Opinión

El retorno de Carlos Saúl: hacia un peronismo de derecha en 2024

Los próximos meses se van a caracterizar por una permanente presión cambiaria.

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Tengo la sensación de que estamos frente a la jugada política más brillante que haya articulado el peronismo en toda su historia.

El peronismo cambia de disfraz, pero no de maña. Los libertarios no tienen aparato, el peronismo sí. El peronismo no tiene carisma, los libertarios sí. La sociedad entre ambos será natural. De esta manera, los argentinos vuelven a elegir peronismo esta vez, de derecha, y a Wall Street le va a encantar.

Parece entonces que se nos iría el peronismo de izquierda y de caras al 2024 regresaría el peronismo de derecha, una historia que hemos visto muchas veces en las largas décadas de esta tribu a la que todavía llamamos Argentina. Resulta relevante considerar que, al inicio de los ciclos peronistas de derecha, los activos financieros argentinos suelen performear muy bien.

En esta coyuntura tan febril y electoral en la que estamos, es un error leer que el ánimo actual es el de millones de argentinos pidiendo "un cambio". Los argentinos en realidad están pidiendo lo mismo de siempre: "una solución mágica", que es exactamente lo opuesto a un cambio duradero para una nación que no puede escapar de su ADN populista. 

Lo de hoy representa el mismo escenario que en 2019 pero, esta vez, sin Alberto. Sin embargo, no me sorprendería que Wall Street por un tiempo le vendiera al mundo que "en esta ocasión seguro cambiamos" y se mantuviera un fuerte veranito optimista.

Recuerden: el peronismo de derecha suele seducir a Wall Street y muchos de los que hacen un tiempo votaron "nunca más al menemismo" estarían retornando literalmente a lo mismo. El votante argentino es esencialmente peronista y lo que hoy vemos es igual a lo que vimos mucho antes. 

Los libertarios no tienen aparato, el peronismo sí. El peronismo no tiene carisma, los libertarios sí. La sociedad entre ambos será natural. 

Si la "LLA" ganase las presidenciales y si los porcentajes fuesen idénticos a los obtenidos en las PASO, tendría poca representación en las cámaras planteando dos interrogantes: 1) ¿Las reformas extremas tendrían que ser negociadas?, 2) para obtener consenso, ¿se aliarían a UxP o a JxC? Mi sensación es que habrá una alianza natural con peronistas en este nuevo resurgir del peronismo, esta vez por derecha, porque por izquierda el modelo está totalmente agotado.

Los tres 3 rojos relevantes

Primero, un déficit fiscal primario del 2% del PBI (manejable). Segundo, intereses de deuda soberana que agregan 2% más (manejable). Tercero, un déficit cuasifiscal (leliqs) de 7% de PBI (severo problema). 

La cifra llega entonces a 11% del PBI. La principal fuente de déficit total son los intereses de las leliqs, que representan casi cuatro veces el déficit fiscal primario. Algo "cruel" probablemente habrá que hacer con esta criatura en los primeros días de la gestión del próximo presidente. 

Entonces, los intereses que generan los pasivos remunerados del Banco Central (leliqs) representan un déficit cuasifiscal de 7% del PBI. Pocas veces en nuestra historia el déficit cuasifiscal representó una cifra relativa así de relevante al punto que el rojo del Banco Central es más significativo que el rojo operativo de la Nación

Bajo esta relevancia relativa que han asumido las leliqs (pasivos remunerados del Banco Central), el próximo presidente estará obligado probablemente a aniquilar de alguna manera a las mismas mediante alguna clase de "torniquete" muy doloroso para los argentinos a los que les toque.

El "cepo" y el valor del dólar

Cepo: significa que las empresas tienen demasiadas restricciones para comprar dólares, es decir, el "mercado del dólar" no es un mercado libre en absoluto. Esto obliga a las empresas a quedarse atrapadas en pesos que no quieren. 

Debido al "cepo", demasiados pesos se ven obligados a ser reinvertidos en términos de depósitos bancarios. Es decir, no persiguen al dólar porque las regulaciones impiden hacerlo. Si el "cepo" no existiese, la mayoría de los depósitos en pesos probablemente ya habrían salido del sistema. 

Esto significa que el "valor real" del dólar en Argentina es potencialmente mucho mayor que 750 pesos. Pensar que en este contexto un dólar a 750 es un precio de equilibrio "se olvida" convenientemente de que tenemos una montaña de pesos atrapados en leliqs/cepo. El verdadero valor del peso contra el dólar solo podrá conocerse cuando el cepo se libere, lo cual será un evento de sincericidio argentino. 

El rojo del Banco Central es más significativo que el rojo operativo de la Nación. 

¿Qué va a hacer con las leliqs el próximo presidente?, es por lejos la primera decisión a tomar y deberá hacerlo muy rápido. No hay magia y va a doler. ¿Falta todavía una explosión cambiaria/inflacionaria?

¿Dolarizando sin dólares? 

Estamos obligados al menos a hacernos cinco preguntas básicas: 

  1. ¿Qué nos hace pensar que esta vez todo será diferente?
  2. ¿No estaremos otra vez poniendo el carro delante del caballo?
  3. ¿Se pierde al tipo de cambio como estabilizador automático frente a shocks externos?
  4. ¿No estaremos nuevamente subestimando la formidable precariedad de la macroeconomía argentina?
  5. ¿Y si todo se complica, los gobernadores esta vez no van a emitir cuasimonedas?

Devaluando al TC Oficial desde las PASO

Un 21.82% se devaluó el oficial y, probablemente, esto no culmina aquí de caras al próximo presidente. Se viene probablemente una intensa actividad en tipo de cambio por los próximos seis meses, en especial para el próximo presidente. Los próximos meses se van a caracterizar por una permanente presión cambiaria. 

A esta altura, es razonable imaginar algún tipo de licuación cambiaria y/o inflacionaria inevitable. Es altamente probable que Argentina entre en un fuerte proceso licuatorio tanto en tipo de cambio como en inflación de caras al próximo mandatario. 

Todo proceso licuatorio suele correlacionarse con un fuerte colapso de la actividad real, aspecto que podría tener que enfrentarse en 2024. Después del colapso, el próximo presidente, si es que sobrevive al evento, disfrutará probablemente de años de rebote económico muy fuerte, más aun considerando lo terriblemente barata que quedará la Argentina después de la licuación que todavía no ocurrió. Relativo a lo que se viene, Argentina sigue cara en términos de salarios, por ejemplo.

Una buena: poco nivel de endeudamiento

En dólares, la Argentina exhibe bajos ratios relativos de endeudamiento. Dado lo cerrada que quedó la Argentina, la incapacidad de nuestro país de acceder al mercado de deuda nos deja hoy por hoy con un ratio aceptable. 

En este entorno entonces, Argentina enfrenta de los escenarios macroeconómicos más difíciles de su historia. Antes de mejorar podemos empeorar, y mucho. El mercado de activos financieros sin embargo, no mira la situación de hoy sino el peronismo de derecha que se nos viene y eso suele seducir a Wall Street, una máquina de reciclar viejas historias y ganar en el proceso.

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