21. El joven había sido hallado tres días después del fatal choque, cuando entre los fierros del tren ya no se buscaba a ninguna víctima porque los investigadores aseguraban que en el tren, en el andén número dos, no quedaba allí ningún cuerpo ni heridos. Entonces el papá de Lucas, camarógrafo de profesión, miró los videos de seguridad y confirmó lo que le habían hecho dudar, que su hijo sí había subido a la formación 3772. Y señaló a los investigadores dónde debían buscarlo: en un espacio para el motorman donde, efectivamente, estaba su cuerpo.
Pero el ministerio de Seguridad, en lugar de admitir el error, cargó culpas en la víctima al indicar, comunicado de prensa mediante, que el joven viajaba en un lugar prohibido.
Después se fue el secretario de Transporte Juan José Schiavi quien alegó problemas de salud luego de varias declaraciones desafortunadas mientras el juez Claudio Bonadío comenzaba a citar a una larga lista de funcionarios, ex funcionarios nacionales y empresarios de TBA que deberían haber tomado medidas para evitar tragedias como ésta y que en sus declaraciones, hoy, están deslindando responsabilidades. Igual que el cuento del gran bonete. Igual y aún cuando la Auditoría General que recordó advertencias sobre el mantenimiento de los trenes y el uso de los subsidios. Nadie se hace cargo y la causa parece en un punto muerto, donde excepto el maquinista, nadie sería mirado como culpable. En resumen: desidia estatal, falta de control, empresarios inescrupulosos y otra vez las víctimas haciéndose cargo de la investigación y del reclamo por Justicia.
Las familias encontraron una manera original que anticipa tendrá gran impacto. Piden que todo argentino que quiera Justicia se fotografíe con su logo y envíe la imagen por mail. Quieren llegar a 500 mil caras. Ojalá lleguen a un millón y los escuchen.