Opinión

El otro cambio climático

Cuando vemos en perspectiva las últimas décadas de la humanidad, observamos las tensiones, las negociaciones, y los acuerdos que van moldeando las conductas público y privadas respecto al cuidado del planeta. El protagonismo está en la búsqueda de criterios de sostenibilidad, y el desafío de evolucionar hacia otras lógicas, el resultado un proceso de transformación tan profundo y trascendente, que difícilmente hubiéramos podido percibir en el camino.

Pero la acción es poca y tardía. En una reciente nota, The Economist advierte que los huracanes se están volviendo cada vez más más dañinos, pero no más frecuentes. El costo económico que generan va en aumento, pero las muertes disminuyen a medida que mejoran los pronósticos y los tiempos de respuesta a las emergencias. Las tormentas son más fuertes, más lentas, más húmedas y salvajes. Pero el cambio climático no tiene toda la culpa. También incide la tendencia a construir cada vez más en las zonas vulnerables de la costa. La humanidad tiene doble culpa: por cambiar el clima para que los huracanes sean más peligrosos y por seguir interponiéndose en su camino.

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Algo similar estamos experimentando actualmente respecto a la manera de organizar los negocios, los vínculos laborales y las relaciones comerciales. No es un solo cambio, son muchos, que conviven. Muchos "climas" modificándose, que redoblan la exigencia sobre el entendimiento global y sobre los liderazgos que deben llevar la delantera en la gestión.

Lo primero es no caer en la ilusión del "fin del barbijo", es decir, que más allá de que el epicentro de los shoks va quedando atrás, el epílogo de la pandemia dejó sus huellas. Sólo basta ver el lugar que ocupa en las agendas de los directorios los temas de talento, de cultura organizacional, los modelos híbridos de trabajo para dar cuenta de que las modificaciones que se dispararon y aceleraron no retroceden, sino que avanzan hacia nuevos lugares.

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La tecnología y el "siga siga" para la innovación

Los drivers que genera las tendencias tecnológicas siguen facilitando y ampliando las posibilidades. Por un lado, observamos que el despliegue de tecnologías recientes y la búsqueda de nuevas aplicaciones continúa siendo una fuente de creación de nuevos espacios. La AI aplicada, la Conectividad Avanzada, las mejoras en Machine Learning, los usos de la Realidad Virtual y de la Realidad Aumentada, son los ejemplos más salientes.

Hay tendencias que se constituyen articulando tecnologías subyacentes, hábitos, regulaciones, cómo el Futuro de la Energía Limpia, el Futuro de la Movilidad, el Futuro del Consumo Sostenible, que por su fuerza y su cohesión se vuelven motores del cambio y de nuevas oportunidades.

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La tecnología cómo fuente de creación de nuevos modelos de negocios tendrá especial vigencia en los próximos años, naturalmente los ecosistemas @tech serán protagonistas. Sin embargo, debemos pensar la innovación ya no cómo "revolucionaria", sino más bien cómo evolutiva, moviéndose muchas veces en el margen, ocupando espacios que a su vez son emergentes y visibles a partir de innovaciones recientes. La personalización, la cooperación y la colaboración, los nichos y las audiencias, serán rasgos protagonistas.

La visión del modelo de negocio es la clave

Si la tecnología "marca la cancha", en relación con lo viable, con lo que es posible pensar y realizar, la visión sobre el "para qué" será la clave para el éxito. Hay tres dimensiones que son determinantes en la búsqueda de ideas y modelos de negocios. La eficiencia y transparencia, la inclusión y democratización, y la experiencia del usuario.

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No debemos pensar en compartimentos estancos, sino en un espacio dinámico que se retroalimenta y que conforma redes de colaboración. Por ejemplo, cuando hablamos de Fintech hablamos de un ecosistema amplio y heterogéneo, desde propuestas de educación financiera, innovando en contenidos, focalizando en las personas, hasta empresas de tecnología buscando soluciones B2B que resuelvan los problemas de escala de muchas empresas que no pueden enfrentar desarrollos propios.

Un mundo más fragmentado y complejo, donde cada individuo conjuga un fenómeno irrepetible, desafía nuestras capacidades para visualizar denominadores comunes. El Board of Innovation nos muestra un camino con su propuesta multidimensional, donde diferentes disparadores nos permiten reproducir aspectos emocionales. Las dimensiones relevantes en la construcción de audiencias ya no son cubiertas por indicadores clásicos, los miedos y las expectativas son algunos ejemplos de aquello importante que debemos capturar.

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Por otro lado, la conciencia ecosistémica es vital, conocer con quienes interactuamos, qué aportamos, como nos complementamos, qué barreras de entrada reales hay, qué modelos similares están coexistiendo o naciendo. Todo eso toma una relevancia mayor en un mundo hiperconectado, más automatizado y descentralizado.

En definitiva, todo se trata de liderazgo.

Cuando vemos la velocidad en la que las empresas respondieron a los problemas de la cadena de suministros, no sólo frente al shock de la pandemia en primer lugar, sino también ante al tremendo impacto de la guerra, vemos la importancia que tiene la toma de decisiones, salir del modo reflexivo y pasar a la resolución requiere, sin dudas, de líderes que estén a la altura de las circunstancias. Cuando vemos que la agenda de preocupaciones a nivel global hoy se concentra en los riesgos inflacionarios y los riesgos geopolíticos, y muchas de las crisis de negocios van siendo contenida con una gestión eficiente, ponemos en valor el poder de decisiones en la construcción de la historia.

Si bien es cierto que la diagonal hacia el éxito está determinada por muchas cosas, reconocemos que el gran desafío es cómo resignificar y construir nuevos liderazgos. No sólo por la importancia de las personas cómo protagonistas de proyectos colectivos, donde sus motivaciones, sus intereses, son el principal activo con el que contamos. Sino porque el momentum de la empatía, la escucha, el desaprender para aprender, está dando lugar al de señalar el camino, generar confianza y seguridad, convocar y entusiasmar con una idea común. "Si tus acciones inspiran a los demás a soñar, aprender y hacer más; eres un líder" dijo el ex presidente de los Estados Unidos, John Quincy Adams, ¡hace casi dos siglos!

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