OPINIÓN

Las medidas de Massa: no hay plan de estabilización

El gobierno se ha desgastado mucho este último mes por la falta de reacción frente a la crisis económica y la insuficiencia de las medidas de la ahora exministra Silvina Batakis.

Ocurre que los anuncios fueron más de lo mismo, y no llegaron a constituir un cambio en el rumbo económico del gobierno. Tras la renuncia de Martín Guzmán, se especuló mucho con cambios profundos en el gabinete, que no se dieron, y por ende la expectativa sobre cambios profundos en la economía se esfumó.

La única constante ha sido la incertidumbre y el deterioro económico, con suba de la cotización del dólar y ampliación de la brecha cambiaria. No ha habido medidas de política fiscal ni monetaria que reviertan ese cuadro, y frente a la incertidumbre los argentinos acudimos al dólar como resguardo de nuestro patrimonio, en sus distintas versiones (dólar ahorro, blue, MEP, CCL), según donde cada uno puede adquirirlo.

Es una dinámica archiconocida y repetida en el funcionamiento de nuestra economía. Tras todo el tiempo perdido por el gobierno y el agravamiento de la crisis, el Frente de Todos finalmente se decidió a hacer un cambio de gabinete más profundo, con el ingreso de Sergio Massa como Ministro de Economía.

Renunció a la presidencia de la Cámara de Diputados, en un acto que se parecía a la consagración de un jefe de gobierno. La llegada de Massa y su equipo ha generado expectativas, comprensiblemente, ya que se espera esta vez un cambio más profundo.

Sin embargo, la verdadera noticia no es el desembarco de Massa en el Poder Ejecutivo, sino las primeras medidas anunciadas por el Ministro de Economía.

Primera noticia. No hay plan de estabilización. Si bien el Ministro de Economía declaró como principio que "tenemos que combatir la inflación con determinación", no hubo anuncios de medidas de orden cambiario, monetario, cambio de nuestro actual régimen, que indiquen una decidida estabilización de los precios y que corra al país de la inflación interanual más alta en 30 años que estamos sufriendo.

Luego, al igual que Batakis, que dijo creer en el equilibrio fiscal, pero no lo practicó, el flamante ministro anunció como primer principio el del orden fiscal, y marcó la intención de cumplir con la meta de déficit primario comprometida con el FMI, pero no dijo cómo va a lograrlo.

Hoy el gobierno argentino va camino a incumplir esas metas, y revertir ese curso implica una reducción concreta del gasto público, que no detalló. Se puede presumir que una parte vendría del aumento de las tarifas de servicios públicos.

Massa básicamente reconoció que los cuatro millones de usuarios que no solicitaron el subsidio energético pasarán a pagar la tarifa plena, y que para los nueve millones que sí lo hicieron, sólo se les subsidiará un consumo preferente (hasta 400kwh).

De esa forma, los anuncios de Massa, luego de una parada en boxes, marcan la continuidad del camino por parte del gobierno y no un cambio de rumbo.

Y esto se debe a que el Frente de Todos es un frente absolutamente ideologizado en su concepción de la economía, bajo el liderazgo absoluto de Cristina Fernández de Kirchner, que no habilita ni permite medidas más profundas que impliquen un cambio en el modelo económico.

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