Las acciones argentinas, en terapia intensiva

El mercado bursátil de la Argentina se encuentra en uno de los peores momentos de su historia. La situación económica-financiera del país, con varios default a cuestas, es un motivo harto suficiente para explicar el momento actual. No obstante, sería un error suponer que es el único motivo.

Hoy las empresas que cotizan en la Argentina valen monedas en término de dólares. Sin ninguna duda estas cotizaciones no guardan relación con el potencial de firmas, muchas siguen ganando y su capitalización bursátil es irrisoria (desde bancos a pymes).

En el llamado Panel General de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, los volúmenes diarios rondan el millón de dólares sumando todo lo que se negocia por día. Algunas firmas, las que tienen liquidez, aprovechan el momento para comprar acciones propias. Otras se retiran de la Bolsa a raíz de hacer ofertas casi obligatorias en donde el accionista minoritario debe malvender sus acciones a un precio fijado por "evaluadoras o calificadoras" y donde siempre pierde el accionista que viene aportando a través de los años y que luego se ve absolutamente perjudicado. Esto se da fundamentalmente en empresas que ganan dinero (OPA, DUVA).

Los evaluadores "contratados", que fijan el precio del retiro de la Bolsa, se basan en los actuales reglamentos (precios de Bolsa en los últimos 6 meses, etc.). ¿Pero pueden tomarse como válidas cotizaciones mensuales por operaciones que en moneda fuerte mueven menos de 50.000 dólares por mes?

No tarda mucho la Comisión Nacional de Valores en autorizar la salida de Bolsa de las empresas que buscan, por poco dinero, quedarse con las acciones de los tenedores minoritarios. El último caso, hace escasas semanas, fue el de Bodegas Esmeralda, la única firma productora de vinos que cotizaba.

Hay que considerar que la ANSES posee un buen número de acciones de empresas cotizantes, que por ley no las puede vender, y que las recibió cuando se decidió la muerte de las AFJP,

En los últimos años, la pérdida de ANSES (de los jubilados) por estas tenencias son importantes.

Qué se puede hacer para cambiar la actual situación

  • Dar un incentivo impositivo para las empresas que cotizan. Tendrá un efecto neutro o positivo fiscal, dado que son impresas vigiladas también por sus accionistas.
  • Tendría que existir otra forma de seleccionar a los que opinen sobre el precio de la acción a retirar. Debiera haber una real independencia del Directorio, Comité de Auditoría, síndicos, calificadoras de riesgo y evaluadores "independientes". Podría haber un registro en la CNV de profesionales idóneos en cada disciplina y las designaciones debieran hacerse por sorteo. Hoy los accionistas minoritarios no tienen ninguna representación ni defensa de sus intereses.
  • La ANSES debiera intervenir en el mercado (cambiar la ley) para garantizar con apoyos estratégicos que no se siga perdiendo capital en este momento tan especial. Incluso, aprovechar lo que hacen algunas empresas que compran sus papeles para tener acceso a las gangas que se presentan.

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