ENFOQUE

Día de la Tierra: el legado

¿Cómo será el mundo cuando la pandemia de Covid-19 haya concluido? Esa pregunta orienta reflexiones, análisis diversos desde múltiples perspectivas. Estados, organismos internacionales, centros de estudio, y el sector de la producción y el trabajo, entre otros, coinciden en un punto: el efecto del virus superará lo sanitario, y traerá cambios proporcionales a la magnitud de su impacto (o quizá mayores aún). 

Este cambio de paradigma obligará a modificar visiones, conductas y estrategias en todos los sectores. Sin embargo, quienes tenemos responsabilidades de gestión en el presente debemos aportar desde ahora, y desde el lugar que ocupamos, tratando de generar acciones positivas que nos lleven a mejorar ese futuro que se presenta complejo.

El Día de la Tierra, que se celebró el 22 de abril en algunas culturas, es una oportunidad para reflexionar acerca de la característica imperfecta de nuestro sistema económico; los costos ambientales y sociales no tienen un precio adecuado y, pese a que la conservación de la biodiversidad es un desafío impostergable que tiene que afrontar la humanidad, las actividades regenerativas no cuentan con los incentivos que estamos en condiciones de ofrecer.

Si hablamos de la tierra, sabemos que un manejo responsable y consciente para no menoscabar su potencial es esencial para la agricultura, ya que nos aporta muchos de nuestros alimentos. Sin embargo, la agricultura es una de las actividades que atenta contra la biodiversidad, por la simplificación de los agroecosistemas y el uso de pesticidas. ¿Cómo se resuelve esta contradicción? Es necesario ayudar a aquellos productores que procuren agroecosistemas sustentables, y colaborar con la promoción de economías circulares, propicias para la vida.

En esa dirección, desde Nación Seguros ofrecemos una diversidad de coberturas bonificadas para quienes sostengan prácticas sustentables, ya sea en los cultivos bajo normas orgánicas y agroecológicas, como así también en la industria, que quieran resguardar su capital y trabajo de diferentes riesgos. 

Esta acción busca generar conciencia de los beneficios que acarrea promover un ambiente sano, a partir de que los distintos actores de la economía, empresarios, cooperativas, agricultura familiar, se valgan de métodos que garanticen la conservación de la biodiversidad y ayuden a la reducción de la temperatura de nuestro planeta. Por otra parte, esta estrategia está en consonancia con la intención de fomentar conciencia aseguradora, un propósito genuino de la industria del seguro que nuestra gestión quiere realzar.

Los Principios de Ecuador, cuya declaración fundacional cumplirá dos décadas en 2023, demuestran día a día su actualidad, y se renuevan periódicamente. También otras iniciativas que proponen una estrategia remediadora de los impactos negativos y estándares para reducir daños. Por ello, aún en el contexto de una pandemia que ha modificado prioridades, debemos apoyar los lineamientos que nos pueden llevar al futuro en condiciones más favorables.

Porque tenemos que mantener los pies bien firmes sobre la tierra sin degradarla, proponemos llevar al centro de las decisiones al ser humano y considerar que el impacto de nuestras acciones, además de afectar el presente, es parte del legado que nos trasciende.

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