

Tal como una expareja que se encuentra casi de manera inesperada, una pelota que queda picando y un teléfono que suena:
-¡Que bueno verte hoy!
-Si, igual para mí. Había mucha gente pero me quedé con ganas de preguntarte: ¿cómo estás y cómo va lo tuyo?
En ese momento, la realidad sacude a quien tuvo la iniciativa y por las dudas deja en claro:
-Muy bien, convencida de lo que estamos haciendo y que lo importante hoy es estar en el lugar en el que estoy.
Los protagonistas de esta comunicación se habían visto unas horas antes, en la cena de la Fundación Libertad, en Parque Norte. Patricia Bullrich se dirigió a Mauricio Macri y le dio un abrazo afectuoso, frente a las cámaras de los fotógrafos que estaban en el lugar, la mirada sorprendida de algunos, y la rápida retribución del expresidente.
Si bien el llamado que hizo luego la senadora no fue ratificado por ella quien intentó ser ubicada por quien suscribe, las fuentes cercanas le aseguraron a esta periodista que la comunicación existió, que duró unos pocos minutos y que fue un diálogo de cortesía.
Como es sabido, tanto la política, como el Vaticano, hablan por sus señales. Nada es inocente ni queda librado al azar cuando hay cámaras delante.
Hoy el mapa muestra un fenómeno de reconfiguración que desafía los manuales de supervivencia tradicionales. En el centro de este ecosistema, el PRO se debate entre ser el socio estratégico del cambio o dar “El Próximo Paso”. No quiere quedar diluido en la narrativa libertaria ni sentirse utilizado.
Bajo la premisa de “el mismo rumbo, pero no el mismo camino” Mauricio Macri volvió a tomar las riendas del partido para marcar una distinción vital: apoyar la transformación que intenta producir Javier Milei, pero preservando la identidad y la institucionalidad del partido que supo construir en el 2007. Y si fuera necesario mostrarse listo para un segundo tiempo.

En la mañana de hoy, aunque no este dicho oficialmente de este modo, el partido que conduce lanza su campaña. Será en Vicente López, casualmente el terruño de Soledad Martínez, vicepresidenta del PRO además de jefa del municipio. Sucedió a Jorge Macri, quien hoy conduce los destinos políticos de lo poco que le queda al partido ¿amarillo aún?, y que bajo ningún punto de vista quiere perder, la Ciudad de Buenos Aires.
Cuando una agrupación política realiza un cronograma de presencias en más de tres distritos provinciales de la Argentina, eso se entiende como una campaña. Y aquí va la justificación del título de este artículo:
- 15/5 Vicente López
- 22/5 Mendoza
- 28/5 CABA
- 5/6 Santa Fe
Hasta ahora en todos los lugares estará presente Mauricio Macri, quien en el último tiempo viene profundizando su distancia con el Gobierno. Lo muestra en los hechos y en las palabras. El último comunicado del PRO, al que en la Rosada interpretaron como una búsqueda de reposicionamiento del macrismo, lo describe perfectamente:
“El cambio tiene 2 enemigos, el populismo de siempre, que promete mucho y destruye todo. Y los que frenan el cambio desde adentro, con soberbia, con arrogancia o pidiendo sacrificios que no están dispuestos a hacer” (cualquier semejanza con la mirada de Macri sobre el kirchnerismo, en el primer caso y Manuel Adorni, en el segundo es pura coincidencia).
Pegado a esto las presencias programadas en los distintos lugares de la Argentina. Si esto no es campaña, ¿que lo sería? El despliegue territorial no es una casualidad logística, sino una necesidad de reafirmación. Vicente López funciona como el kilómetro cero de esta nueva etapa.
Allí estarán Fernando De Andreis, que será uno de los oradores, Martín Yeza, Soledad Martínez claro y como dijimos Mauricio Macri como plato fuerte. No estará Jorge Macri, que tiene acordado no mostrarse en algo que podría ser mal visto por el Gobierno, pero en cambio sí estará Cristian Ritondo, que fue, del PRO, el que menos en acuerdo se mostró a raíz del comunicado. Hace pocos días, el diputado había dicho “Argentina necesita que no haya ruido.” Los hechos no demuestran que le hayan hecho mucho caso.

Cuando sea el momento del cierre del acto, el expresidente insistirá en acompañar, pero al mismo tiempo marcará distancia: “acompañar el cambio no es aplaudir todo. Mucho menos, aplaudir lo que está mal. Apoyar el cambio es otra cosa: es decir lo que falta. Es decir, la verdad, aunque duela. Es reclamar lo que se prometió y todavía no llegó".
En Gobierno aseguran que la intención de Macri es negociar, y presionar con estas presencias para lograr una posición más ventajosa camino a las elecciones del 2027. De todos modos, afirman que “todavía falta mucho” y que pensar en el próximo año es ciencia ficción.
La relación entre Macri y Milei es una novela de idas y vueltas constantes. Aunque el expresidente reconoce la valentía del ajuste fiscal, su entorno no oculta el malestar con el círculo íntimo del mandatario. Macri ha apuntado directamente contra las dos patas que componen el “Triángulo de Hierro” junto a Javier Milei, Karina y Santiago Caputo). Entre los suyos los define como los principales obstáculos para una alianza orgánica.
Para el líder del PRO, Karina Milei está “obsesionada” con ir por el control del partido en la Ciudad, una jugada que considera funcional al kirchnerismo si termina dividiendo los votos. Las tensiones llegaron a su punto máximo con las agresiones en redes sociales provenientes de cuentas vinculadas a Santiago Caputo, donde se instaba al expresidente a “adaptarse o morir”.

Desde que Adorni atraviesa el peor tiempo personal en lo que va de su gestión, la Rosada, a la fuerza, comenzó a incentivar a Patricia Bullrich, aunque no del todo, a mostrarse como candidata. La ex ministra de Seguridad y actual Senadora no quiere sentirse utilizada y cada vez que puede y puertas adentro lo hace saber.
El PRO busca demostrar que es necesario pero no sumiso. Cerca de Macri señalan: “El Gobierno nos quiere a nosotros, pero no quiere al PRO”.
La estrategia será, entonces, mostrar gestión y territorio (con gobernadores como Jorge Macri, Rogelio Frigerio y Nacho Torres) mientras se observa de reojo una economía que, aunque muestra superávit comercial, sufre aún por el reacomodamiento del consumo y la pérdida de puestos de trabajo en sectores que aún no recuperan.
En última instancia, el PRO sabe que su futuro depende de los resultados. Si la economía no arranca y el desempleo sube (especialmente en el Gran Buenos Aires, donde el riesgo político es mayor), el partido deberá decidir si se hunde con el modelo o si ofrece una alternativa de “cambio con gestión”. Milei apuesta a que en la Ciudad su candidato (hoy indefinido a partir de lo de Adorni) supere a la lista del PRO, lo que marcaría el fin de una era.
Por ahora, el partido se mantiene en el desfiladero: apoyando el rumbo, pero intentando no perderse en el camino de otros.
A todo esto, el expresidente le revela a los suyos que hoy está más suelto para encabezar las recorridas por el país para reafirmar la identidad del partido. Aunque nuevamente en pareja, ya sin la mirada de su ex, reconoce que a Juliana Awada le molestaba en el último tiempo que se metiera en problemas e insistiera en andar nuevamente por los viejos caminos.
En tanto, en el vertiginoso Tinder de la política argentina, Patricia y Mauricio parecen haber hecho match otra vez; el problema es que la senadora convive hoy con el rey de la selva. Y por ahora, donde manda el León, no manda el Gato
