Zoom editorial

Los mismos problemas, pero con menos tiempo y margen de error

El desembarco de Sergio Massa no fue un cambio de gabinete. Fue una reestructuración de todo el gobierno, y sobre todo, de la coalición gobernante. La pregunta que se hacen inversores y empresarios es si toda esta movida se traducirá en un rediseño de la política económica que esté a la altura de su costo político.

¿Alberto Fernández aceptó reducir el albertismo a una expresión simbólica y sepultar sus planes de reelección para seguir haciendo lo mismo que intentó hacer Martín Guzmán? ¿Cristina Kirchner permitirá que Massa ensaye otras fórmulas si con eso consigue revivir las chances electoral del Frente de Todos? Son respuestas que el nuevo ministro de Economía promete empezar a contestar a partir de este miércoles. El Presidente seguirá teniendo la lapicera, pero Massa aportará el guión y Cristina la tinta. Por eso los mercados intentarán desde ahora desentrañar como sigue la relación entre la vicepresidenta y el tigrense, para ver si sus pasos cuentan con el apoyo pleno del kirchnerismo o no. La grieta no desaparecerá, pero tendrá otras caras.

El desafío de Massa sigue siendo Cristina

El peor trago del recambio fue la innecesaria presentación de Silvina Batakis en Washington. No va a ser la primera vez que el FMI o la Casa Blanca enfrenten un cambio abrupto de interlocutor de parte de la Argentina. Pero el Presidente ya venía hablando con Cristina sobre Massa, como parte de una jugada de mayor alcance que ya estaba lanzada.

A Massa no le resultará problema armar su agenda de presentación en EE.UU. De hecho, podría hacerlo sin recurrir al aporte de Jorge Argüello (un albertista de la primera hora), apelando a todas las relaciones que construyó en estos años, factor que le permitirá mostrarse con líderes de peso en Washington.

Negociaciones secretas de Sergio Massa con bancos para lograr que baje el dólar 

La luz roja de Massa es la misma que asomaba con Guzmán y Batakis: los problemas de la economía están ahí, sin que prometan por ahora una tregua tan generosa como la de los bonos soberanos. La corrección fiscal que hace falta instrumentar para quitar presión al financiamiento monetario del déficit y a la inflación, son incógnitas que esperan respuesta. Las herramientas que podrá usar no son muy distintas a las que diseñaron sus antecesores. Lo que se modificó es el contexto político, ya que para corregir el empeoramiento que sufrieron las principales variables en las últimas tres semanas el respaldo que hace falta es mayor.

El efecto Massa en los mercados recoge un elemento que el nuevo ministro no debe desatender: toda la mejora vino solo por mejores expectativas. Las medidas deberán estar a la altura de ese crédito.

El BCRA jugó al límite con dólares a futuro y envía fuerte señal de que no devaluará

Sergio Massa no confronta en Energía y el primer aumento de tarifas llegará en agosto

Tags relacionados
Noticias del día

Compartí tus comentarios

Formá parte de El Cronista Member y sumate al debate en nuestros comentarios