Jeffrey Sachs halla extraño el excepcional encuadre de la BBC entre EE.UU. y China

La BBC trató el diálogo climático China-EE.UU. a partir del excepcionalismo estadunidense lo que fue cuestionado por Jeffrey Sachs. Bienart explica que el mismo significa que no importa lo que haya hecho Estados Unidos, se supone que los demás países deben tomar su buena fe como algo evidente.

El laureado asesor de Naciones Unidas Jeffrey Sachs tuvo una intervención que sacó chispas en el programa Newsnight de la BBC el miércoles por la noche. Invitado para dialogar sobre el peligro ambiental planetario, Sachs cuestionó duramente cómo la emisora británica abordó el tema.

Sachs, asesor medioambiental actual de la ONU, se quejó varias veces, en los pocos minutos que duró el debate, por la manera en que el tema fue encuadrado por la BBC: "no era lo que había esperado" se quejó.

El trasfondo del debate fue la decisión del Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de enviar especialmente a John Kerry a China para invitarla a participar de un encuentro de líderes mundiales el 22 y 23 abril para resolver la cuestión ambiental que Biden ha colocado como uno de los ejes de su gestión.

Sachs calentó más el ambiente

Antes de ser entrevistado, Sachs observó que la entrada al debate fue precedido por un breve video elaborado por la BBC explicando que la propuesta de diálogo climático venía acompañada por la creciente denuncia de Estados Unidos contra China por su historia de violar derechos humanos. Inmediatamente después, la presentadora del programa, Emma Barnett, reafirmó el enfoque: "Estados Unidos ¿realmente podría confiar en China en cuestiones ambientales dada su historia respecto a los derechos humanos?".

Sachs comenzó espetando: "No estoy seguro de por qué la BBC comenzó enumerando solo los abusos contra los derechos humanos en China. ¿Qué hay de los abusos contra los derechos humanos de Estados Unidos?" y, acto seguido citó casos, comenzando con la "completamente ilegal y bajo falsos pretextos" guerra en Irak-y mencionándole de pasada a Barnett la participación del Reino Unido. Siguió con la guerra en Siria y Libia; las continuas sanciones contra la población civil en Venezuela e Irán, y "acciones comerciales unilaterales que han sido consideradas ilegales por la OMC". Para concluir, "tenemos violaciones de derechos humanos realmente graves por parte de Estados Unidos en el exterior".

Sachs abundó en que había también abusos en el interior, denunciando "el racismo masivo y continuo, el supremacismo blanco y el encarcelamiento de cientos de miles de afroamericanos negros y personas de color en los Estados Unidos", aclarando "¡sin mencionar una insurrección el 6 de enero en nuestro propio país!". Luego afirmó de nuevo: "creo que toda la premisa de esta historia es un poco extraña".

Ante la insistencia de Barnett, Sachs se quejó que "el encuadre no era el que esperaba, pensé que íbamos a hablar sobre el cambio climático...creo que la idea de que hay una parte tan culpable que es '¿cómo podemos hablar con ellos?' es una forma extraña de abordar este problema ".

Barnett le preguntó su opinión sobre la cuestión al segundo invitado Teng Biao, presentado como abogado y activista de derechos humanos chino exiliado en Nueva York. A partir del abordaje de Barnett, Teng contó que fue preso y torturado en China antes de huir, concluyendo que los casos de su país y los de Estados Unidos eran diferentes.

Luego, Barnett le transfirió esa conclusión a Sachs, preguntándole si los abusos de derechos humanos por Estados Unidos podían compararse seriamente con los de China. Visiblemente contrariado, Sachs refutó con irritación: "Hablemos de Estados Unidos lanzando bombas y volando aviones de guerra estadounidenses sobre Yemen, creando destrucción masiva en este momento...Encuentro esta discusión absolutamente extraña".

Sachs finalizó su intervención resaltando que "el encuadre de esta historia, '¿cómo puede Estados Unidos confiar en China?' es extraño" porque China firmó cuatro años atrás el Acuerdo Climático de París con Estados Unidos, pero Trump lo abandonó. Para Sachs, ambos deberían tener "conversaciones serias" y encontrar un camino como hicieron esa vez.

Barlett apuntó que el abandono del Acuerdo de París fue decisión de Trump y que ahora había una nueva administración. Precisamente en ese punto, es que Biden apuesta legitimar su 'América está de vuelta', y lo da a entender, quizás buscando cierto humor', refiriéndose a Trump como 'el otro tipo'.

