ANÁLISIS

La curva invertida en soja marca expectativa de precio

Un mercado invertido implica que el productor no será recompensado por tener sus granos almacenados y responde a una demanda insatisfecha.

El boom que están viviendo los commodities en general, que comenzó a gestarse a mediados del año pasado, tiene sustento en sólidos drivers. En términos generales, la debilidad del dólar frente a las principales monedas, perspectivas inflacionarias en EE.UU. que convierten a estos productos elementos naturales de cobertura, sumada a el exceso de flujos de fondos a nivel mundial que buscan renta en diferentes mercados pueden soslayarse como patrón común de impulso. Focalizándonos en productos como soja y maíz, el gran driver adicional fue la excepcional demanda China, que sumado a campañas mediocres llevaron la relación de stock/consumo a niveles mínimos.

La oleaginosa sólo estuvo por encima de los valores actuales 3 meses en total durante los últimos 30 años. Pero el mercado está teniendo otra particularidad, el mercado de Chicago esta marcadamente invertido. Eso quiere decir que los precios de las posiciones más cercanas están por encima de todas sus posiciones subsiguientes, lo que se suele denominar Backwardation. Si bien existe un comportamiento estacional, donde los precios de las posiciones correspondiente a cosecha suelen ser menores dadas las expectativas del ingreso de mayor oferta, los precios a partir de aquí suelen reflejar un tasa, coherente con los principios básicos de finanzas, en estos casos al mercado se lo suele llamar Normal o Contango.

Como se observa en el gráfico, habitualmente el mercado suele estar en carry (normal) pudiendo tener menores precios en cosecha.

Un mercado invertido de futuro implica que el productor no será recompensado por tener sus granos almacenados y en general, responde a una demanda insatisfecha, teniendo connotaciones fuertemente alcistas. Otra razón que pueda justificar un mercado invertido, pude ser la expectativa de un incremento en niveles de stock/consumo, ya sea por un incremento en la oferta, reducción en la demanda o ambas. Esto último no pareciera ser el caso, por lo tanto por ahora nos quedamos con la premisa 1.

¿Por qué hay demanda insatisfecha?

Ahora, ¿qué factores explican la demanda insatisfecha? Por un lado, la demanda China para alimentación animal constituye la variable constante, pero quien podríamos decir que pateó el tablero en este momento fue el aceite y es el gran responsable de una demanda voraz, que incluso ha llevado a que EE.UU. importe soja de Brasil.

El precio del aceite de soja mantuvo la mejor performance detrás sólo del precio de la madera, muy por encima incluso de la performance del maíz y la misma soja.

Una producción que venía previamente a menor ritmo e inventarios ajustados impulsaron un repunte de 10 meses en los precios vegetales.

Los temores de las cuotas de exportación de Rusia y Ucrania impulsaron los precios del aceite de girasol, mientras que las preocupaciones climáticas en América del Sur, la escasez de suministros estadounidenses y la fuerte demanda China e India, principales consumidores de aceites impulsaron los precios del aceite de soja. A esta situación, se le suman las políticas verdes del presidente de EEUU, Joe Biden. Entre ellas anunció reducir las emisiones de CO2 en los EE. UU. en un 50-52% por debajo de sus niveles de 2005 para 2030.

Dicho esto, no podemos dejar de señalar, que existen algunas amenazas, tales como el relajamiento de algunos países sobre el corte de biocombustibles como consecuencia de la suba de los precios de los aceites vegetales. Tal es el caso de Brasil que redujo a 10 del 13% en mayo y Junio y la Unión Euopea en donde el aceite de palma crudo y el aceite de soja se están eliminando gradualmente como materias primas para el biodiesel.

Ahora, volviendo a la premisa de la connotación alcista de un mercado en backwardation y considerando probable que el mercado se normalice con carrys habituales, vemos mayor probabilidad de corregirse vía suba de posiciones lejanas sobre la posibilidad de caída de las cercanas. Esto no implica sentarnos sobre el grano a esperar que siga la fiesta, sino a buscar las alternativas de coberturas más eficientes en este contexto. Aquellas que prevean eventos disruptivos, climáticos, políticos etc, pero que permitan beneficiarse de un mercado que por ahora parece mantener su fortaleza alcista, principalmente en aquellas posiciones lejanas.

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