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¿El Nasdaq frente a una exuberancia irracional? La indiferencia de Wall Street a toda mala noticia

La temporada de reportes de resultados va cerrando con Wall Street en modo "exageración exponencial de todo lo bueno" y encontrando excusas para celebrar "casi todo", aun cuando ese "casi" lejos esté de ser tan celebrable.

Respecto a tasas de interés, los anuncios de la Fed de la semana anterior intentaron calmar la curva en ambos extremos, tanto corta como larga. 

En lo referido a las tasas cortas, la Fed insinuó que lo más probable es que el próximo movimiento apunte a una reducción en la tasa de referencia y no a una suba, aspecto que el mercado de acciones decidió celebrar con exponencial exageración. 

Respecto a las tasas largas, la Fed anunció que se reducirá el ritmo de QT (Quantitative Tapering o, lo que es lo mismo, venta de bonos largos en el balance de la Fed) y, por lo tanto, dicho evento sacó presión ascendente a la tasa de 30 años, aspecto que no pareciera poder mantenerse por mucho tiempo debido a la resiliente venta de bonos largos por parte del Banco Central chino, dinámica que probablemente debiera mantenerse por muy largo plazo y, de hecho, se viene dando desde hace años. 

Entonces, lo anunciado por la Fed calmó un poco los dos extremos de la curva, especialmente la corta, y ahora nuevamente el mercado queda a la espera del próximo gran dato, el cual se referirá a la inflación minorista de Estados Unidos a publicarse en el próximo 15 de mayo. 

Sin embargo, hay muchos aspectos estructurales relacionados al déficit fiscal norteamericano y a un endeudamiento fuera de control que escapan totalmente al poder de la Fed y que, por lo tanto, podrían volver a ejercer presión ascendente en la parte larga de la curva de tasas en las próximas semanas.

Lo anunciado por la Fed calmó un poco los dos extremos de la curva, especialmente la corta.

Por el momento, el Nasdaq intenta ignorar toda mala noticia y exponenciar las pocas buenas en un desafío notable a la mismísima ley de gravedad. El problema es fiscal, y la prensa internacional, por el momento, sigue tontamente concentrada en lo monetario, lo cual es sumamente erróneo y hasta podría sugerir la perversa intención de mantener los exorbitantes precios de acciones en los niveles actuales, recordando que 2024 es un año electoral en Estados Unidos.

Pareciera que el modo con el que Wall Street sigue operando en el mercado de acciones, especialmente el de las tecnológicas, es muy simple y perverso a la vez: las preocupaciones macroeconómicas se ignoran, las malas noticias en reportes de resultados tales como las acontecidas en Tesla (TSLA) y Apple (AAPL) prefieren dejarse de lado y, por el contrario, se enfatizan exclusivamente otros conceptos, como futuros proyectos de dudosa ocurrencia (TSLA) o agresivos procesos de "buybacks" (AAPL) que nada tienen que ver con los fundamentos decadentes que afectan al mercado de los iPhones.

 Toda esta dinámica ocurre ante una coyuntura de la economía norteamericana que, sin ser dramática, viene complicada y sugiere algo, al menos, de exuberancia irracional

Y, en este contexto, con excepción de Nvidia (NVDA), que reporta resultados este mayo; todas las tecnológicas relevantes ya lo han hecho en estos últimos días y la noción es que han estado relativamente bien respecto a las expectativas que el mercado tenía ex-ante.

Esto motivó una recuperación del Nasdaq ayudada, además, por una Fed que intenta seguir retroalimentando esta burbuja en la que estamos, especialmente con la última decisión de política monetaria del pasado miércoles que ha sido injustificadamente dovish (laxa a nivel monetario).

Sin embargo, una cosa es celebrar un buen resultado y otra muy distinta es exponenciar lo bueno a niveles desopilantes, y esto pareciera ser lo que viene ocurriendo en el S&P y Nasdaq. Mientras tanto, el mercado de bonos sigue enviando señales preocupantes que el Nasdaq por el momento ignora con absoluta irrespetuosidad. 

Una cosa es celebrar un buen resultado y otra muy distinta es exponenciar lo bueno a niveles desopilantes, y esto pareciera ser lo que viene ocurriendo en el S&P y Nasdaq.

Analizando la macroeconomía subyacente al burbujeante mercado de acciones, los datos de empleo reportados el viernes pasado no cambian la historia de una economía que, por el momento, debate entre "inflación" y una potencial "recesión" bajo el concepto de "estanflación"

Esto describe a una coyuntura que lejos está de ser todo lo exponencialmente majestuosa que actualmente descuentan las acciones tecnológicas en un acto de indiferencia a toda mala noticia, catapultando, por el contrario, las pocas buenas, aun cuando algunas de ellas bordean lo burdamente desopilante. 

Bajo esta noción, el Nasdaq hace semanas quedó atrapado en un rango de trading y cerró el viernes pasado exactamente en la media de 50 días, lejos de poder intentar nuevos máximos por el momento cercano. 

El tiempo dirá si la reciente disminución de breakevens de corto y mediano plazo (expectativas de inflación) de la mano de un petróleo sustancialmente a la baja, podrían correlacionarse a disminuciones en los "CPIs" (inflación minorista USA) y "PPIs" (inflación mayorista USA) de los próximos meses, aspecto que, de darse, tendría una fortísima influencia bullish (optimista) en el precio de activos financieros.

El comportamiento reciente del petróleo, de mantenerse, podría volver a noquear a la baja la dinámica inflacionaria de Estados Unidos y contagiar también descendentemente a la parte corta de la curva de tasas de interés, con una 2yr yield (tasa de 2 años) rondando el nivel de 5% días atrás, aspecto que claramente sería celebrado por el mercado de acciones

De esta forma, la temporada de reportes de resultados va cerrando con Wall Street en modo "exageración exponencial de todo lo bueno" y encontrando excusas para celebrar "casi todo" aun cuando ese "casi" lejos esté de ser tan celebrable. 

El veredicto respecto a la "temporada de reporte de resultados del primer trimestre de 2024" pareciera haberse ya gestado y fue aprobado. Ahora el próximo driver se debiera concentrar en PPI (mayo 14, inflación mayorista de USA) y CPI (mayo 15, inflación minorista de USA).

Con excepción del petróleo, el resto de los activos en general quedaron desde hace cuatro semanas atrapados en un rango de trading. Nada nuevo en oro, intentando consolidar niveles y remarcando que todo lo que se viene escuchando desde la Fed debiera favorecer a metales preciosos aun cuando en estas últimas dos semanas vienen operando pesados. 

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