No es el excepcionalismo, sos vos

El analista Peter Bienart en su web relata que en marzo cuando se le preguntó al vocero del Departamento de Estado, Ned Price, sobre la decisión de la Corte Penal Internacional de iniciar una investigación sobre los crímenes israelíes y palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza, afirmó: "Nos oponemos firmemente y estamos decepcionados por el anuncio de una investigación del fiscal de la CPI en la situación palestina. Continuaremos manteniendo nuestro firme compromiso con Israel y su seguridad, incluso oponiéndonos a las acciones que buscan atacar a Israel injustamente". A pesar de esta postura, Price sostuvo que "por supuesto, Estados Unidos siempre va a defender los derechos humanos".

Bienart manifiesta que se trata de un ejemplo más del comportamiento del 'excepcionalismo estadounidense' cuya esencia la define: "Estados Unidos posee una virtud tan intrínseca que los acontecimientos no pueden falsearla". Por eso afirma que es una declaración de fe, porque si "se basara en pruebas empíricas, voceros como Price modularían sus afirmaciones basándose en las acciones de Estados Unidos. Cuanto menos moralmente se comportara Estados Unidos, menos afirmarían que el comportamiento estadounidense es excepcionalmente moral".

Sin embargo, Bienart destaca que, en lugar de eso, los defensores del excepcionalismo estadounidense hacen lo opuesto: "reciben las pruebas contrarias no reduciendo sus declaraciones de virtud estadounidense, sino reforzándolas". Trae como ejemplo cuando se supo en 2004, que soldados estadounidenses habían torturado a iraquíes en la prisión de Abu Ghraib y el presidente George W. Bush declaró: "Esto no es Estados Unidos" mientras la asesora de seguridad nacional Condoleezza Rice afirmó que "los estadounidenses no le hacen esto a otras personas".

Bienart observa que ambos no estaban negando "lo que habían hecho los estadounidenses. Negaban que lo que hacen los estadounidenses tenga alguna relación con lo que es Estados Unidos". Para él, "este pensamiento mágico es un problema serio para la política exterior de Estados Unidos. Es un problema porque ciega a los legisladores estadounidenses sobre cómo Estados Unidos ve a los no estadounidenses que, naturalmente, juzgan a los Estados Unidos no por su autoconcepción sino por sus acciones"

No fue Estados Unidos, fue Trump

Bienart observa que esto parece estar pasando con Biden y cita el ejemplo con Irán, que ha sufrido violencia estadounidense desde que en 1953 depuso el gobierno democrático por medio de la CIA para instalar al extensamente denunciando violador de derechos humanos Sha Reza Pahlevi- que llegó a ser recibido efusivamente por Jimmy Carter en la Casa Blanca. Bienart, señala que a pesar de esto, Irán, para levantar el embargo que las principales economías del mundo le impusieron en 2010 a instancias del presidente de EE.UU. Barack Obama, acordó en 2015 frenar su programa nuclear, "solo para ver a la administración Trump retirarse del acuerdo y volver a imponer el embargo tres años después".

Esto haría para él que lo esperable fuese que, como "fue Estados Unidos, no Teherán, el que violó por primera vez el acuerdo nuclear", también debiera hacer "un gesto inicial". Es decir, era lógico que Biden con eso reconociera que Estados Unidos tenía que recuperar la credibilidad que perdió. Biden exigió, en cambio, que Irán lo hiciese primero. Sólo después de eso Biden comenzaría a levantar las sanciones. Pero como Irán se negó, señala Bienart, "Estados Unidos y sus aliados europeos comenzaron a condenar a Irán por no cumplir con sus obligaciones nucleares".

Bienart concluye que este comportamiento es parte del pensamiento mágico del excepcionalismo estadounidense, porque "no importa lo que haya hecho Estados Unidos, se supone que los líderes de Irán deben tomar la buena fe de Estados Unidos como algo evidente".

De la misma forma, observaría Sachs, China tendría que aceptar estar bajo sospecha de no ser confiable de respetar un acuerdo climático -que respetó- porque quién lo repudió no fue Estados Unidos, sino "el tipo anterior"...

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Comentarios

  • PE

    Pablo Epuin

    Hace 19 días

    Que tipo lucido este Jeffrey Sachs, siempre me preguntaba que habia sido de el, en los ochenta anduvo por aca y creo que en una entrevista comento que una de las formas de que el pais saliera adelante era que los empresarios pagaran sus impuestospobre, lo sacaron corriendo.

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