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Hay más vías de escape fiscal que las que hoy contabiliza el mercado

Hay un factor que puede ayudar a Martín Guzmán en el complicado contexto que tiene por delante hasta el cierre del año, y es que el efecto combinado de la soja y el aporte solidario contribuyeron a consolidar un déficit primario de apenas 0,7% del PBI en los primeros siete meses de 2021.

El Palacio de Hacienda difundió las cifras un viernes a la noche, lo que demuestra una vez más la particular estrategia de Guzmán en este frente, que prefiere no exhibir demasiado la perfomance fiscal positiva, con tal de no alimentar más reclamos de recursos del ala política o de los sectores sociales que elevan su protesta a Desarrollo Social.

Con estos números, el incremento de gasto que representará el bonus para los jubilados, o la menor recaudación de Ganancias por la exención del impuesto que aliviará a los que tengan salarios menores a $ 150.000 (por mencionar solo dos de las medidas tomadas para estimular la demanda interna, con el clásico formato de poner plata en el bolsillo de la clase media) no se traducirá en agujero demasiado grande para la meta de déficit anual.

En efecto, el 0,7% demuestra que la inflación ayudó más al Tesoro de lo que algunos calculaban, en parte porque ayudó a licuar gasto pero también porque permitió que los ingresos nominales no sufrieran tanto la parálisis que tuvo la actividad económica en el segundo semestre. No hay que olvidar que la inflación es en definitiva un impuesto que recarga la presión tributaria formal.

Los analistas estiman que la meta anual de déficit oscilará entre 3,1% y 3,3%. Implica que de aquí a fin de año el rojo registrado hasta julio se multiplicará por tres. Pero al mismo tiempo, puede representar una menor exigencia de financiamiento para el Tesoro, frente al objetivo de 4,5% incorporado al Presupuesto 2021.

El Banco Central computa este escenario como probable, y estima que el porcentaje de emisión que debe realizar como complemento a la deuda que colocará la Secretaría de Finanzas puede estar por debajo de lo que espera hoy el mercado financiero. Si eso sucede, la presión inflacionaria que generan los pesos en circulación podría ser menor, y eso ayudaría a consolidar un sendero bajista que deje atrás el piso de 3% anual anotado hasta julio.

Existe incluso la posibilidad de que los DEG que giró el FMI puedan ser canjeados por dólares y vendidos luego a cambio de pesos para financiar gasto sin emisión. La contrapartida sería colocar una letra al BCRA para que pague deuda con sus reservas.

En ambos casos se trata de escenarios posibles, aunque eso no significa que sean igual de probables. Martín Guzmán no la tiene fácil, ni antes ni después de las elecciones. Pero eso no implica que todos los senderos conduzcan al peor pronóstico: la devaluación que varios consideran inevitable.

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