La deuda remunerada se acerca a niveles récord

El último dato de inflación publicado por el Indec revela que la economía está que arde y que, el nivel de precios es una de las variables más sensibles. No sólo la cifra es muy alta, sino que además ocurre con tarifas pisadas, control de precios, subsidios económicos, entre otros. En definitiva, la situación es más grave de lo que parece. Aparentemente, la fuerte emisión monetaria que llevó a cabo el BCRA el año pasado (sobre todo en el primer semestre), está pasando factura en estos últimos meses. Pero, ¿qué esperar hacia adelante?

El Banco Central realiza esfuerzos para intentar emitir menos, porque finalmente comprendió que, con retardos, la emisión genera inflación. Sin embargo, el problema continúa gestándose porque nuevamente lo que se está acelerando es la deuda remunerada del BCRA. Con datos al 13 de abril, el promedio móvil de 20 días revela que el total de la deuda remunerada (Leliqs + Pases Pasivos) es el 124% de la base monetaria. En otras palabras, el BCRA está endeudado en más que una base monetaria entera. ¿Qué implicancias trae esta dinámica?

Principalmente se deben destacar dos cuestiones. En primer lugar, es importante tener presente que la deuda remunerada es equivalente a emisión futura; es decir, lo que evito emitir hoy, se emitirá en el futuro, sumando, además, los intereses. Teniendo en cuenta esto, tener comprometida una emisión que es 1,25 de la base monetaria es un atentado contra la inflación futura escalofriante, especialmente, desde los niveles de los que se parte, con una inflación promedio del primer trimestre del 4,1% (62% anualizada). Por otro lado, cuando la bola de nieve de la deuda remunerada crece tanto, se ingresa en un círculo vicioso. Debido a que la deuda es muy alta, el BCRA se ve obligado a emitir sólo para pagar los intereses de la deuda que genera y así, la bola de nieve continúa creciendo. El monto de deuda remunerada genera un pago de intereses mensual de casi $100.000 millones por meses.

Lo peor de todo, es que esta historia ya la hemos vivido con la gestión anterior, con las Lebacs de Federico Sturzenegger cuando era presidente del Banco Central. En marzo del 2018, la proporción de deuda remunerada en relación a la base monetaria fue del 137%, no mucho más del 124% actual. Lo increíble de todo esto es que el presidente Alberto Fernández, había ironizado sobre este tema sosteniendo que, si era electo, iba a dejar de pagar los intereses de las Leliqs para financiar el aumento de jubilados. Pues bien, a la situación que lo ha llevado Pesce es exactamente a la misma por lo que se encontraría totalmente capacitado de cumplir su loca promesa de campaña.

No obstante, mejor sería tomar un camino mucho mas racional, que es el de reducir el gasto público para que el déficit fiscal sea menor y depender cada vez menos de este tipo de instrumentos. No debemos olvidarnos nunca que el pecado original de nuestros desequilibrios económicos es el exceso del gasto público. Existe emisión monetaria que genera inflación porque existe un gasto público que no podemos pagar. Por la misma razón es que la presión tributaria es récord, que el BCRA se endeuda y que se toma crédito en los mercados internacionales. El talón de Aquiles es el indomable gasto público.

Por supuesto que no es fácil el camino, pero el primer paso tendría que ser brindar confianza, cuestión que este gobierno tampoco logra al no cerrar un trato con el FMI y al carecer de un plan económico. Lo que sí está claro es que los desequilibrios económicos de Argentina son de carácter estructural. Y si los desequilibrios son de carácter estructural, las reformas que deben encararse también deberán ser de carácter estructural si se pretende solucionar el problema de fondo. 

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