A 40 AÑOS DE LA GUERRA

"De mendigos a millonarios": el impactante estilo de vida de los habitantes de Malvinas

Tras la finalización de la guerra, los habitantes de Malvinas fueron revalorados por Gran Bretaña y hoy gozan de uno de los PBI per cápita más altos del mundo

En noviembre de 2014, tuve la dicha de unir a nado las dos islas Malvinas por el estrecho de San Carlos. La travesía demandó algo más de dos horas con el agua a dos grados de temperatura. Esta aventura fue luego relatada en el libro "Malvinas entre brazadas y memorias".

La experiencia demostró en mi caso que la natación fue solo un vehículo que posibilitó conocer de cerca y amar aún más la gesta de Malvinas y a cada uno de los héroes que entregaron sus vidas a la patria.

Durante mi estadía en Malvinas, me esforcé por intentar conocer cómo era la vida en las islas antes de la guerra. Siempre me intrigó saber qué hubiese sido de este archipiélago de no haber existido el conflicto bélico. Varios habitantes de edad avanzada brindaron las informaciones necesarias como para armar un cuadro de situación.

La vida en Malvinas antes de la guerra

Antes de la guerra, los isleños estaban en el escalón más bajo entre los súbditos de la corona británica y tenían prohibido emigrar o visitar Inglaterra.

El único medio de comunicación era un buque que cada dos meses llegaba con provisiones, y no había otra opción que la turba para cocinar y calefaccionar los hogares durante los interminables meses de invierno. Se cortaba el pasto con raíz y tierra en forma de bloques y se los estibaba en espacios especiales para su secado.

Los sufridos pobladores se alimentaban con ovejas, gallinas y una especie de nabo que es lo único que crecía en las islas. El resto eran alimentos enlatados que traía el barco.

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Con la mira puesta en pisar el Reino Unido las mujeres se casaban con cualquiera de los marineros ingleses que llegaban, pero estos muchas veces las abandonaban cumpliendo con aquella premisa de "un amor en cada puerto". Los hombres, estaban condenados de por vida a ser ciudadanos de segunda.

El alcohol corría a mares y hacia estragos entre la población joven y adulta. De hecho, el único médico que ejercía en las islas estaba ebrio la mayor parte del día.

progresos en Malvinas en los 70, de la mano de Argentina

A partir de 1972 se produjo un cambio fundamental con el arribo del buque argentino "Bahía Buen Suceso" perteneciente a la flota de Transportes Navales una naviera estatal dependiente de la Armada Argentina. Entre sus múltiples viajes, desembarcó a dos maestras criollas para enseñar castellano a los niños, un médico argentino, y cuadrillas de técnicos de YPF para instalar tuberías y elementos para que tuvieran gas envasado para su calefacción y cocina.

Asimismo, el buque "Isla de los Estados", también de Transportes Navales, mantuvo un servicio regular. En dirección a las islas transportaba madera, elemento bastante escaso, y a la vuelta regresaba con ovejas. En los acuerdos se estableció que 25.000 cabezas de ganado tendrían que viajar desde las Islas Malvinas hasta Puerto Deseado, adquiridas por la Corporación Argentina de Productores de Carne.

Una vez terminada la construcción del aeropuerto portátil con base de chapas de metal, se abrió una frecuencia semanal con un avión de Líneas Aéreas del Estado (LADE) que llevaba frutas y verduras frescas.

Cuando había algún enfermo grave se lo trasladaba a territorio argentino y los niños pedían becas para estudiar en colegios y universidades de nuestro país.

Documentos recientemente desclasificados por la cancillería británica revelan que a principio de los 80, Londres pensaba darle un puerto militar a la Argentina en Malvinas y que en realidad Gran Bretaña no tenía interés en ese lejano territorio.

Este acercamiento natural terminó abruptamente el 2 de abril de 1982 con el desembarco en Puerto Argentino.

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Malvinas después de la guerra

Tras la finalización de la guerra, los habitantes de Malvinas fueron revalorados por Gran Bretaña.

Margaret Thatcher les otorgó más de u$s 30 millones en un comienzo para la reconstrucción de la Isla, y el Parlamento les concedió el derecho de acceder a la nacionalidad inglesa.

A los jóvenes isleños se les ofrece todo tipo de beneficios para que no abandonen Malvinas. Cursan el colegio primario y secundario de forma gratuita y el gobierno local solventa los estudios universitarios en Inglaterra. La fórmula parece exitosa porque el 70% completa sus estudios, y regresa a las islas. Estos beneficios también se extienden a los chilenos que alcanzaron la nacionalidad isleña tras cumplir con una serie de requisitos migratorios.

Si el joven universitario regresa a las islas con novia o se casa con alguna de las pocas isleñas, puede acceder al fondo de vivienda gubernamental. Esa primera casa es adquirida en un 75% por un aporte del gobierno local y el 25% restante con un financiamiento bancario que recién comienzan a pagar en cómodas cuotas cuando la vivienda haya sido construida.

En estos últimos años, la situación económica de los isleños cambió diametralmente cuando Gran Bretaña los autorizó a otorgar permisos de pesca a flotas de terceros países tras el pago de un canon.

Esto literalmente los convirtió en millonarios y les dio uno de los ingresos per cápita más altos del mundo. Son cerca de u$s 400 millones los que se reparten los 3.000 isleños cada año.

Por eso es muy común que envíen a sus hijos a las mejores universidades de Gran Bretaña o de Australia, o que decidan pasar alguna porción del crudo invierno malvinense en algún hotel cinco estrellas de Londres.

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