EE.UU. en guerra económica y en economía de guerra

"O apoyamos al pueblo ucraniano mientras defiende a su país, o nos mantenemos al margen mientras los rusos continúan con sus atrocidades y agresiones en Ucrania todos los días", dijo el Presidente de Estados Unidos Joe Biden mientras anunciaba una nueva ayuda por US$ 33.000 millones para Ucrania.

Los recursos serán para la provisión de armas (20.000 millones), ayuda económica (8.500 millones) y para mejorar el abastecimiento de alimentos y otros bienes (4.500 millones). En los dos meses anteriores se autorizaron 13.600 millones, ya gastados, y se estima que los nuevos fondos alcanzarán para ayudar a Ucrania por solo 5 meses-cálculo hecho, quizás, sobre el pedido del Presidente de Ucrania Volodymyr Zelenskiy de que su país necesita US$ 7 mil millones por mes para compensar las pérdidas causadas por la invasión.

Por lo tanto, EE.UU. ya contribuyó con US$ 46.600 millones para ayudar a Ucrania a enfrentar a Rusia. El New York Times destaca que esa cuantía total representa más de dos tercios del presupuesto de defensa anual total de Rusia de $ 65,9 mil millones-y que Biden dijo que esperaba que los aliados europeos también contribuyeran más.

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Los 40s están de vuelta

Christina Wilkie afirma que "en lo inmediato, el objetivo es armar a las fuerzas ucranianas para que puedan asegurar una victoria absoluta en la guerra expulsando a Rusia por completo de Ucrania. Pero a más largo plazo, EE. UU. ahora busca de manera más amplia debilitar toda la estructura de poder de Rusia al inmovilizar a sus tropas en una guerra de desgaste mientras paraliza su economía con sanciones y embargos comerciales".

Para Paul Krugman esa estrategia está funcionando. Para él, "la forma en que Rusia está arremetiendo, con terribles pero vagas amenazas contra Occidente y berrinches autodestructivos como el corte del miércoles de los flujos de gas natural a Polonia y Bulgaria, sugiere que al menos alguien en Moscú está preocupado porque el tiempo no está del lado de Rusia", lo que está haciendo que funcionarios estadounidenses expresen optimismopor una victoria absoluta de Ucrania.

El jueves 28 de abril se aprobó en el Congreso de los Estados Unidos la Ley de Préstamo y Arriendo para la Defensa de la Democracia de Ucrania, que replica el método usado para financiar el armamento durante la Segunda Guerra Mundial.

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En ese sentido, Krugman sostiene que Estados Unidos, al igual que hizo con los aliados antes de participar directamente en la Segunda Guerra Mundial, está ayudando "a los defensores de la libertad dándoles los medios materiales para seguir luchando"-repitiendo la fórmula de Franklin Delano Roosevelt "arsenal de la democracia".

Un pequeño precio a pagar

Parte del nuevo paquete de ayuda a Ucrania está destinado a apoyar a las pequeñas y medianas empresas agrícolas durante la cosecha de otoño y para las compras de gas natural. Además, US$ 3 mil millones son para brindar asistencia humanitaria más tradicional en forma de trigo y otros productos básicos.

Lo llamativo de este dinero, destacan Christina Wilkie y Thomas Franckes, es que consiste en asistencia financiera directa, una forma relativamente rara de ayuda internacional, porque lo común es entregar productos, como armas y alimentos, préstamos, o personal con experiencia en trabajos humanitarios.

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Así, este apoyo tan poco común por medio de apoyo económico directo "lo convierte en lo más parecido a dinero en efectivo de un gobierno a otro." Al respecto, Biden sostuvo que la ayuda directa de Estados Unidos "permitirá que se paguen pensiones y apoyo social al pueblo ucraniano, para que tengan algo en el bolsillo".

Después, Biden declaró que "Invertir en la libertad de Ucrania... es un pequeño precio a pagar".

El tiempo de guerra es dinero

A diferencia de Krugman, el general del ejército Mark A. Milley, presidente del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., considera que "el tiempo no está del lado de Ucrania", alertando a funcionarios de más de 40 países que las próximas semanas de guerra serán "cruciales". El secretario de Defensa, Lloyd Austin les dijo a periodistas que "no tenemos tiempo que perder".

La presencia militar de EE.UU. en Europa creció enormemente desde que comenzó la invasión de Rusia a Ucrania, y ahora ya tiene más de 100,000 soldados "sobre el terreno en un continente donde hasta hace poco se hablaba de cómo y dónde recortar", sostiene Ben Wolfgang especialista de análisis militar de The Washington Times.

