TRIBUNA

Más propietarios y menos inquilinos

Argentina presenta una llamativa paradoja en materia de vivienda: en un territorio de casi tres millones de kilómetros cuadrados, en el que por cada persona hay más de seis manzanas, existen ciudades como Buenos Aires, cuya población sufre las consecuencias del déficit habitacional.

La planificación de la política pública debe revisar sus objetivos y prioridades, puesto que la problemática habitacional en la Ciudad de Buenos Aires se agudiza cada vez más. Esta realidad, que tiene como contracara a la especulación inmobiliaria y un porcentaje cada vez mayor de viviendas ociosas, atenta contra el derecho a la vivienda, reconocido en el artículo 31 de la Constitución de la Ciudad.

Ante la dificultad que supone acceder a una vivienda, los porteños se inclinan por el alquiler, en el marco de un proceso de inquilinización que se ha acentuado durante la última década: mientras que en 2010 un 56% de los porteños era propietario y otro 30% era inquilino, la población que tiene una vivienda propia ha disminuido al 51,3%, y quienes alquilan han alcanzado el 36%.

La progresiva tendencia hacia el alquiler responde al encarecimiento de las viviendas. Buenos Aires es la tercera ciudad más cara de América Latina, ya que en promedio el metro cuadrado cuesta u$s 3059.Sólo es superada por Río de Janeiro (con un valor de u$s 3663) y por Santiago de Chile (u$s 3303).

Los porteños, entonces, se vuelcan hacia al alquiler. En mayo de 2018, los inquilinos han abonado en promedio un 34,3% más que en mayo de 2017 por un departamento de un ambiente. El alquiler promedio de un departamento de dos ambientes ha aumentado un 33,6% para el mismo período. También aumentaron los alquileres de los departamentos de tres ambientes, en un 26,3%.

Este escenario impulsó la demanda de departamentos en el conurbano, donde si bien se registraron subas con respecto al año anterior, las mismas no fueron tan pronunciadas.

Lo cierto es que una persona que cuenta con un salario de $12.000 destina un 73% de sus ingresos para acceder a un departamento de dos ambientes en la Comuna 7. En tanto, alguien que vive en el norte de la Ciudad -cuyo salario es, en promedio, $ 28.000- destina un 42% de sus ingresos al pago del alquiler de un departamento de dos ambientes en la Comuna 2.

Debemos aspirar a construir una ciudad con más propietarios y menos inquilinos, puesto que tener que cumplir con la obligación de pagar un alquiler pone en peligro el efectivo acceso a la vivienda. Ya pasó un año de la Ley de Alquileres de la Ciudad y sin embargo no logró reducir las complicaciones para acceder a un alquiler ni contribuyó a resolver la problemática de la vivienda.

Es necesario fomentar el acceso a los créditos hipotecarios y desincentivar la existencia de viviendas ociosas. Resulta esencial que el gobierno porteño reconozca que Buenos Aires es una ciudad inquilinizada, para volver a construir una ciudad de propietarios.

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