Por esas paradojas cada vez más frecuentes de la política argentina, el jefe de la CGT Hugo Moyano se convirtió en la única expresión opositora fuerte ante el dominio de la presidenta Cristina Kirchner, tanto dentro como fuera del kirchnerismo. Si bien el principal objetivo del líder camionero en la profundización de su reclamo por subas salariales y la eliminación del impuesto a las ganancias es mantener el control sobre el movimiento obrero para proyectar su proyecto político dentro del peronismo, la pelea con la Casa Rosada lo llevó a liderar la agenda y la iniciativa del arco anti K. Salvo Mauricio Macri, que optó por el silencio, ayer varios dirigentes de las fuerzas opositoras la UCR, el GEN y Proyecto Sur salieron a respaldar el reclamo del gremialista y responsabilizaron al Gobierno por el conflicto. Y en el Congreso, los bloques opositores solicitaron una sesión especial para tratar el tema en el recinto el mismo día que la CGT se movilizará a la Plaza de Mayo (Ver Página 6).
Tanto en la UCR como en el PRO, relativizaban ayer este liderazgo opositor de Moyano, con el argumento de que su imagen está por el piso y que su jugada hoy no podría traducirse en votos. Moyano no es una alternativa política. Es el jefe del sindicalismo y esto es parte de una pelea del PJ, explicaban cerca de Ricardo Alfonsín. Pero reconocieron sus expectativas sobre la convocatoria que logre en otros sectores el miércoles. Incluso, aseguraron que evaluarían la posibilidad de movilizarse a la Plaza si el camionero realizara un llamado a los partidos políticos. Alfonsín participó la semana pasada, junto al jefe de la UCR, Mario Barletta, de una ronda de encuentros con la cúpula de la CGT y la CTA de Pablo Micheli, en busca de apoyo a su proyecto para subir el mínimo no imponible de ganancias y los topes para asignaciones familiares. Es por eso que ayer decidió no entregarle todo el protagonismo al jefe sindical y salió a recordar su propia propuesta.
Macri, por su parte, no termina de construir un relato alternativo al modelo k. Tras el error asumido en la estrategia con YPF cuestionó la nacionalización y luego las encuestas la respaldaron el Jefe de Gobierno porteño prefirió ayer no hacer declaraciones y esperar hasta que aclare. En Bolívar 1 hubo reuniones y llamados cruzados entre ministros durante toda la jornada para consensuar la estrategia. Por ahora, se resolvió responsabilizar al Gobierno y a Moyano por el conflicto y reiterar el pedido de diálogo político.