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La comezón del sexto paso: un voto con el bolsillo que mira al pasado y al 2023

El cierre de la campaña proselitista para el sexto paso de los argentinos por las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias encuentra a una sociedad golpeada por los múltiples efectos de la pandemia de Covid-19 y que, sobre todo, alberga el conocimiento de la experiencia vivida desde el retorno de la democracia, mientras proyecta incertidumbre sobre lo que vendrá.

En ese escenario ambientado por la situación sanitaria, se definirá este domingo la suerte del primer acto electoral del año, que determinará quienes serán los actores políticos para los comicios generales de noviembre próximo como parte de un obra que, al igual que tantas otras, tendrá a la economía como argumento central.

La economía llega a las PASO sin quitarse el lastre de la pandemia

Porque como muestra la historia argentina, la invocación sentimental a la ciudadanía desde el poder político no suele encontrar eco a la hora de una toma de decisiones que puede afectar el futuro personal y familiar. Una lectura que quedó reflejada en la frase del efímero ministro de Economía Juan Carlos Pugliese, en plena hiperinflación de 1989: "Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo".

Pero esa misma aseveración puede tener interpretaciones diferentes para cada elector. Habrá argentinos que votarán por el presente complicado que atraviesan en la era del coronavirus, otros que lo harán por la esperanza de un futuro mejor y también estarán quienes se enfoquen en las virtudes o errores de la economía pretérita, que por la dinámica de los últimos 38 años puede encontrar relación con la mayoría de las expresiones mayoritarias que se presentarán a las urnas.

Inflación, pobreza, recesión, alta presión fiscal, informalidad y desempleo son algunas de las preocupaciones económicas que -junto con otras como la inseguridad, la salud y la educación- cruzan a todo el electorado de una u otra forma y que, probablemente, tendrán su peso a la hora de ingresar al cuarto oscuro. 

Quizá por eso, los postulantes dedicaron en campaña más tiempo a endilgar responsabilidades a sus rivales por esos problemas que a expresar propuestas legislativas para solucionarlos. Y hasta resaltaron temas banales por sobre el debate de fondo. Como en la obra de George Axelrod que retrata la tentación y una crisis matrimonial surgida al séptimo año de convivencia, en este caso, la comezón apareció a la sexta PASO.

El resultado de esa estrategia se verá en cinco días y, si se repite lo ocurrido en los cinco capítulos anteriores de las PASO, podría definir la suerte de las elecciones legislativas dos meses antes de que sean celebradas. Una posibilidad que hizo surgir, de uno y otro lado de la grieta, voces que anticiparon la necesidad de iniciar un proceso de diálogo que ayude a afrontar las urgencias económicas, como el acuerdo por la deuda con el FMI, y transitar con la menor turbulencia posible el camino hasta 2023.

Muestra de que el próximo capítulo electoral será, como siempre, un duro examen de medio término para el Gobierno y la posibilidad de proyectar una carrera presidencial para la oposición. Más que una elección primaria para elegir candidatos al Parlamento.

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