Zoom editorial

El mercado mira el precio de los bonos, los pagos de cupones y al FMI

La semana pasada, en el búnker de un político con intenciones de convertirse en Jefe de Gobierno porteño se respiraba un clima de nerviosismo extremo.

El problema no tenía como foco las elecciones, es decir, no se hablaba de política. El tema en cuestión era si había que invertir o no en bonos de la deuda argentina. Detrás de un sillón masajeador dos adolescentes discutían sobre qué tipo de bono comprar, o si era mejor esperar.

Con el diario del lunes, si primó la decisión de comprar deuda argentina, los adolescentes políticos en cuestión estarán festejando.

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El lunes, el Bonar 2030 o AL30D tocó un nuevo valor simbólico intradiario y cerró en u$s 30,65, máximos desde el 2 de febrero pasado.

Durante junio la deuda soberana en dólares registró subas de hasta 35,2% por parte del Bonar 2030, seguido por el Bonar 2029 con 32,5%, el Bonar 2035 con 31,9% y el Global 2041 con 28,6%.

El indicador del riesgo país cayó seis puntos básicos a 2031 unidades, mínimos desde marzo pasado.

El riesgo país registró una caída del 20,9% en junio, el mayor descenso desde el canje de bonos del 2020.

Desde comienzos de este año el bono Global 2029, el de vencimiento más corto, saltó en junio 19% y en lo que va del año subió un 27,07%, mientras que el Global 2030 en el sexto mes del año avanzó más de 27,2% y en el 2023 incrementó su cotización u$s 6,30, con lo que pasó a valer u$s 34,75 (+24%).

Todos los tramos de los títulos en dólares de los Globales -los regidos por los tribunales de Nueva York- mostraron importantes incrementos desde el final del año pasado a hoy.

En lo que va del 2023 el Global 2035 subió un 18%, el Global 2038 acompañó con un avance de casi 12% mientras que el Global 41 aumentó su valor en los últimos seis meses casi un 16%.

Los analistas marcan que el buen ritmo de los bonos está vinculado a que los inversores ya intuyen que la economía argentina del año que viene va a estar mejor que este año. Los argumentos son variados pero pican en punta una balanza energética que puede revertirse en 2024 y una cosecha mejor que la de este año, que afectada por el clima de sequía provocó un daño irrecuperable de alrededor de u$s 20.000 millones.

Además hay gran expectativa por la llegada al poder de un nuevo gobierno, sea de la oposición o del oficialismo. Y en este sentido los inversores creen que cualquiera de los candidatos con mayores posibilidades de llegar a la presidencia será bien recibido por el mercado.

Todo lo anterior se suma que luego de haber pagado con derechos especiales de giro y con yuanes el pasado 29 de junio vencimientos al Fondo Monetario Internacional (FMI) por u$s 2700 millones, el Ministerio de Economía tiene que enfrentar el próximo 7 de julio un nuevo compromiso con el organismo por u$s 1294 millones.

Es decir, a pesar de la falta de reservas, la señal al mercado es buena porque los compromisos se están cumpliendo.

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