Las diferentes formas de hacer negocios

En los últimos años pareciera imponerse una única forma de hacer negocios, dando por hecho que deberían ser tecnológicos y emprendidos por jóvenes. Pero esto es una simplificación. La esencia de los negocios sigue siendo la misma: las necesidades y los deseos de las personas. 

La sobrevaloración de la tecnología



 Es una falsa creencia pensar que los negocios del futuro dependerán sólo de la tecnología. Obviamente hay que estar actualizado, pero las innovaciones no son únicamente tecnológicas. La innovación en un modelo de negocio puede tener un mayor impacto. Awto, Uber, Airbnb son ejemplos basados en la misma tecnología, haciendo diferentes usos y con variados resultados. 

La tecnología es una de las dimensiones, pero no la única. Por eso cuando se realiza un análisis estratégico se consideran también las dimensiones económicas, sociales, ecológicas, políticas y legales. Enfocarse en una sola dimensión del negocio puede ser peligroso, sobre todo considerando que los negocios basados en tecnologías están orientados a quedarse con todo el mercado, restándole oportunidades a la sana competencia.

La tecnología en los negocios está sobrevaluada. Una vez que baje la euforia de la alta complejidad tecnológica se volverá a comprender que los negocios siguen basándose en necesidades y deseos. Y no sólo en tecnologías.

La importancia de la familia empresaria

La familia empresaria siempre está cerca de la gente y ofrece soluciones prácticas para sus comunidades, porque tiene raíces en ellas. Hace una integración potenciadora de todos los recursos variados de su entorno. En su seno integran lo mejor de la familia y de los negocios.

Por eso es importante apoyar el desarrollo robusto de las empresas familiares.

En el mundo son muchas más las empresas que no cotizan en bolsa que las que lo hacen, por lo tanto, son más estables y ajenas a la especulación. Las familias empresarias apoyan a todos los actores de su comunidad y no sólo a los accionistas.

El valor de la diversidad

No podemos seguir desperdiciando el talento de la diversidad. La homogeneidad vuelve a los negocios vulnerables. Muchas empresas están sesgadas a un solo tipo de modelo de negocios quedando expuestas a su derrumbe y desaprovechando las verdaderas oportunidades.

Pareciera ser que las mejores empresas son las grandes. Pero la grandeza de un negocio no depende del tamaño. La diversidad en la escala de los negocios es saludable para el ecosistema empresario. También existe una excesiva romantización de las nuevas generaciones. 

No deberían existir algunas generaciones más importantes que otras, ya que el talento no tiene edad. Los inventos y la originalidad no son exclusivos de la juventud.

Es fundamental integrar las múltiples profesiones y talentos. Y traer los negocios de periferia al centro. No sólo los negocios tecnológicos, sino los cotidianos. Los negocios que no tienen tanta visibilidad ni glamour, pero que son esenciales.

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