Habrá segunda ronda de aumentos salariales antes de las elecciones

Para que los salarios crezcan, la economía debe hacerlo también y para que esto suceda, es necesario un incremento de inversiones, que solo se producen en un escenario de estabilidad que permita proyectar un horizonte de planeamiento. 

En la Argentina, el orden de estos factores suele modificarse según la tendencia política del gobierno vigente y, sobre todo, de los intereses inmediatos que, en la actualidad, están marcados por el escenario de estanflación, la carga de la deuda y el calendario electoral de 2021. Y para encararlo, el Gobierno juega hoy a tres puntas, con la figura del ministro de Economía, Martín Guzmán, tratando de hacer equilibrio entre los acreedores, empresarios y trabajadores.

Por un lado, Guzmán intenta enviar señales de mayor estabilidad al Fondo Monetario Internacional, a partir de un discurso en el que resalta la necesidad de controlar la emisión, para evitar que el peso se deprecie, la inflación se dispare aún más y el agujero fiscal se profundice.

Por el otro, transmite al sector privado su intención de presentar un escenario más previsible, sin saltos devaluatorios, con mayor consumo y mejora de exportaciones, aunque la amenaza de mayores retenciones al campo pone en riesgo, precisamente, la posibilidad de incrementar las ventas al exterior por parte del sector que más divisas genera, sobre todo en tiempos de precios altos en las materias primas.

Y finalmente, plantea la paz social con los gremios bajo la premisa de que los salarios le ganarán por cuatro puntos a la inflación, aunque ello ponga en conflicto la pauta presupuestaria de 29% en la suba del Índice de Precios al Consumidor (IPC) para este año con los acuerdos salariales ya sellados en esa línea. Porque el cumplimiento de la promesa del ministro implica que, o bien la estimación inflacionaria fue menor a la realmente esperada -algo impensado luego de que el IPC ya trepó casi un 4% en enero y que el propio Guzmán sostuvo que la inflación bajaría solo 5 puntos este año-, o requerirá una segunda vuelta de aumentos en agosto próximo, justo antes de las elecciones legislativas con o sin primarias. Tal como lo previeron los bancarios a la hora de cerrar su paritaria y como, probablemente, se comience a replicar en el resto de los acuerdos salariales.

Para entonces, el Gobierno espera tener acordado el diferimiento de pagos de deuda con el FMI y el Club de París, por lo que el bolsillo de los votantes, en particular asalariados de clase media a quienes se buscará contentar con menores pagos del impuesto a las Ganancias, será la prioridad.

Las elecciones son momentos en los que los gobiernos incrementan el gasto para mejorar el humor. A la Argentina no le sobran recursos para ello pero luego de tres años consecutivos de caída del poder adquisitivo real de los salarios (el año pasado perdió más de tres puntos), el camino parece ya marcado aunque el costo pueda ser alto para muchos sectores.

Tags relacionados

Compartí tus comentarios