PANORAMA BONAERENSE

Juntos por el cambio de domicilio, el fin de un amor y una nueva en la pelea entre los Sergios

Con Santilli formalizado como el candidato de Rodríguez Larreta en Provincia, ¿qué pasará con el impulso a Manes desde el radicalismo? Monzó y Posse, con dudas en su relación. Y hubo un intendente que evitó hasta la foto en el famoso Museo de su municipio.

JUNTOS POR EL CAMBIO... DE DOMICILIO

Esta frase, tirada desde el oficialismo por Victoria Tolosa Paz, grafica la polémica decisión de Horacio Rodríguez Larreta que, en lugar de hacer la lógica de convencer a María Eugenia Vidal para que sea candidata a diputada nacional en la Provincia de Buenos Aires, le pidió a su vice, Diego Santilli, para que se presente del otro lado de la General Paz.

Con la misma lógica del kirchnerismo, que importa los candidatos de otros lugares para el Conurbano, ahora Juntos por el Cambio hace lo mismo. Lo hizo con Vidal, que vivía en Castelar pero era vicejefa de gobierno porteño, y ahora con Santilli, quien tenía un domicilio en Pilar hace tiempo atrás.

Para todo esto contó con la complacencia de los intendentes de PRO, menos Jorge Macri y algún otro del interior, que no miden la política con la mirada únicamente del AMBA. Igual, también, de lo que hace Axel Kicilof y por lo cual se queja Rodríguez Larreta. Pero una cosa es la pandemia y otra, distinta, la política.

"El Dorrego (por el grupo político conformado inicialmente por seis intendentes y luego ampliado a todos lo de PRO) terminó como el prócer", fusilado por la guerra de las encuestas y la necesidad de cerrar filas para el proyecto presidencial del alcalde porteño.

La avanzada citadina hacia la Provincia es imparable. Y parece haber llegado como respuesta a una serie de posturas asumidas por los bonaerenses que pretenden instaurar una estrategia propia, escindida de Capital, y la aparición de Facundo Manes por el radicalismo, que en CABA dicen que no será tal porque no quiere competir la interna.

Pocos pueden explicar por qué motivo Rodríguez Larreta esperó hasta el mes previo al cierre de lista para apurar la aparición de su candidato preferido en la Provincia cuando él sabía, desde hace dos años, que era la única salida que tenía para su vice que hizo el sacrificio de ir por la reelección y, así, no poder aspirar a nada más en su territorio.

"Lo quiso hacer por las buenas pero terminamos por las malas", se queja uno de sus más cercanos colaboradores, que reconoció, también, que toda esta disputa tiene como elemento central desprenderse lo más rápido posible de todo vestigio de Mauricio Macri para así "ampliar el espacio lo máximo posible".

La idea era la correcta, pero parece que eligió una motosierra en lugar de un bisturí para semejante operación.

Las dudas ahora pasaron al espectro del radicalismo, que con un candidato muy potente, obligó jugar, como nunca, al alcalde porteño. Después de tantos amagos, ¿Facundo Manes se presentará o sólo servirá para una negociación con más poder por parte de sus correligionarios?... Los próximos días darán la respuesta acertada.

Quien ingresó en modo "silenzo stampa" es el ex intendente de San Miguel, Joaquín De la Torre, que hizo del concepto bonaerense una bandera. "No se puede querer lo que no se conoce, no se puede gobernar lo que no se ama", dice. Santilli, ya lo dijo, no será su candidato. Lo mismo sucede con el presidente del PRO, Jorge Macri, quien mantiene una alianza estratégica con los radicales y la Coalición Cívica y es la única soga que sujeta De la Torre para mantenerse en el espacio.

Lo paradójico de este proceso es que, si hay interna, se producirían dos hechos inéditos. Que Rodríguez Larreta abandone su rol de componedor serial para ir hacia la conquista definitiva y el meterse en la batalla lisa y llana de Manes. Habrá más novedades.

Donde sí se acabó el amor es en la relación entre Emilio Monzó y Gustavo Posse. Incrédulo quedó el ex armador de Cambiemos cuando escuchó de la boca de su aliado de San Isidro que no lo acompañaría en su deseo de ser candidato a diputado nacional porque pretende, para sí, esa postulación para tener una lista con su nombre grande en su municipio.

El hombre de Carlos Tejedor lo había acompañado al radical en su gran interna contra el oficialismo partidario y había comprometido un apoyo recíproco que, ahora, está puesta en duda.

NI EN LA FOTO QUISO SALIR

Al parecer, el acto original iba a ser en Tigre. Allí, por la pelea casi personal que mantienen los dos Sergios desde que un prefecto ingresó a la casa de Massa en 2013 y Berni era el encargado de la Seguridad y miembro del oficialismo con el que competía el tigrense, el ahora ministro de Seguridad pretendía entregar patrulleros de manera conjunta con Julio Zamora, el intendente, ex amigo, hoy enemigo, del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, y su vecino de San Fernando, Juan Andreotti.

De pronto, algo cambió. Massa, en contacto permanente con Axel Kicilof para ordenar la campaña en la Provincia, y adalid del mensaje pro seguridad desde siempre, dio una contraindicación que el gobierno provincial siguió al pie de la letra.

Días antes de la actividad, los funcionarios de Ceremonial bonaerense fueron hasta el espacio elegido, el Museo de Arte Tigre, para hacer allí y en sus adyacencias el acto. Pero, finalmente, el acto se mudó a la costa sanfernandina y, por primera vez, compartieron escenario y actividad como oradores Berni y Massa. No se quieren ni se toleran.

Cuando oficialmente le comentaron la novedad, Zamora prefirió no asistir y, a pesar que parte de los patrulleros presentados en la ocasión también llegarán hasta el otro lado de la ruta 197.

Fue en ese acto donde Kicilof acusó a María Eugenia Vidal de repartirles sobres a los periodistas y el diputado nacional reinterpretó la frase peronista, y el siglo XXI nos encontrará "unidos y vacunados". 

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