La pandemia demanda esfuerzo colectivo, pero sobre todo liderazgo

El mundo no volverá a ser como lo conocimos. Es la primera vez en la historia contemporánea que una pandemia enlaza simultáneamente a todos los continentes y desafía abiertamente la globalización. Y está claro que la capacidad de respuesta de cada país es un factor clave para superar esta instancia crítica. Pero al mismo tiempo también se hace evidente que el esfuerzo conjunto y la cooperación (tanto a nivel global como local) son una herramienta indispensable para aumentar las chances de superar con éxito este flagelo.

La dirigencia política en general, las instituciones internacionales y las grandes empresas (solo por citar a los grupos de más peso específico) tienen en esta coyuntura una enorme oportunidad: la de hacer las cosas de manera diferente, priorizando el interés global por sobre las habituales resistencias de toda organización.

Porque cuando la pandemia pase, la mirada colectiva sobre quiénes contribuyeron a resolver esta crisis sanitaria no será la misma que hace uno o dos meses atrás. Lo sabrá sin duda Andrés López Obrador, el presidente de México, que se animó a desaconsejar el aislamiento pese a enfrentar a un virus cuya facilidad de contagio es gigantesca. También Donald Trump o Jair Bolsonaro, que corren de atrás en sus reacciones, y se enfrentan al riesgo de quedar superados por la situación si las probabilidades les juegan en contra.

A nivel local también se perciben reacciones difíciles de encuadrar. Que gobernadores o intendentes piensen que encerrarse en sus distritos es la mejor forma de protegerse, es no entender que nadie tiene los medios para autoabastecerse al 100%. La comida, el combustible y la ayuda hospitalaria también tienen que circular.

En otra frecuencia, las empresas que se sumen al esfuerzo general y traten de aportar respuestas en lugar de quedarse quietas, también generarán otra percepción. Afortunadamente, ya hay iniciativas en este sentido. Muchas compañías están tratando de reconvertir sus procesos para elaborar insumos críticos. Otras están buscando reunir fondos para reforzar la estructura hospitalaria. El mundo científico trabaja contra reloj para tratar de producir una vacuna. Lo que falta es coordinación y animarse a dar ese paso adelante, pero no para llegar primero, sino para llegar juntos. Los gobiernos están enfrascados en gestionar el combate cuerpo a cuerpo contra el coronavirus. Alguien debe unir puntas.

La palabra que falta para unir todo este contexto es liderazgo. A todo nivel, tanto en el ámbito público como privado. En la Argentina el martes se conmemoró el Día de la Memoria, una jornada que rinde homenaje a los que se animaron a dar ese paso al frente. Hicieron diferencia y por eso son recordados. La crisis del coronavirus demanda que esa actitud siga viva.

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