El impuesto al dólar sacrifica el ahorro para inducir un consumo acelerado

A la Argentina le llevará tiempo reconstituir el ahorro en pesos. Está claro que la nueva administración no hará nada para favorecer un aumento de la tenencia de dólares. Quedó demostrado con la creación de un impuesto de 30% a la compra de divisas para atesoramiento, que nos acompañará por lo menos cinco años. Para que su meta tenga éxito, sin embargo, lo central será ver qué hacen el Tesoro y el Banco Central para cuidar la moneda nacional.

El puntapié inicial tiene que ver con la inflación y con la vocación de remunerar los ahorros en el sistema financiero de manera tal que el depositante sienta que se preserva su capital. Si eso no sucede, no habrá liquidez que financie créditos para nadie. El Gobierno hasta ahora ha dado señales de prudencia monetaria, y está más cerca de apelar a las tasas negativas como palanca para estimular el consumo, que a mantener intereses por encima de la suba de precios. La nueva conducción del Central llevó la tasa de referencia (la que remunera las Leliq) a un nivel más cercano al IPC de los últimos doce meses. Habrá que ver si funciona el acuerdo entre gremios y empresarios para ver a qué ritmo convergen inflación y salarios, ya que en paralelo a esa curva tienen que ir dólar y tasas.

Hay una masa de ahorristas que va a seguir dejando sus pesos en los bancos casi por una cuestión de comodidad y seguridad. Pero nada asegura que crucen la raya y se conviertan en inversores, aquellos que toman una actitud más activa y están dispuestos a dolarizarse de la manera menos cara posible. En esa franja conviven desde el que compra blue, hasta el que se anima al dólar Bolsa o directamente abre una cuenta en el extranjero. En el mismo acto podría comprar bonos en divisas o acciones. Pero lo hará en el mercado argentino o afuera?

En este punto cabe hacer una distinción. El equipo de Mauricio Macri también se propuso crear un mercado de capitales en pesos que facilite el financiamiento al Estado (el actual es tan chico que el crédito privado siempre es escaso y caro). Pero lo hizo por las "buenas". Eso significa que para conseguir que los argentinos blanqueen sus fondos, se comprometió por ley a reducir los impuestos sobre esos fondos. En ese camino, el Gobierno tiene que ganarse la confianza de los ahorristas, y si no lo hace debe pagar más para atraer dólares. Macri usó esta opción pero no le salió: la tasa atrajo divisas de manera transitoria y estimuló una bicicleta que se pinchó cuando las reservas ganadas se evaporaron.

El peronismo, en cambio, prefiere ir por las "malas". Impuesto al que compra dólares e impuesto duplicado al que los guardan en el exterior. Da por hecho que los argentinos son desconfiados y prefiere ahorrarse el premio. Si esta dinámica se confirma, la demanda de dólares no cesará y las regulaciones para detenerlas tampoco.

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