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Inflación y paritarias: los factores que pueden empujar los precios a alza

Los gremios son los primeros en entender que las promesas oficiales son eso: promesas. Cuando a la CGT le pidieron que aceptara convalidar paritarias en torno al 29%, el número de inflación previsto para todo el año en el Presupuesto 2021, tomó sus precauciones. La mayoría incluyó en sus acuerdos cláusulas de revisión, lo que permite realizar actualizaciones si los números pactados quedan atrasados frente a la evolución de los precios.

La central sindical cumplió su parte, pero ya se dio cuenta de que al Ejecutivo le resultará más que improbable llegar al 29%. En cuatro meses, la inflación acumulada en el año se acercará a 17%, y los analistas estiman que en el resto de los meses se acercará a 3% mensual. Con suerte, en algún mes arrimará a 2,8% o 2,9%.

Las cláusulas de revisión están acordadas para ser ejecutadas entre agosto y diciembre. Los gremios que firmaron los primeros acuerdos (bancarios, luz y fuerza, encargados de edificios, entre otros) ya la tienen presente.

Pero el dato crítico es que las negociaciones que están en curso ya apuntan a cerrar aumentos anuales que superen 35%. Dos sindicatos grandes, como Camioneros y Alimentación, están en ese lote. Y lo que fijen puede crear una complicación al Gobierno, que está en plena discusión con las empresas fabricantes de productos básicos, para resolver un congelamiento de precios de una canasta de 120 bienes.

El Ministerio de Desarrollo Productivo esta vez hizo una ronda más grande. Además de apuntar a productos de consumo popular, atendió un reclamo de los fabricantes y también buscó acordar con los proveedores de insumos críticos, como aluminio, petroquímica (plástico) y cartón. Todos ellos son componentes esenciales del envasado final, así como de la logística. Matías Kulfas asegura que esa instancia de diálogo está avanzada. Para algunos analistas y empresarios, es positiva pero llega un poco tarde.

¿Qué puede pasar con los precios en los que resta del segundo trimestre, y más allá? En 2020 el argumento que movía las expectativas era la brecha cambiaria, que llegó a 160% en octubre. Pero en el contexto actual, ese escenario no está a la vista. La liquidación de los agroexportadores permite cierto dominio sobre el tipo de cambio oficial (a diferencia del pasado, el Central no está vendiendo, sino comprando). Y el Ejecutivo y el ente monetario todavía tienen las herramientas necesarias para mantener a raya las cotizaciones de los dólares financieros.

Los ortodoxos apuntan a la emisión monetaria futura, necesaria para financiar el agujero fiscal si el Covid demanda más gasto. Por ahora el gasto crece menos que los ingresos y hay contracción. Todavía resulta difícil entender que factores mueven la aguja de los precios. La incertidumbre electoral puede ser uno de ellos.

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