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El Tesoro puede estar "cómodo", pero en las provincias el impacto duele

Cuando el ministro Luis Caputo señaló que podían demorar las actualizaciones de las tarifas de luz y gas, así como la del impuesto a los combustibles, porque estaba "cómodo" en el frente fiscal, más de un analista empezó a revisar números.

Por empezar, la recaudación impositiva de abril no había mostrado signos de recuperación. Su caída de casi 13% en términos reales demostraba que, en materia de ingresos, los motores continuaban siendo los tributos ligados al comercio exterior y a las operaciones de divisas.

El impuesto PAIS, que grava la compra de divisas desde 2019 pero que ganó relevancia por el aumento de su alícuota a 17,5% y por aplicarse en forma reciente sobre la adquisición del bono Bopreal, tuvo un incremento de 1106%. Un dato no menor es que se trata de un ingreso con asignaciones específicas y que por lo tanto no se coparticipa.

Algo similar sucede con las retenciones, que tuvieron una variación de casi 530%. En abril no impactó la soja (un dato que preocupa al BCRA, porque está demorada la liquidación), pero si el maíz.

Los recursos que menos crecieron fueron los coparticipables, como el IVA y Ganancias. Tampoco lo hicieron los aportes a la Seguridad Social, porque los salarios vienen licuados y porque también impactó la pérdida de empleo formal que empezó a verificarse en el último trimestre.

Con todos estos datos sobre la mesa, hay que seguir escarbando para detectar de qué manera el Tesoro llegó a una situación de comodidad. Hay dos conclusión posibles, que no necesariamente son excluyentes. La primera es que el Gobierno decidió sacrificar "saldo fiscal" porque el superávit del primer trimestre fue muy fuerte y porque las metas del FMI son nominales. De todos modos, lo que no se obtenga en mayo se puede lograr en junio, con menos subsidios y más retenciones (ahora si con la soja). Lo que vale ahora es que el segundo trimestre dé positivo.

La segunda conclusión no es tan difícil de verificar. El rojo de las provincias no cede, ya que las transferencias no automáticas (las que dispone el Poder Ejecutivo) mostraron una variación real de casi 81%. Ningún distrito se salvó, ni los gobernados por amigos (CABA, Santa Cruz y Chubut sufrieron los menores recortes) ni aquellos en donde mandan los opositores.

En otras palabras, si el Tesoro está "cómodo", la contrapartida es que los gobernadores directamente no tienen margen de mover ni la más mínima obra propia.

El déficit cero del gobierno nacional no será negociable, pero la sanción de la Ley Bases sí. Y no hay muchas monedas de cambio. Las cuentas están a la vista.


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