Jubilaciones: Guzmán aprendió que en el kirchnerismo solo define Cristina

La carta que Cristina Kirchner difundió al cumplirse diez años del fallecimiento de su esposo, inauguró una modalidad propia de este año de pandemia: la política epistolar. La vicepresidente puso en ese texto, que contenía críticas indirectas para Alberto Fernández, algunos calificativos que se convirtieron en tendencia.

El principal fue la alusión a los "funcionarios que no funcionan". Los análisis excluían de esta crítica a Martín Guzmán, quien actuaba hasta entonces con el doble respaldo de la fórmula presidencial. Pero lo que descubrió el funcionario la semana pasada, cuando el Senado consiguió alterar la fórmula para ajustar las jubilaciones, es que ya no hay intocables. Ni siquiera el hombre que tiene que restaurar la confianza en la economía.

Cuando tuvieron que darle el visto bueno al proyecto, los senadores que responden al kirchnerismo le advirtieron a la jefa del Senado que tal como estaba redactado, el texto implicaba asumir un costo político que no era aceptable de cara a un año electoral. La propia Cristina estuvo de acuerdo y así se gestó el ida y vuelta con la Casa Rosada que terminó por introducir dos correcciones fuertes.

Lo notable es que Guzmán no se había cortado solo con esta ley. Además de haber sido fruto del trabajo de una comisión bicameral, y de ser consultada a decenas de expertos, también había recibido el visto bueno de las principales figuras del Frente de Todos. Fue en una reunión en el Palacio de Hacienda, en la que estuvieron Guzmán, Santiago Cafiero, Cecilia Todesca, Claudio Moroni y la titular de la ANSeS, Fernanda Raverta. Y del lado legislativo participaron Sergio Massa, Máximo Kirchner, el jefe del bloque del Senado y José Mayans, junto a otros diputados y senadores.

Tras ese encuentro podría decirse que si hay "funcionarios que no funcionan", también hay "legisladores que no funcionan". En ese cónclave se validó el ajuste semestral de las jubilaciones (que al tomar los datos de diciembre validaban que ese aumento fuese a cuenta o complementario) y el uso del Ripte como indicador salarial. Economía destacó en ese momento que el formato semestral reducía la indexación de la economía y que la preferencia por el Ripte estaba dado en que era un índice más transparente que el que mide el Indec.

Ninguno de los argumentos elaborados durante meses y expuesto a la conducción del FdT sobrevivió a la crítica posterior de Cristina. Si los legisladores hubieran hablado en ese momento, le hubieran ahorrado la erosión al ministro de Economía. Pasaron varios días hasta que se plasmó el cambio de sentido. El mensaje del kirchnerismo que predominó fue "con los jubilados, no". Para eso el Congreso aprobó un impuesto extraordinario que aportará más de $ 400.000 millones. Los números probablemente se acomoden. Los mensajes, no.

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