ANÁLISIS

La interna de halcones y palomas en el Gobierno: ¿es hora del ajuste?

La invasión de Rusia a Ucrania generó un aumento en el precio de las commodities que puso una presión adicional al aumento en la tasa de inflación en los países desarrollados.

El debate previo entre halcones y palomas en Estados Unidos había sido resuelto a favor de los primeros. Las explicaciones basadas en aumentos puntuales (autos usados, por ejemplo) perdieron peso cuando la mediana de la tasa de inflación se aceleró. Y la típica búsqueda de "culpables" políticamente correctos tampoco funcionó. Si bien el dato de la inflación núcleo del mes de marzo aporta algo de alivio, todavía no está claro que el problema esté en vías de solución.

Peor aún, algunos de los halcones como el profesor Summers, alertan sobre el riesgo de estanflación. Mirando los datos históricos de inflación y desempleo, la probabilidad de que la economía americana entre en recesión en los próximos dos años sería de 95% según Summers. Si bien la historia puede no repetirse en el futuro, con la Reserva Federal corriendo de atrás es posible que la actividad se resienta ante el endurecimiento en la política monetaria que se avecina.

A ello se suma el shock por la guerra. En el caso de Europa, que es importadora de commodities, el riesgo de estanflación es mayor: el deterioro en los términos del intercambio afecta negativamente a la actividad y también se sufre el impacto sobre los precios y costos. Pero en el caso de Estados Unidos que tiene cuentas externas en estos productos más balanceadas el efecto negativo adicional sería mayor sobre los precios que sobre la actividad.

En la Argentina la suba en los precios de las commodities tendría un efecto neto poco relevante sobre las cuentas externas, pero si complicaría las cuentas fiscales. Y agrega un granito de arena a una tasa de inflación desbordada por culpa de los errores en la política económica adoptada por el Gobierno durante el segundo semestre de 2021.

La fuerte expansión fiscal y monetaria no pudo ser contenida por el ancla cambiaria (depreciación del tipo de cambio oficial de 22% entre puntas), el ancla tarifaria (aumentos en energía menores al 10%) y salarial (paritarias que corrieron de atrás a la aceleración en la inflación). Para 2022, en el marco del acuerdo con el FMI, las dos primeras anclas se perderán porque no se puede atrasar el tipo de cambio real y hay que aumentar tarifas para poder reducir el desequilibrio fiscal. Y la realidad ha generado un acortamiento en los tiempos de la negociación paritaria.

El acuerdo prevé que las nuevas anclas deberían ser la mejora fiscal y la menor emisión previstas. Pero hay tres problemas que afectan la credibilidad: la aceleración inflacionaria del primer trimestre del año, el aumento en los precios internacionales que desató la invasión de Rusia a Ucrania que aumenta la incertidumbre sobre el cumplimiento de la meta fiscal, y las divisiones en la coalición gobernante que generan dudas sobre la voluntad y la capacidad del Ejecutivo de avanzar en los recortes previstos (subsidios, déficit de empresas estatales y transferencias a provincias). 

Cuando se repara en que la provincia de Buenos Aires recibió alrededor de u$s 2500 millones de transferencias discrecionales en 2021, que podrían reducirse significativamente en 2022, se puede entender mejor la reacción de algunos miembros de la coalición gobernante.

Si las internas no permiten reducir los gastos señalados la válvula de escape será una mayor inflación a la prevista. En la fase de aceleración se licúan algo los gastos y los pasivos a tasa fija (cada vez menos en el Tesoro, pero todavía relevantes en el BCRA).

El voluntarismo en la visión económica de los miembros de la coalición gobernante que ya era claro en la campaña electoral de 2019 es una parte del problema. Otra parte es la idea de que la economía siempre debe subordinarse a la política sin reparar en las restricciones que existen. 

Quizás el haber vivido de stocks durante las gestiones anteriores (manotazo a los fondos de las AFJP, reservas del BCRA) pueda haber influido en forjar una visión que ignora que no se puede desafiar a la ley de gravedad.

En definitiva asistimos al triste espectáculo de una coalición de gobierno que cruje porque algunos miembros pretenden hacer populismo sin plata. No quedan stocks que depredar y a pesar de que los flujos de ingresos son muy altos como consecuencia de los elevados precios de las commodities agrícolas, no alcanzan para saciar la obsesión de querer aumentar siempre el gasto estatal. Curiosamente no reparan en que la economía "subordinada" a la política convierte a ésta en subordinada del tipo de cambio paralelo o de la tasa de inflación.

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Comentarios

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  • RN

    Raul Nieto

    Hace 1 hora

    Muy claro surge el desafío de evitar en lo posible lo que hicieron antes del 2015 que es seguir subvaluando el dólar los precios de los servicios publico sobre todo en Buenos Aires y seguir emitiendo para cubrir los gasto y esterilizando la emisión con mayores tasas en los instrumentos

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