La agenda del desarrollo sostenible: la mejor receta para salir de la crisis actual

El Pacto Global de Naciones Unidas fue creado en el año 2000 por el entonces Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan con una visión: unir al mundo de los negocios con los valores y la autoridad de las Naciones Unidas para que éstos pudieran aportar soluciones a los desafíos derivados de la globalización y contribuyan con la agenda de las Naciones Unidas, los ODM por entonces y los ODS desde el 2015.

Muchas cosas han cambiado en los últimos años: los gobiernos han ratificado su confianza en las alianzas público-privadas para el desarrollo a través de múltiples resoluciones; los empresarios en un número que ya superamos los 12.000 se han comprometido con la sostenibilidad asumiendo el compromiso de adoptar los principios del Pacto Global de Naciones Unidas y reportar anualmente sobre su progreso; los inversionistas se ocupan de hacer evaluaciones de desempeño no financiero de las empresas a la vez que se crearon paneles de sustentabilidad en las principales bolsas de valores alrededor del mundo usando el marco de las 4 grandes áreas del Pacto Global.

A pesar de todo esos cambios, hay algo que se ha mantenido vigente y más aun a la luz de la pandemia originado por el Covid-19: que solamente los negocios responsables son los negocios con la legitimidad suficiente para seguir operando en el contexto actual de demandas y expectativas crecientes de parte de consumidores, trabajadores, decisores de políticas públicas, financistas, activistas de organizaciones de la sociedad civil.

La agenda 2030 y los ODS resaltan el papel central que juegan las empresas para que nuestras chances de alcanzar los 17 objetivos y las 169 metas sean realistas. Sin embargo, debemos decir que solamente las empresas responsables, aquellas que pueden responsabilizarse del impacto de sus actividades, aquellas que se relacionan de manera ética en sus relaciones comerciales y con sus grupos de interés, aquellas que transparentan sus vínculos con lo público y se comprometen con la creación o mantenimiento de bienes públicos son las únicas que están en condiciones de hacer una contribución positiva a los ODS sin dejar a nadie atrás en el recorrido hacia el 2030.

Solamente los negocios responsables tienen la legitimidad suficiente para seguir operando en medio de demandas y expectativas crecientes por parte de consumidores, trabajadores, decisores y activistas. 

Las empresas asociadas al Pacto Global de manera voluntaria están señalando el camino. Nuestro último reporte señala que:

  • El 84% de las empresas del Pacto Global manifiesta llevar adelante acciones en favor de los ODS.
  • El 73% de las empresas que han manifestado apoyar a los ODS lo hace mediante la implementación de los 10 Principios.
  • Los ODS con mayor apoyo son: #8 Trabajo Decente, #3 Salud y Bienestar, #12 Consumo y Producción Responsable, #13. Acción por el Clima.

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El informe señala, a su vez, algunas debilidades o problemas:

  • La escala e impacto necesarios para avanzar con el logro de los ODS no ha tenido ni la magnitud ni la velocidad requerida.
  • Un tercio de los ejecutivos empresariales considera que la propia industria no está haciendo lo suficiente para priorizar a los ODS.
  • Los dueños de empresas reconocen que tienen dificultades para abordar los ODS de carácter social, como la reducción de las inequidades, la igualdad de género, la paz, justicia e instituciones sólidas.
  • La dificultad para extender su estrategia de sostenibilidad a la cadena de valor (47%)
  • La existencia de prioridades de negocio que compiten entre sí (corto plazo vs largo plazo)

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Para superar los obstáculos y entrar de lleno a una década que esté signada por la acción empresarial a favor de los ODS debemos seguir trabajando en articular correctamente todos los elementos que componen lo que llamaríamos una "arquitectura para el compromiso empresarial a favor del desarrollo sostenible". Por cuestiones de tiempos, solamente mencionaré a 3 de los 6 elementos de este ecosistema:

  1. La importancia de involucrar al sector empresarial en los planes nacionales de desarrollo. Estos planes deben ser elaborados por el gobierno nacional, que tiene la responsabilidad primordial de alcanzar los ODS. Pero estos planes deben ser conocidos y apropiados por el sector privado para que sus estrategias de sustentabilidad corporativa se alineen a los objetivos nacionales de desarrollo de una manera clara. Las empresas no operan en un vacío y sus contribuciones deben estar alineadas a las prioridades nacionales de desarrollo.
  2. Los incentivos sociales y de mercado deben enviar señales claras al sector empresarial sobre el rol inequívoco que tiene abrazar de una manera decisiva al desarrollo sostenible. Los consumidores deben tener acceso a la forma en que se produce un producto y premiar o castigar según sea el caso, los gobiernos deben incluir requisitos de sustentabilidad en sus procedimientos de compras y adquisiciones, los paquetes de ayuda para la recuperación económica pos-pandemia deben estimular a las empresas que puedan ayudarnos a alcanzar objetivos de transición energética de menor carbono capaces de generar empleo, entre otros.
  3. Los marcos de transparencia y rendición de cuentas deben ser fortalecidos para que las empresas disponibilizen información no financiera que pueda ser usada, entre otras cosas, por los tomadores de decisión de políticas para el diseño y evaluación de políticas públicas.

Entramos a una nueva década, sin los resultados que esperábamos o con peores resultados de los que imaginábamos cuando se aprobaron los ODS. La pandemia ha demostrado que tiene consecuencias terribles para los gobiernos y para las sociedades, incluyendo también a las empresas por supuesto. Estas deben darse cuenta de que los costos de no implementar la agenda 2030 son más altos que su implementación. Y que el beneficio de hacerlo tiene retorno en términos económicos, reputacionales, sociales y ambientales donde todos ganan

La única salida para salir más fortalecidos de esta pandemia es que todos los actores de la sociedad apuesten por la agenda 2030. Es la única manera de no dejar a nadie atrás, en serio. 

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