Análisis

Qué se puede esperar en el corto plazo tras la decisión de la Fed

La autoridad monetaria de EE. UU. (Fed) llevó a cabo su reunión mensual de Política Monetaria. El foco de los analistas se concentraba en cuál sería la actual visión de la autoridad monetaria respecto a los niveles de actividad económica, inflación, niveles de desempleo y -fundamentalmente- si habría un cambio en su actual "modo acomodaticio" de tasa de interés 0,25% y fuerte inyección de liquidez.

Respecto a los niveles de actividad, la Fed -en relación a la reunión anterior- aumentó su confianza, afirmando que los indicadores de actividad "han mejorado" debido, fundamentalmente, al progreso del esquema de vacunación y al mantenimiento de adecuadas políticas monetarias y fiscales. Asimismo, considera que la inflación ha presentado leves aumentos pero aclara que los mismos reflejan "efectos transitorios". Respecto al mercado laboral sostiene que, si bien se ha fortalecido, aún mantiene una pérdida de 8,4 millones de empleos respecto al nivel prepandemia.

Este escenario de mejoras en los niveles de actividad, mayores presiones inflacionarias (pero "transitorias") y un mercado laboral fortaleciéndose era el esperado por el consenso. Sin embargo, como se lo mencionara al comienzo de esta nota, lo que estaba en duda era si -a partir de esta visión- se produciría un cambio en la actual política monetaria de estímulo o si, en su defecto, al menos habría alguna señal concreta acerca del futuro retiro de las medidas ("tapering").

Nada de ello sucedió. En efecto, la entidad -reafirmando su compromiso de cumplir con el mandato de máximo empleo con estabilidad de precios- mantuvo su tasa de referencia en 0,25% y confirmó que no discontinuaría su actual inyección de liquidez de 120 mil millones de dólares mensuales. Más aún, explícitamente, en el Comunicado de Prensa afirmó que las medidas de "flexibilización monetaria" -actualmente en vigencia- se mantendrían todo el tiempo que fuera necesario hasta que las condiciones del mercado fueran "consistentes" (sic) con su mandato de máximo empleo y estabilización de la inflación alrededor del 2% anual. Por su parte, y para que no quedaran dudas, en su posterior Conferencia de Prensa el presidente Powell declaró que el actual esquema se mantendría hasta que se produjera un "sustancial progreso adicional".

La entidad fue muy clara también sosteniendo que el sendero de la economía, y por ende de la política monetaria, está en gran medida condicionado por la evolución de la pandemia y por el progreso del plan de vacunación

En síntesis. Tal como se esperaba, la Fed ha mejorado su escenario económico base; sin embargo, aún considera que -por el momento- debe mantener su actual posición de estímulo ya que aún no se ha consolidado lo suficiente la recuperación y todavía persiste la incertidumbre respecto a la evolución de la pandemia. 

¿Qué se puede esperar en el corto plazo? De mantenerse las actuales tendencias, es probable que el inicio del retiro de los estímulos de no se produzca por lo menos hasta mediados de 2022.

Asimismo, la semana pasada, una audiencia especial del Senado confirmó a Janet Yallen en su nuevo cargo de Secretaria del Tesoro (en los hechos a cargo de la economía). De ambos episodios se pueden extraer interesantes indicios acerca de los lineamientos de las políticas monetarias y fiscales que seguirían en el mediano plazo ambas instituciones.


Comenzando por la Fed, en su tradicional "Comunicado de Prensa" , la entidad afirmó que -si bien la economía continuaba su sendero de crecimiento- en el último trimestre del año anterior la expansión había sido "moderada". Este análisis fue confirmado en el día de hoy en la oficial "Primera Estimación del PBI" de dicho período; en efecto, el crecimiento anualizado, luego del exuberante 33,4% del trimestre anterior, fue sólo de un 4%. Más aún, la información detalla que la tasa de variación mensual del consumo privado (2/3 partes del PBI) fue decreciente y que el mercado laboral había comenzado a perder puestos laborales. 

Ante este escenario, la autoridad monetaria afirmó explícitamente que -a los efectos de promover la actividad económica- estaba comprometida a utilizar "todo su herramental". Más aún, afirmó que mantendría su actual política de estímulo acomodaticia -básicamente tasa de interés de referencia en niveles mínimos históricos de 0.0%/0,25% e inyección mensual de liquidez del orden de los 120.000 millones de dólares (1,5% de su base monetaria)- "hasta que se haya logrado un sustancial progreso en la consecución del objetivo dual de máximo empleo y estabilidad de precios". 

Asimismo, el Comunicado agrega que el sendero de crecimiento "dependerá significativamente del virus, incluyendo el progreso en el programa de vacunaciones".

La posición de la entidad monetaria quedó ratificada en la posterior Conferencia de Prensa mantenida por su presidente Jerome Powell, el cual declaró que llevaría "algún tiempo" comenzar la suba de la tasa y la absorción gradual de la cantidad de dinero oportunamente inyectada. Queda claro, entonces, el compromiso de la Fed: evitar caer en un nuevo período recesivo.

Dicho esto, veamos la posición de la Secretaria del Tesoro, Janet Yallen. 

Para ello nada mejor que analizar las principales declaraciones que hiciera en su presentación ante el Senado. Como concepto general afirmó que -si el gobierno no se mueve rápidamente para incrementar el gasto público- los EE.UU. afrontarían el riesgo de una "prolongada recesión" (sic). A este respecto agregó que, dado el actual escenario de debilidad económica y tasas de interés en niveles mínimos, la eventual preocupación por un incremento de la deuda pública debiera pasar a un segundo plano: "Lo más inteligente que podemos hacer es actuar fuerte y rápidamente". 

En concordancia con esta definición, Yellen declaró que apoyará decididamente el paquete de estímulo fiscal propuesto por el presidente Biden de 1,9 billones de dólares ( millones de millones, equivalentes a casi cinco PBI de nuestro país!) destinados, entre otras alocaciones a: ayuda a los estados, extensión de los subsidios por desempleo, prórroga de impuestos personales y financiamiento de las políticas sanitarias. Asimismo, Yellen se comprometió a que -en una próxima etapa- propondría otro multimillonario plan fiscal de recuperación que volcaría fondos en infraestructura, energía limpia, salud y educación; y el cual se financiaría, al menos parcialmente, con mayores impuestos a los beneficios de las corporaciones. Al igual que la autoridad monetaria, el planteo de Yellen es muy claro: la prioridad es impulsar la actividad económica y, por ende, el nivel de empleo.

En síntesis, la Fed y la Secretaría del Tesoro están fuertemente comprometidas a evitar una nueva recesión y, para ello, están dispuestas a implementar, al unísono y por el tiempo que fuera necesario, profundas políticas monetarias y fiscales de estímulo. A este respecto, las proyecciones actuales de la FED para 2021 son las siguientes: crecimiento del PBI 4,2%; desempleo 5.0%; inflación 1,8% y tasa de referencia de 0,0% /0,25% sin modificar, por lo menos hasta mediados de 2022.

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Jorge Hartmann