Elecciones e intendentes: descentralizar, la única forma de mejorar la gestión

Es común que en tiempos electorales los gobiernos centrales recurran a los intendentes como socios estratégicos para ganar los comicios, o al menos intentarlo. Eso demuestra la necesidad real que tienen los poderes provinciales y el propio Estado Nacional respecto a la ejecución de las políticas públicas que ellos mismos impulsan.

En otras palabras, queda demostrado que sin los intendentes no hay forma de llegar a los ciudadanos de manera tangible y concreta, y de conocer y solucionar sus problemáticas. Ahora mismo podemos observar a muchos intendentes que fueron convocados tanto por el gobierno nacional como por el gobierno provincial a ocupar cargos importantes en el poder Ejecutivo

En buena hora que eso suceda. Lo que ocurre es que es insuficiente si se trata únicamente de medidas meramente de tinte electoral. Como siempre, los jefes comunales son aliados circunstanciales. Pasadas las elecciones, vuelven a verse postergados. Lo que se dirime en el poder, no importaría tanto si no afectara de manera directa a los vecinos de cada municipio de la provincia y del país.

Ejemplos de la necesidad de articular de manera permanente entre Nación, provincias y municipios, sobran. Y al final del camino, el resultado es siempre el mismo; para que algo funcione, se necesita descentralizar y darle a los municipios las facultades que necesitan para ejercer de hecho las tan manoseadas autonomías.

Partiendo del hecho que hay 135 municipios en la Provincia, ¿Cuánto puede tardar un funcionario provincial desde la Plata en saber si en Hurlingham conviene asfaltar primero la calle Vergara o la calle Coraceros? Está claro que hay cuestiones que deben ser decididas por quienes conocen el territorio y sus necesidades concretas.

En rigor, los alcaldes tienen una gran ventaja al caminar en el distrito, reunirse con los distintos actores y comprender sus intereses, ya que de esa manera pueden analizar el problema de manera real y multidimensional, conociendo todas las aristas que trae aparejado. De esta forma, las respuestas que vuelca no son de escritorio, sino de territorio. Asimismo, antes de abordar una política, comprende cuáles son las trabas con las que tendrá que lidiar y conoce a las personas que se verán beneficiadas o afectadas.

¿Cuántas políticas nacionales o provinciales han fracasado justamente por no comprender los problemas del territorio? En este sentido, el gobierno local no solo puede aportar mucho a sus propias áreas de trabajo, sino ser un socio estratégico ideal de los demás niveles de gobierno en la ejecución de las grandes políticas. Pero para eso hay que hacerlo parte y no tratarlo como un mero gerente de sucursal.

La mayor eficiencia en las cuestiones operativas y de carácter local son evidentes, primero como consecuencia del conocimiento del territorio, pero también porque la capacidad de presión y control que pueden ejercer los vecinos sobre los funcionarios es mucho mayor. Esto incentiva a resolver los problemas de forma más expeditiva.

Además, muchos problemas requieren de varias acciones en simultáneo. El gobierno local es el que mejor los puede articular de forma más rápida el conjunto de respuestas dentro de su territorio.

Para que un problema local llegue a oídos de funcionarios provinciales o nacionales, debe atravesar un proceso burocrático mucho más largo que acceder al responsable local; lo mismo sucede con la respuesta. Reparar una pérdida de gas en una escuela provincial en Morón puede tardar meses, mientras permanece cerrada. A nivel local, eso puede resolverse en menos de una semana.

Dejar estos asuntos en manos de los municipios descomprime, agiliza la capacidad de respuesta y ayuda a la provincia y a la Nación en la ejecución de las políticas públicas con mayor eficiencia. De esto se trata gobernar. Sin ideologías y sin mezquindades políticas. En definitiva no se trata de empoderar a los jefes comunales, sino de que la gente pueda vivir mejor.

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