Zoom editorial

La Argentina, un país pendular donde es difícil ponerse de acuerdo

La guerra contra el coronavirus está lejos de ser ganada. Sin embargo, el mundo, en líneas generales desea, como es lógico, que la normalidad vuelva.

Pero la normalidad se hace esperar. La Argentina no es la excepción. Aunque los condimentos internos de un país donde la grieta y la desconfianza están a flor de piel, la situación es más compleja.

En primer lugar una parte de la sociedad no discute si la cuarentena estuvo bien o mal, y tampoco discute la extensión de la cuarentena. Esa parte hizo la cuarentena sin chistar porque la ordenó Alberto Fernández. En realidad, la hizo todo lo que duró. Del otro lado están los que no les importa ninguna recomendación científica. Este grupo simplemente no está dispuesto a cumplir con nada de lo que diga el Presidente. Y tal vez si el mandatario fuese Mauricio Macri en lugar de Fernández, la situación era inversa. Es contrafáctico, es cierto.

El 17 de febrero empiezan las clases. Los niños no pueden seguir encerrados y necesitan ir a la escuela. Los docentes necesitan vacunarse. Posturas y argumentos de un lado y de otro.

Nadie pone en duda que ir a la escuela es necesario y también, que la salud física y mental lo es. Pero en lugar de preocuparse por los protocolos la discusión se centra en si está bien que empiecen las clases o no.

Con la vacuna se generó una situación similar. Nadie que se considera un fiel y rudo opositor parece estar dispuesto a vacunarse con la Sputnik V. El argumento es que es rusa y que si es rusa está fuera de la ley. Este grupo pide a gritos que llegue la vacuna de Pfizer, o de otro laboratorio, porque seguro es más confiable y, seguro, el Gobierno miente. Con ese argumento, no importa si pertenecen al grupo de riesgo, lo importante es no vacunarse. Pero ojo, este grupo no está solo de alguna forma. Porque del otro lado, el grupo contrario sólo quiere aplicarse la vacuna rusa. En este caso los argumentos son variados, pero hasta por una cuestión ideológica, la Sputnik V es la preferida.

En el medio de esta verdadera paranoia de grupos radicalizados más adictos a creer y buscar argumentos para denostar lo que otro piensa y dice antes que discutir con argumentos lógicos, una enorme parte de la sociedad tiene que armarse de paciencia para poder soportar a los extremos.

Para colmo, a la lógica ansiedad se le suman los desaciertos políticos. La vacuna disponible es la rusa, pero resulta que entre lo prometido y lo que llegará hay una diferencia importante. "Argentina no apostó por la vacuna rusa Sputnik, lo que ocurrió fue que la vacuna rusa Sputnik fue la primera que tuvo disponible Argentina", aclaró el Presidente.

En el medio, el verano comienza a pasar y las clases están a la vuelta de la esquina ¿Empezarán?.

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Comentarios

  • LGV

    lucy garrido valderrama

    28/01/21

    Albersu Fernandez de Kirschnerr:...es in-creible.

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