OPINIÓN

El peligro y los interrogantes tras la acumulación de reservas

Considerando los ingresos, el INDEC informó que los salarios generales crecieron un 6,5%, en agosto. Por su parte, la inflación minorista se ubicó en octubre en 6.3%. Debido a las negociaciones paritarias, los asalariados del sector privado superaron, en agosto, a la suba de precios, ya que aumentaron un 8,1% mensualmente. Pero, los asalariados del sector público quedaron más rezagados contra la inflación. Su ingreso creció un 4,2%. En términos interanuales, los salarios avanzaron el 74%, mientras que la inflación fue del 78,5%. Ninguno pudo ganarle a los precios. Los trabajadores no registrados fueron el sector más perjudicado. Estos tuvieron un incremento en los últimos 12 meses de 63,4%, es decir, 15 puntos por debajo de la inflación.

La inflación del mes de noviembre tendrá un piso alto, siendo que llega con diversos aumentos en precios regulados. También están los precios de la electricidad, gas y agua tras la quita de subsidios, que está vigente desde comienzos de octubre. Y habrá aumentos del 6,5% en cuotas de colegios privados de la provincia de Buenos Aires, incrementos del 20% en las tarifas de los taxis, 9% en los salarios de personal de casas particulares, y aproximadamente 16% en expensas. 

En este contexto, comenzó a regir el nuevo mínimo no imponible de Ganancias. Con respecto al mínimo no imponible anterior, la suba fue del 17,5% y pasó de $ 280.792 a $ 330.000. Según el propio Palacio de Hacienda, esta medida beneficiará a 380.000 trabajadores. También, se anunció que los consumos en pesos con tarjetas internacionales serán pagados al valor del dólar MEP. Lo que resulta un estímulo para el turismo receptivo internacional, ya que podrán realizar operaciones a dólar mucho más alto.

Ya parados en noviembre, se prepara el terreno para hacer frente a las demandas de los actores de la economía. Desde el FMI hasta los sindicatos, estarán expectantes por resultados y soluciones. Lo que resulta evidente es que en una economía emparchada y con múltiples restricciones, satisfacer a todos y contribuir al orden macroeconómico es inviable. En el marco del programa con el FMI, con excepción de las reservas internacionales (el gran signo de pregunta), el resto de los objetivos están encaminados:

  1. En lo fiscal, sumado a la recaudación extraordinaria por el dólar soja, la aceleración inflacionaria permitió licuar el gasto público, logrando un déficit fiscal primario cercano al 2,7% del PBI. Por más que la meta es del 2,5%, los riesgos de un empeoramiento fiscal a fin de año, adicional a la estacionalidad propia del gasto, están latentes. De haber un desvío, no sería de una magnitud sustancial
  2. La meta de financiamiento monetario del déficit, por su parte, sería también cumplida. Por más que no representa la emisión efectiva (desde los adelantos transitorios hasta el financiamiento monetario indirecto por emisión para recompra de bonos que llevó a cabo el BCRA)

El desafío está en el frente cambiario. Anualmente, la meta de acumulación de reservas netas (a precios constantes) era originalmente de u$s 5800 millones. Después de la revisión del organismo, se debe mostrar una acumulación de u$s 5000 millones a fines de diciembre.

 ¿Y cuál es el estado de situación hasta el momento? El dólar soja permitió que las reservas netas se engrosen en aproximadamente u$s 2000 millones en septiembre, sumado al desembolso de u$s 3800 millones por parte del FMI. Después, el 20 de octubre ingresaron u$s 700 millones provenientes del BID, lo que permitió elevar marginalmente el stock, pero no evitar el flujo descendente, con ventas de reservas de u$s 66 millones en promedio por día. 

A esta dinámica, se le agregan otros factores: 

  1. Con una siembra castigada por las condiciones meteorológicas, la liquidación de divisas por parte del campo será menor. Según el último estudio de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la producción estimada de trigo se redujo a 14 millones de toneladas para la campaña 2022/2023 y la siembra de maíz y girasol registran una demora interanual del 5,5% y 15%, respectivamente
  2. La pérdida de divisas por medio del turismo y los consumos en el exterior. Debido a la brecha cambiaria (entre el dólar Blue y el mayorista no es menor al 70% desde junio 2021), los turistas que ingresan al país se vuelcan al mercado paralelo y dejan cada vez menos dólares en manos del BCRA. Y los gastos que los argentinos realizan en el exterior, por turismo como por compras con tarjetas de crédito, se encuentran en máximos de los últimos años. Entre julio y septiembre, una salida cercana a los u$s800 millones mensuales
  3. La pérdida de divisas también se da por la importación de bienes, tanto de consumo como bienes de capital e insumos. Con un dólar atrasado, aceleración inflacionaria y falta de alternativas de inversión con rendimientos positivos, resultó ser una forma de cobertura por parte de las empresas

Con este contexto, se puso en práctica una serie de medidas con el objetivo pagar el costo de los efectos secundarios: 

  1. La posibilidad que los importadores adquieran bienes del exterior pagando con sus propios dólares. Por carácter transitivo, se busca no continuar profundizando el freno en la actividad por falta de insumos, pero afectando el escenario inflacionario a través de costos que pasarán a cotizar a valor del dólar libre
  2. Los pagos en pesos con tarjetas internacionales serán al tipo de cambio del dólar MEP. No obstante, no implicará una entrada de divisas para el BCRA. Implicará, eventualmente, un simple corrimiento de la oferta, desde el mercado paralelo al financiero

 En pocas palabras, se anticipan al desafío externo de los próximos meses. Pero con medidas que no aseguran efectividad. En simultáneo, el frente inflacionario no es atacado y la actividad muestra signos de desaceleración.

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