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Desdolarizar el comercio exterior, una alternativa con avances reales

La Argentina alcanzó en 2022 su récord histórico de exportaciones. Gracias a un incremento de precios que permitió compensar una merma en el volumen, la cifra final se acercó a u$s 90.000 millones. Fue un número que resultó insuficiente para las necesidades de pagos que debió afrontar el país, pero sirvió para poner de manifiesto que la fábrica de divisas funciona bien más allá de cualquier circunstancia adversa.

En los primeros meses del año, el clima multiplicó su impacto negativo. Pero más allá de los productores agropecuarios, que son quienes lo padecieron en carne propia, resultó difícil transmitir al resto de la sociedad el nivel de daño causado. Para la población urbana se trató de una interminable la de calor. Para la economía fue mucho más. Hoy se sienten la falta de dólares y pesos, pero también la escasez de productos que son la base de la industria alimentaria. El 2018 fue un año seco, pero había otras alternativas a mano para enfrentar sus efectos. Por la combinación de caída de exportaciones y de financiamiento (por el proceso de huida de capitales desde los emergentes) la opción de Macri fue ir al FMI.

En estos tiempos, el equipo económico está lanzado a una negociación para obtener nueva asistencia del Fondo. No un mayor crédito, sino un adelanto de desembolsos. La idea es que no sea parte del problema, sino de la solución.

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Argentina tiene mayor comercio de bienes que de servicios

Pero como ocurre siempre que se transitan coyunturas difíciles, también surgen caminos alternativos que pueden convertirse en una respuesta más sólida a mediano plazo. La Argentina ha hecho varios intentos en el pasado por desdolarizar una parte de su comercio exterior, pero sin mucho resultado. El presente, no obstante, es un poco más prometedor.

El dólar siempre fue la moneda del comercio global. Pero la inflación y las políticas monetarias expansivas de la Fed debilitaron su dominancia. China no solo ha estado abierta a tomar protagonismo, sino que con los swaps de monedas activados con la Argentina, abrió la puerta a operaciones bilaterales en moneda local. Según reveló la Aduana, el volumen aún es bajo (algo más de u$s 200 millones) pero la tendencia es positiva: entre enero y febrero, las solicitudes se incrementaron 748%.

La chance de apelar al mismo mecanismo en el intercambio con Brasil está cerca, según prometió el embajador Daniel Scioli. Ambas generarán un ahorro de reservas, que hoy vienen bien por la falta de divisas que sufre el Central, pero ayudarán a paliar uno de los problemas más crónicos de la Argentina.

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