Falta poco para saber si vivimos en el país de las encuestas o no

El Gobierno que apostó todo a agrandar la grieta, aguarda las PASO esperando que esa brecha se achique lo más posible. Ya nadie sabe cómo lograr que las encuestas y los focus group se transformen en una herramienta fiable, porque hoy solo anticipan el voto de los decididos, pero dejan un margen de duda importante sobre el comportamiento del total de electores.

La mayoría de las personas son remisas a adelantar su decisión y por eso le cuesta tanto a los consultores conseguir el número necesario de respuestas válidas. Cuando uno mira las cifras reflejadas en sondeos de 1500 o 2000 casos, lo que vemos es el lote de certezas que asoma a la superficie. Pero por debajo de ella, hay una cantidad de voces que prefieren el silencio y que eluden cualquier consulta. Ese número es tres, cuatro y hasta cinco veces superior al de los encuestados reales. Con ese dato en la mano, lo real es que en estas horas la inmensa mayoría de los votantes recién está empezando a evaluar que hará cuando llegue el domingo.

Sin la guía cierta de estos instrumentos, los analistas están consumiendo los últimos dos días hábiles que quedan hasta el día de la votación, en proyecciones de resultados que permitan a los inversores adoptar un posicionamiento cierto ante el escenario que gobernará la economía entre el lunes 12 y el viernes 25 de octubre. Lo que se vienen son diez semanas de clima potencialmente opuesto: el mercado está preparado para reaccionar ante un primer test favorable a Macri, pero no sabe qué previsiones tendrá que tomar si las urnas favorecen a Alberto Fernández.

Un trabajo de la consultora ACM repasa los resultados históricos obtenidos por el peronismo en elecciones nacionales y plantea que el candidato que ungió Cristina Kirchner tiene, en la provincia de Buenos Aires, un piso razonable de 40% (solo se perforó ese porcentaje en 2017, cuando jugaron Massa y Randazzo) contra 37,5% que le adjudica a Macri en promedio. Con esas variables como determinantes de lo que pueda suceder en el principal distrito de la Argentina, no hay antecedente que no favorezca a Fernández en esta instancia.

La pregunta que se hacen los inversores es la siguiente: hace tres meses, perder por cuatro o cinco puntos parecía manejable. Pero ahora, después de encuestas que jugaron con un triunfo macrista en la primera vuelta, el cálculo optimista se ubicó más arriba, con las dos fuerzas ya en zona de empate (cuando la diferencia es menor al margen de error de la encuesta, por lo general entre 2% y 3%). Si esta hipótesis no se da, lo único que podría evitar un nuevo sube y baja cambiario desde la semana que viene, es que los candidatos más cercanos a Macri, Roberto Lavagna y José Luis Espert, tengan un caudal apetecible para ayudar a Macri a pelear en una eventual segunda vuelta.

Tags relacionados
Noticias del día