Análisis

La cripto que transformará Internet

La evolución de la red de redes transformó definitivamente el mundo. Vivimos en la era de los datos digitales, donde el modelo actual de almacenamiento funcionó bien. Pero tiene un problema: la centralización, y, para ello, una nueva tecnología entró en escena.

"El activo más importante que conozco es la información", 

Gordon Gekko, de Wall Street (1987)

La evolución de internet ha transformado definitivamente el mundo. Hoy vivimos en una era en la que los datos digitales son parte esencial de nuestra sociedad.

La infraestructura de la Web hizo evidente la necesidad de contar con los medios adecuados para almacenar todos los datos que producimos.

De hecho, se estima que el volumen de información almacenada crecerá un 250% para 2025.

Es aquí donde empresas como Google, Amazon, Facebook y Microsoft han entrado en escena, poniendo a disposición grandes servidores, distribuidos a lo largo del mundo y dedicados únicamente a esta tarea.

Este es el modelo actual y ha funcionado bastante bien.

Sin embargo, siendo originalmente descentralizada, Internet se ha centralizado en los últimos años. Ante cualquier mínimo problema en un servidor, continentes enteros pueden quedarse sin servicios primordiales.

Fuente: Milenio Digital, 14 de diciembre de 2020.

Y no es todo... Muchas empresas de almacenamiento masivo han demostrado que sus intereses son egoístas, manipulando, comercializando y censurando información que transmitimos a través de internet.

Fuente: La Vanguardia, 7 de noviembre de 2019.

La internet del valor

Con este contexto, hace años hemos estado presenciando una carrera por desarrollar tecnologías de almacenamiento más económicas, seguras y eficientes.

Una de ellas es IPFS (abreviado en inglés de "Sistema de Archivos Interplanetario"). Se trata de un protocolo de almacenamiento, desarrollado por Juan Benet, que revierte el actual funcionamiento centralizado de Internet, sustituyéndolo por una red distribuida de nodos (servidores de usuarios) que son capaces de compartir, almacenar y administrar información.

Nuestra información no queda alojada en un servidor central, sino que automáticamente el protocolo la fragmenta y distribuye entre varios nodos de la red.

Finalmente, aplica algoritmos de cifrado extremo a extremo para que solo los usuarios habilitados tengan acceso a la misma.

En este sentido, no solo aumenta la privacidad de nuestros archivos compartidos, sino que elimina la necesidad de ceder el control de nuestros datos a empresas como Google, Facebook o Microsoft, dificultando su manipulación, comercialización y censura.

Pero hay más... dificulta que toda la red se paralice.

A diferencia de los servicios de almacenamiento centralizados, si uno de los nodos presenta algún problema, existen otros participantes para ejecutar las funcionalidades del nodo inactivo.

Así, esta tecnología "descentralizada" crea una "internet privada" y eficiente en una era donde los datos pueden ser más valiosos que el propio dinero.

Algunos proyectos blockchain saben todo esto, y llevan varios años entre nosotros.

Al que madruga, Dios lo ayuda...

En 2014, la fundación Protocol Labs, liderada por el mismísimo Juan Benet, desarrolló FileCoin, la primera blockchain pública que incorporaba el protocolo IPFS en su funcionamiento. La idea: construir una gran base de datos descentralizada y segura a nivel mundial.

Esta red dispone de un sistema de incentivos que recompensa a los usuarios al permitir que terceros utilicen el almacenamiento disponible en sus dispositivos. (Aclaración: es más barato que Amazon Web Services.)

La recompensa es su token $FIL, el cual ha presentado espectaculares ganancias de un 395% entre enero y mediados de mayo, ubicándose entre las 20 principales criptomonedas.

Revalorización del 395% del par FIL/USDT, fuente: tradingview

Desde su aparición en agosto de 2017, $FIL ha ganado mucha popularidad en el mercado chino, donde cuenta con un fuerte apoyo de los mineros (representan el 95% de la red) e inversores minoristas.

De hecho, Grayscale, la empresa de gestión de inversiones en activos digitales, ha introducido un fondo cotizado (ETF) de FileCoin, producto del creciente interés de los inversores minoristas e institucionales.

Al mismo tiempo, alineados con el nuevo plan de infraestructura de Internet, se suman los funcionarios del Gobierno chino, quienes están fomentando la minería de la red. Esto, claro, porque el almacenamiento descentralizado en la nube encaja perfectamente en su agenda política.

El fuerte interés del gigante asiático, combinado con el Halving que tuvo lugar en su red y disminuyó la oferta diaria un 43,2%, son muestra del gran potencial que tiene FileCoin de cara a los próximos meses.

Y con la fuerte corrección que estamos presenciando, podría ser una buena oportunidad para subirse a bordo.





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