La avalancha de pesos altera al dólar pero sin que explote el déficit fiscal

La buena noticia financiera del año para el Gobierno es que el equipo de Martín Guzmán logró renovar todos sus vencimientos de deuda en pesos, y sumó financiamiento por $ 386.000 millones a lo largo del año. La contracara es que el excedente no le permitió cumplir una promesa que quedó a medias, que era bajar todo lo posible la cuenta de adelantos transitorios con el Banco Central.

Conseguir esa señal hubiese sido positivo, pero es probable que hubiese sido un esfuerzo menos valorado por el mercado que si lo hacían un mes atrás. Es que los inversores ya se dieron cuenta que el Tesoro no pudo prescindir de la emisión de pesos, porque la exigencia de diciembre se llevó puesta todas las proyecciones técnicamente deseables.

Si el Gobierno logró que el año cierre con una relativa tranquilidad social es porque puso en la calle más pesos de los que había repartido en noviembre. Sin el pago del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), los recursos que recibieron otros planes como la tarjeta alimentaria y Potenciar Trabajo, triplicaron los de un mes común. Ayudaron también los $ 60.000 millones del Fondo de Integración Socio-Urbana, provenientes del 30% de lo recaudado en el impuesto PAIS.

Las estimaciones que hacen tanto en el Palacio de Hacienda como en las consultoras privadas sobre el déficit primario del último mes del año indican que rondará 1,2% del PBI, un registro que muestra no solo la aceleración del gasto social, sino también de otros rubros como subsidios económicos y transferencias a provincias.

Con este escenario de tantos pesos en la calle, no resultó sorpresivo que volviera la demanda para dolarizarse. Por ahora se notó más en el mercado informal, pero hay que seguir de cerca al resto de las cotizaciones financieras: más allá de la capacidad de intervención oficial para mantener a raya el precio de los bonos que alimentan el MEP y el CCL, empieza a sentirse en la City el interés por bajar la exposición de instrumentos en pesos para tener otro tipo de cobertura, aunque sea a través de Cedear.

Este contexto limitó la intención oficial de incrementar su endeudamiento en pesos para bajar (aunque sea de manera contable) su financiamiento con el Central. Sin embargo, el resultado final no es negativo. Con el rojo primario de diciembre en torno a 1,2%, el resultado fiscal anual acumularía un déficit de 6,5%, menor al proyectado en el Presupuesto y no tan lejano del 4,5% formal previsto para 2021.

La cifra de 2020 crea una base más baja, con lo cual negociar con el FMI una reducción de la meta prevista para el año entrante será menos complejo, sobre todo si se valida el cálculo hecho por el Poder Ejecutivo de que el gasto Covid se ubicó alrededor de 4% del PBI. Lo único que falta saber es cómo sigue la pandemia, con el temor de una segunda ola cada vez más a la vista. Nada menos.

Tags relacionados
Noticias del día

Compartí tus comentarios