Wolfang informa que dentro del Pentágono y los círculos de seguridad nacional se debate "si EE.UU. debería aumentar drásticamente la cantidad de tropas estacionadas permanentemente en Europa, con todos los costos y compromisos correspondientes, o aumentar los despliegues rotativos de miembros del servicio en misiones que normalmente duran menos de un año."

En ambos casos, causará impacto en los gastos dado que seguramente demandará más recursos que el ya polémico monto presupuestado por Biden para 2023 de US$ 813 mil millones. Con casi 40% del presupuesto militar mundial, EE.UU. supera lo que gastan los siguiente sonce países juntos.

Pero para Kimberly Amadeo si se consideran todas las partidas relacionadas a la defensa y seguridad nacional estadounidense y gastos que perduran de guerras anteriores-incluso la de Vietnam-, el gasto militar total actual se aproxima ya al billón de dólares.

¿Recesión a la vista?

Mientras tanto, en Estados Unidos, a la preocupación existente sobre la elevada inflación, se le sumó la noticia de que el PBI se contrajo un 1,4% sobre una base anualizada en el primer trimestre de 2022; esto significa que sería el peor desempeño desde la primavera de 2020, cuando la economía de EE.UU. todavía estaba en medio de la recesión inducida por COVID.

El profesor de la Universidad de Harvard, Kenneth Rogoff, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, afirmó que esa caída fue incluso peor de lo que pensaba que sería. Además dijo que había 50% de probabilidad que la economía caiga en recesión.

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Algunos analistas como Ian Shepherdson, economista jefe de Pantheon Macroeconomics, afirman que a pesar del dato negativo del nivel de actividad, "la economía no está cayendo en recesión". En su opinión se trata de que "el comercio se ha visto afectado por un aumento en las importaciones, especialmente de bienes de consumo, ya que los mayoristas y minoristas han tratado de reconstruir susstocks. Esto no puede persistir mucho más, y las importaciones a su debido tiempo caerán por completo, y el comercio neto impulsará el crecimiento del PIB en el segundo y/o tercer trimestre".

En esa tónica, el propio Biden declaró que "el gasto del consumidor, la inversión comercial y la inversión residencial aumentaron a tasas sólidas", por lo que considera que " la estimación de crecimiento del último trimestre se vio afectada por factores técnicos", como la pandemia mundial del COVID-19, la guerra en Ucrania y la inflación global.

Bidencesión

El secretario de Estado Antonio J. Blinken afirmó que "Estados Unidos está comprometido a fortalecer nuestra relación con Ucrania mientras trabajamos para construir un futuro próspero para todos los ucranianos". Cuando un mes atrás impuso nuevas sanciones a Rusia, Biden anticipó que ese objetivo produciría escasez de alimentos en Europa y Estados Unidos, alertando el sacrificio que sus compatriotas harían en el objetivo de ayudar a los ucranianos.

Sin embargo, las encuestas revelan que en EE.UU. la estrategia de Biden -por sus efectos económicos internos -, tiene índices de aprobación negativos en 40 estados, incluidos en algunos considerados claves para las próximas elecciones de medio-término, y en algunos que lo fueron en su victoria en 2020, como Arizona, Pensilvania y Georgia. Además, sus índices de aprobación son más altos que sus índices de desaprobación en solo 10 estados y el Distrito de Columbia.

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Para Neil Leves, director del Instituto de Política de New Hampshire en St. Anselm College, los índices de aprobación de Biden son "terribles". En esos resultados pesó que, según otra encuesta, en comparación al resultado de febrero cayó a 40% -11puntos porcentuales menos que el año anterior-los votantes que creen que Biden "tiene la capacidad mental necesaria" para el cargo de presidente-con 54%, afirmando que no lo tiene.

En la última encuesta de Gallup, realizada del 1 al 19 de abril, cuatro de cada cinco adultos estadounidenses califican las condiciones económicas actuales como aceptables (38 %) o malas (42 %), mientras que como excelentes (2 %) o buenas (18%). Además, el 76% de los estadounidenses dice que la economía está empeorando.

Tras anunciar en una reciente nota editorial que la economía se contrae mientras la 'Bidenflación' se desliza hacia la 'Bidencesión', Washington Examiner anticipa: "si cree que los números de aprobación de Biden son malos ahora, solo espere hasta que se anuncie la recesión actual en tres meses, o hasta que los votantes descubran qué más quiere hacer Biden con ellos".

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