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Desde el quinto piso de Economía, el gradualismo siempre es posible

En la saga final de la exitosa serie española "La Casa de Papel", el Profesor, el hombre que diseña al más mínimo detalle el robo del oro del Banco de España, le muestra a su equipo que siempre hay una parte crítica del plan que no deben conocer, y que mantener esa reserva se vuelve clave para que la estrategia completa sea exitosa.

Lo que sucede en la Argentina, es que nadie tiene muy en claro si Martín Guzmán está jugado exclusivamente al plan A (un acuerdo tradicional con el Fondo) o si se guarda algún as en la manga que le permita persuadir al organismo y sortear el complejo escenario macroeconómico que ofrece 2022.

El personaje que encarna el Profesor, en realidad, es un hombre que desconfía de la naturaleza humana y va contra el sistema. Por eso planifica sus pasos haciendo que las instituciones rompan sus reglas. Guzmán, en cambio, es un economista racional y de alta formación académica, que cree además que en la pulseada con el FMI la razón está del lado de la Argentina. Eso lo hace un optimista natural, y por ese lado no se mostró proclive a la necesidad de tener un plan B.

Y además enfrenta este hecho: una parte de los analistas y empresarios suele asignarle una actitud condescendiente con los problemas, como si solo fuesen eficientes aquellos que muestran otra firmeza pública para enfrentarlos. Pero hay un ingrediente más que debería entrar en la evaluación, presente solo en quienes desempeñan un cargo público.

Al analizar el comportamiento de quienes tienen un rol de gestión, el reconocido economista Pablo Gerchunoff (que integró los equipos de Juan Sourrouille en la gestión de Raúl Alfonsín y de Jose Luis Machinea en la Alianza) sostiene que "cuando se está en el Gobierno, admitir que los problemas no pueden resolverse es definitivamente intolerable". En su libro "La moneda en el aire", Gerchunoff señala que "es necesario construirse un escenario en el que algo va a pasar, puede pasar y va a permitir que las cosas mejoren. Tiene que haber una luz al final del túnel y creer que es posible alcanzarla, aún gracias a un hecho fortuito".

Los hechos que tenemos a la vista en los últimos días muestran a Guzmán confirmado como estratega económico del gobierno, potenciado casi como primus inter pares en el gabinete (así lo demuestran sus fotos con Moroni, Filmus, Vizzotti , Kulfas y Feletti) pero sin mostrar cartas que permitan revivir las expectativas de corto plazo. El ministro de Economía tiene fe en una salida gradualista, un rasgo propio de su función y del entorno político que lo acompaña. En ese caso, lo que cabría esperar ahora es que aparezca ese hecho que hace acomodar los números para que cierren. Después habrá que hacer que la lapicera funcione. Pero eso ya es otra historia.

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Comentarios

  • RN

    Raul Nieto

    Hace 29 días

    Lo escrito parece un decálogo de buenas intenciones y eso es muy preocupante

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