La ley de góndolas fomenta a las pymes pero...¿baja la inflación?

"Nosotros estamos terminando la reglamentación de la ley de góndolas y tenemos expectativas", dijo ayer el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, en declaraciones radiales. "El abordaje que se hace (sobre el tema precios) siempre es complejo e integral. La ley de góndolas puede aportar una parte", completó.

La idea de la ley de góndolas es favorecer a las industrias pequeñas y medianas, es decir a las pymes ¿Cómo se las favorecerá? Haciendo que sus productos estén visibles y en lugares de privilegio en los supermercados como hoy tienen las grandes marcas. 

En la teoría todo marcha bien. Pero en la práctica pueden surgir problemas. El primero es si la industria pyme tiene la capacidad para cumplir en tiempo y forma con lo que la ley indica. Y en segundo lugar, si tal situación colaborará para que la inflación baje. Hay una fórmula que generalmente no falla: a mayor oferta, menor precio. 

Es decir que, una vez reglamentada la ley, el trabajo que el Gobierno debería encarar es el de fomentar la inversión de la industria pyme para que pueda alcanzar una producción a escala que posibilite abastecer a las bocas de expendio. 

La industria pyme es fundamental en el entramado social de la Argentina, esa no es la discusión. Pero hay una realidad: la industria, como parte de la economía, tuvo un 2020 para el olvido, producto de la crisis que arrastraba y de la pandemia y la cuarentena que llegaron después.

Lo que se sabe seguro es que el Gobierno quiere que la ley de góndolas esté reglamentada antes de fin de año. Y podría cumplir ese objetivo. El otro, el de bajar los precios gracias a la ley, está en duda. 

Cuando en la provincia de Buenos Aires el senado bonaerense aprobó la adhesión a la ley de góndolas, la vicegobernadora Verónica Magario dijo que "las micro y pequeñas empresas de la provincia tendrán un lugar en las grandes cadenas de supermercados y podrán ampliar su espacio de comercialización". 

Está claro que lo que dice Magario también es lógico. La duda es cómo hacer para que esta ley, por arte de magia, ayude a bajar los precios, una pelea que el Gobierno tiene que seguir dando a pesar de que en 2020 la inflación bajó 20 puntos porcentuales contra el año pasado. 

En noviembre, el Relevamiento de expectativas de Mercado (REM), que es la encuesta que realiza todos los meses el Banco Central sobre las previsiones que tienen los analistas y consultores, muestra que para 2021 la inflación promedio rondará el 50%. También los expertos aseguran que en el corto plazo los precios seguirán al alza y por eso esperan que la inflación termine en 36,7%. En el Gobierno tienen un argumento para desconfiar de las expectativas brindadas por los analistas. Para este año se esperaba una inflación cercana al 50% y la realidad marca que, en los primeros 10 meses, los precios subieron 26,9%.

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