El trabajo cambió para siempre... ¿y vos?

"Disculpe las molestias, estamos cambiando". Leí esta frase en Instagram al comienzo de la pandemia, cuando la confusión nos invadía a todos. A veces necesitamos reconfirmar lo que por dentro ya sabemos. Nada será igual. Nosotros tampoco.

Uno de los grandes cambios se está dando en nuestros trabajos. El Foro Económico Mundial advierte que la revolución covid-19 y la consiguiente recesión general de los países provocará para 2025 un reparto de tareas entre humanos y robots en un 50%, lo que podría dar como resultado un aumento de la desigualdad.

"La automatización y una nueva división del trabajo entre los seres humanos y las máquinas desplazarán 85 millones de empleos en todo el mundo", señala el informe.

Es cierto, se perderán millones de empleos. Pero se generarán millones de nuevas posiciones y debemos estar listos. ¿Por dónde empezar?

Hacelo. Con miedo, pero hacelo igual.

Si algo hemos aprendido es que al miedo se lo debe enfrentar. El mundo cambia. El trabajo cambia. Las empresas cambian. Yo necesito cambiar.

Una de las palabras de moda es reskilling. Y el español Virginio Gallardo lo explica muy bien. La transformación digital no es una revolución tecnológica: es una revolución de nuevos valores y del talento. Es la revolución de las habilidades de las personas.

En una época de cambios, aprender es más importante que saber. Los expertos de ahora estarán preparados para un mundo que ya no existe. Los aprendices serán sus herederos.

"Para sobrevivir, personas y organizaciones deben aprender al menos a la misma velocidad con que las cambia el entorno y, para ello, se necesitan programas de reskilling de habilidades. La primera clave es aprender a aprender", dice Gallardo.

¿Qué dicen los reclutadores y responsables de Selección?

"Necesitamos personas confiables, que resuelvan problemas, adaptables, que puedan trabajar en equipo".

Esto significa que lo que marca la diferencia son las llamadas habilidades blandas, que de hecho son habilidades duras e impulsan el éxito, el crecimiento y la rentabilidad. Me gusta mucho más hablar de habilidad humanas. Y aquí aparecen otras cuestiones: "No sabemos cómo medirlas o desarrollarlas".

Nacho Meneses, periodista del medio español El País, profundiza en la importancia de las habilidades humanas: se trata de habilidades que no caducan con el tiempo, y que se podrán utilizar a lo largo de toda la vida profesional, independientemente del sector en el que se trabaje.

"Hasta hace poco, los procesos de reclutamiento se centraban exclusivamente en los conocimientos técnicos y la experiencia profesional, pero hoy en día, los profesionales más demandados por las empresas son los que poseen soft skills, habilidades que van más allá del conocimiento", asegura Roel Koppens, director general en España de la empresa de e-learning Goodhabitz.

¿Qué otras características buscan los empleadores? Entre las principales señalan mentalidad de desarrollo; creatividad; capacidad de concentración; buena comunicación; storytelling; liderazgo e inteligencia emocional

Tom Peters lo resume muy bien: sostiene que hacer un buen trabajo implica estar al servicio de los demás: dar servicio a nuestros clientes; a nuestros compañeros; a nuestra comunidad. Implica empujar los límites y ayudar a otros a crecer. Su lema es "Mantené un entusiasmo que contagie. Está siempre accesible. Con una sonrisa lista. Cumplí las promesas. Aprendé, enseñá, aprendé y enseñá".

Las instituciones académicas y las empresas se ven en la obligación de colaborar entre ellas con el fin de educar y formar a los trabajadores actuales y futuros, facilitando su adaptación e integración a un mundo que cambió y seguirá cambiando.

Al respecto, Peters destaca la importancia de la capacitación en el mundo empresarial y plantea algunas preguntas que invitan a la reflexión por parte de los máximos responsables de todo tipo de organizaciones:

  • ¿El Director de Capacitación es el trabajo mejor pago de la empresa, luego del CEO o COO? Si no lo es, ¿por qué no?
  • ¿A tus mejores capacitadores se les paga tanto como a tus principales especialistas en marketing? Si la respuesta es no, ¿por qué no?
  • ¿Tus cursos de formación son tan buenos que enseñan, entretienen y ayudan a generar cambios? Si la respuesta es no, ¿por qué no?
  • Detené al azar a un empleado en el pasillo: ¿Puede describir su plan de desarrollo para los próximos 12 meses? Si la respuesta es no, ¿por qué no?
Sin duda, Peters tiene un punto aquí. Siempre se habla de la importancia del cliente. Y pasamos por alto que el primer cliente es el empleado. "En una economía conectada, la inversión en un empleado también es una inversión en la marca de la empresa", dice Vala Afshar, Chief Digital Evangelist de Salesforce, compañía tecnológica que posibilitó que muchas empresas llevasen a la nube sus sistemas de gestión de relación con los clientes (CRM).

Sin embargo, la mayoría de los directores ejecutivos considera a las inversiones en tecnología como una "necesidad estratégica", y a los gastos de formación como "un mal necesario". Me recuerda a una paradoja contemporánea retratada en la conversación entre dos ejecutivos de una empresa:

- "¿Qué pasa si capacitamos a nuestros colaboradores y luego se van?"

- "¿Qué pasa si no lo hacemos y se quedan?"

Es tiempo de reinventarnos, de desaprender para volver a aprender, de desafiarnos y elegir caminos incómodos que nos permitan crecer.

Habrá miedos, habrá intentos fallidos y dificultades. También habrá propósito, logros y sentido de realización. Las cartas están echadas, ya conocés las alternativas. La decisión -y la acción- es tuya.

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