La aprobación otorgada por el Fondo Monetario Internacional a la última revisión del programa que mantiene con la Argentina dejó expuesta, en el informe que elaboró el staff, una diferencia sustancial entre lo que el organismo propone para el país y los planes que el Gobierno tiene para el futuro.

Con las elecciones en el horizonte y la posibilidad de una renovación del mandato por delante, tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, mostraron en el Latam Economic Forum que el camino elegido en materia tributaria no es el que propuso el FMI en la última revisión del artículo IV.

El equipo técnico del Fondo planteó una reforma que implicaría aumentar la carga sobre monotributistas y ampliar la base de contribuyentes de Ganancias, entre otras modificaciones.

Pero el Gobierno no comulga con esa idea. Por el contrario, fue el propio Milei quien, tras destacar las ventajas impositivas de las diferentes versiones del régimen de incentivos para las inversiones, señaló que la intención es que “el Fisco converja hacia el formato del RIGI y del Súper RIGI. Es decir, ir a un sistema con mucha menor presión fiscal”.

“En la medida que sigamos generando superávit, vamos a seguir bajando impuestos”, apuntó, por su parte, Caputo, quien destacó que con las recientes medidas, como el recorte de retenciones que comenzará a aplicarse este lunes, la reducción de impuestos alcanza a casi 3 puntos del PBI.

Pero el ministro fue más allá y prometió que con un fuerte crecimiento sostenido, a fines de un hipotético segundo mandato no habrá retenciones ni impuesto al cheque. Y hasta arriesgó que se logrará “que las provincias bajen ingresos brutos y los intendentes tasas municipales”.

Una expresión del deseo oficial que prescinde de las sugerencias del Fondo, para enlazar la economía con la política y las próximas elecciones.