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Giro pragmático y gobernabilidad, en la mira de inversores y mercados

Tal vez si Javier Milei, como Carlos Menem pero a la inversa, decía que iba a morigerar algunos planteos, no lo hubieran votado como lo hicieron en el balotaje.

Un economista muy cercano a Javier Milei, con potencial destino de alto funcionario en el futuro Gobierno, confesaba que a principios de año, cuando calentaba motores la campaña electoral del Libertario, se preocupaba por el tono de choque, frontalidad y promoción de motosierra del gasto social que el presidente electo imprimía a sus actos. Lo creía contraproducente con la sensibilidad del electorado.

"Me equivoqué -confesó luego, cuando las encuestas lo empezaban a empinar camino a las PASO-; era lo que había que hacer. La sociedad demandaba esa frontalidad", reflexionó.

Desde que fue elegido en el balotaje, la dolarización de Javier Milei mutó a una idea potencial a ser instrumentada como llegada de un ordenamiento de la economía.

La destrucción del Banco Central, ahora será una reestructuración con el objetivo de frenar el financiamiento monetario al Estado. El corte brutal de la inflación, se demorará dos años, y con efectos en 2025.

En un sentido similar operó la designación de Luis Caputo como Ministro de Economía. El economista se veía más cerca -o más cómodo- en el Banco Central que en el Palacio de Hacienda. Predominó en la designación no solo la identificación con el diagnóstico y principales remedios entre Caputo y Milei, sino también un troque en la "construcción de gobierno".

En Economía como en otras áreas de la administración se está imponiendo el pragmatismo, "tener calle" para resolver los problemas de gestión, antes que la academia. Sin desdeñar la interna PRO-La Libertad Avanza por los puestos a ocupar en el reducido organigrama oficial, el mercado pondera la opción "pragmática".

Los "mercados" cuentan ahora con un presidente decidido a cumplir postulados liberales, de ajuste fiscal y privatización. Sintió Milei una acogida favorable en Nueva York y Washington, de privados y de organismos internacionales.

No hay plata disponible pero sí simpatía. Si antes querían ver el plan, ahora se llevaron "pragmatismo". Por imperio de la necesidad de cuadros dirigentes y estabilidad, Milei está para girando hacia lo "posible" y "gobernable".

Pocos estaban dispuestos a acompañar una postura tan radical como la de la campaña. Ahora se pedirá, antes de abrir billeteras, la conformación de gabinete y muestras de que podrá gestionar reformas, al menos parcialmente: la gobernabilidad.

Teoremas y parábolas

Eso se traduce en lo que algunos hablan, seña lando al giro pragmático de Milei, a la vigencia del "teorema de Baglini", en alusión a Raúl, diputado
radical mendocino que en los '80 advirtió que el nivel de crítica al Gobierno es directamente proporcional a la lejanía del poder.

Otros caracterizan al complicado humor social actual, comparando a Milei con la parábola de Carlos Menem, tras encarar privatizaciones, ajuste fiscal y liberalización del mercado, en las antípodas del salariazo y revolución productiva que promovió en la campaña. Guillermo Vilas lo inmortalizó así: "Si decía lo que iba a hacer, no lo votaba nadie".

Luego el riojano la hizo suya en silencio. Milei pudo ahora haber sintonizado con la frecuencia social que necesitaba escuchar la crudeza de la situación y de sus remedios. Queda la duda de si no lo hubieran votado con ese planteo pragmático.

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