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Inversiones en stand-by: las 2 instancias clave que necesita Milei para destrabarlas

Empresarios locales están a la espera del régimen para grandes inversiones que incluía la ley ómnibus en el Congreso Nacional. Un gesto de Estados Unidos que depende del Capitolio, parado por la contienda electoral Biden-Trump

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El tirón que le pegó Javier Milei al mantel de la política reubicó las cosas que estaban sobre la mesa de una manera tal que hay que refregarse los ojos para tratar de entender qué es lo que está pasando.

El PRO, que se suponía era la representación exclusiva de la centroderecha hasta hace nada, hoy se resquebraja en las cavilaciones de Mauricio Macri y Patricia Bullrich para definir si se acopla a una nueva derecha a lo Donald Trump y Jair Bolsonaro con el riesgo de licuarse si le va bien o ser un furgón de cola que pague el pato si la cosa termina mal.

Cómo será la cosa, que Horacio Rodríguez Larreta que hace un año hablaba de su plan económico casi con la certeza de que sería el próximo ocupante del sillón de Rivadavia hoy es el lamento nostálgico hasta de históricos votantes de la izquierda que le escriben en Instagram "qué presidente nos perdimos".

El kirchnerismo, a todo esto, queda como el polo opuesto radicalizado del mundo Milei pero ni a palos consigue ser su único antagonista en un momento donde del otro lado del Gobierno coinciden desde Lali Espósito hasta Carolina Píparo o Ricardo López Murphy.

El peronismo más amplio, tras un intento de negociación inicial con La Libertad Avanza, busca ahora cómo pararse y se mira de reojo con la Unión Cívica Radical. En definitiva, viejos motores de un sistema que alguna vez fue bipartidista y hoy está englobado como un todo de casta en la nueva grieta de los que la ven y los que no que trazan los posteos del jefe de Estado a todas horas.

El reacomodamiento es tal que pasó una delegación del Fondo Monetario Internacional (FMI) y su número dos, Gita Gopinath, le reclamó al Gobierno que las familias trabajadoras no sean quienes paguen todo el ajuste, que las personas de mayores ingresos paguen más impuestos y que se revisen subvenciones impositivas a empresas que no estén justificadas. Imaginate cómo estará todo.

Ante este mapa político hablará este viernes a la noche el Presidente ante la Asamblea Legislativa, en modo discurso State of the Union de los Estados Unidos. "Prime time para que todos se enteren del choreo", escribió en X Fernando Cerimedo, cerebro de la comunicación digital mileista.

Sin embargo, más allá de si el discurso incluirá la presentación de un proyecto de ley de competencia de monedas que sostenga en alto la idea de la dolarización e incluya una penalidad para la emisión de moneda del Banco Central, el mundo corporativo se pregunta si habrá una segunda vuelta con distintos tramos de la ley ómnibus que estaban esperando para el desarrollo de nuevos negocios.

Los cambios en los tributos a los altos ingresos, la normativa laboral, una moratoria y sobre todo el Régimen Impositivo de Grandes Inversiones, con ventajas para desembolsos de porte están en las charlas entre ejecutivos de negocios y representantes del gobierno de las últimas horas. Pero todos se llevan el sabor agrio de que no tienen claro cómo seguirá todo, menos en medio de cruces tan fuertes con los mandatarios provinciales, que tienen las llaves en ambas cámaras.

Se trata de definiciones que el equipo económico esperaba tener cuanto antes para cumplir, como dijeron en reuniones con inversores, con la promesa de una recuperación en "V corta" tras una fuerte retracción producto de los ajustes que vienen haciendo. "Sin reformas no está claro el driver de la recuperación", le dijeron a un técnico del Gobierno en una sociedad de Bolsa.

Inversiones en stand-by

Un ejemplo: Sidersa, gigante de servicios siderúrgicos de San Nicolás, espera que salga el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones, conocido como RIGI, para avanzar con una inversión de casi US$300 millones que tiene en stand by a la espera de una definición.

Un interés similar hay en la Cámara de Comercio de los Estados Unidos (Amcham), que ha planteado el tema en intercambios recientes con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse, que también ha recibido comentarios similares de firmas del agro, la minería, el petróleo y el gas.

Caída de actividad y efectos sobre el empleo

Son tanteos en medio de una recesión que muestra sus peores datos. El parate del gigante acerero Acindar por un mes de todas sus plantas del país (Santa Fe, San Luis y Buenos Aires) es el primer llamado de atención importante del impacto que tiene el frenazo de la actividad de la construcción, especialmente de la obra pública.

Con vacaciones y francos, las empresas tratan de que no se masifique una pérdida de puestos de trabajo, que sin embargo desde la UOCRA ya denuncia que alcanzó unos 50 mil operarios.

En la industria explican que se trata de una consecuencia del sobrestock de producción del cierre del 2023 a la espera de la devaluación. Los que conocen el negocio dicen que pueden bancar sin reducción de personal como máximo hasta mayo. Después habrá que esperar un repunte. O llegarían los despidos.

Mientras tanto, el Gobierno se entusiasma con promesas y apuestas desde Estados Unidos, atado a la idea de "Milei estrella mundial". La posibilidad de que se pueda contratar en la Argentina el servicio de Internet satelital fluyó como ejemplo oficial de que el país se está abriendo al mundo.

Las resoluciones del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) que permiten a Starlink, de Elon Musk, a Amazon Kuiper y a OneWeb ofrecer conexión en el país tuvieron amplia difusión en las redes sociales oficiales y para oficiales como una muestra del desarrollo que permite la era Milei.

Con un kit que hay que comprar de entre US$600 y US$1500 más una tarifa mensual de US$120 por mes, es difícil imaginar un desembarco masivo para competir con los clientes conectados a fibra óptica, que están pagando unos US$25 mensuales si no consiguen rebajas.

La Argentina tiene, según el especialista Sebastián Cabello, sólo 3,8 millones de hogares conectados sobre un total de 17 millones. El costo de la tecnología puede bajar en los próximos años. Los líderes del mercado argentino, con el Grupo Clarín a la cabeza, tomaron nota.

Por último, el paso del secretario de Estado de la Casa Blanca, Anthony Blinken, por menos de 20 horas por la Argentina dejó la idea de que puede haber un guiño de Estados Unidos para seguir comprando nuestro litio pese a la legislación -la Inflation Reduction Act- que establece que sólo podrán hacerlo a los países con los que tengan tratados de libre comercio.

El mensaje es que se buscaría una "excepción por insumo crítico" a la normativa para que el litio argentino siga llegando a las baterías, entre otros bienes tecnológicos, que se hacen allá o que van a los autos Tesla.

Pero hay un detalle: el cambio debe pasar por el Congreso estadounidense, al igual que la incorporación del país al Sistema General de Preferencias del comercio exterior. Pero el Capitolio está en ebullición por la batalla electoral Trump-Biden y casi no tiene actividad en medio de esa grieta. ¿Suena parecido?

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