Opinión

Del infierno al purgatorio: ¿compra pre-electoral o venta pre-electoral?

La pregunta de muchos: hay algo que no puedo comprender, ningún político que escucho por la TV se quiere escapar de la Argentina pero al mismo tiempo, una inmensa cantidad de argentinos quiere emigrar y no volver nunca más. ¿Por qué será que nuestros políticos se quieren quedar y una elocuente cantidad de argentinos se quiere escapar?

Una cosa es ser presidente y otra muy distinta es ser mago: percibo mucha ansiedad en los argentinos respecto al próximo presidente. Sería bueno que bajen expectativas. Quizá nos podamos escapar del infierno pero nos quedaremos pululando en la mediocridad del purgatorio por largos años, en el mejor de los casos. 

Las elecciones suelen despertar esperanza, pero esta vez para Argentina se percibe un hartazgo generalizado en la sociedad y la sensación de que lo que se viene será muy complejo, gane quien gane y de que mucho no se puede esperar de una clase política que acompañó toda la decadencia económica observada desde 1983 hasta la actualidad. 

Encuesta: el sorpresivo "favor" de Milei a Kicillof en provincia de Buenos Aires

Quién es quién en el equipo de Hernán Lacunza, el "ministro de Economía" de Larreta y la vuelta de un "tapado"

Esta democracia tan imperfecta que tenemos, esta república tan debilitada, despierta resignación como sentimiento generalizado y así se encararán las elecciones del 2023. Y en esta coyuntura tan compleja que enfrentamos, dos fuerzas con direcciones opuestas probablemente convivirán para activos argentinos por los próximos doce meses incluyendo eventos potenciales que se podrían dar luego de la asunción del próximo presidente.

Argentina tiene un gigantesco vómito macroeconómico pendiente, hasta que dicho evento no ocurra todo estará atado con alambres impartiendo severa presión a todas las variables relevantes. Y cuando dicho vómito ocurra, el dolor será inmenso y recién desde ahí abajo intentaremos comenzar otra vez en este círculo de nación que supimos construir. 

Percibo en el debate macroeconómico que se nos viene para 2024 un excesivo peso en "dolarizar" y un preocupante menor peso en "equilibrar el presupuesto" de manera urgente vía reducción de gasto. Sin eso, nada importa. Percibo además un notable énfasis en querer dinamitarlo todo. Eso también suena a error. 

Pareciera razonable por el contrario, volver a las bases: 1) presupuesto equilibrado, 2) desregulación económica, 3) apertura, 4) instituciones fuertes. Sin estas cuatro cosas toda dinamita terminará siendo agua tibia. Argentina merece y necesita un debate político maduro y tranquilo. Sin embargo, percibo que el debate se centra en quién tira la bomba más grande como si fuera una olimpiada. Nada se va a resolver con semejante locura.

Shock positivo: de acuerdo con lo que puede olfatearse por las encuestas de opinión, pareciera que esta vez la elección presidencial la ganaría un opositor no peronista aun cuando en esta Argentina electoral ningún escenario es descartable. Si a este resultado se lo lee como la posibilidad de que un gobierno menos extremo se haga cargo de la crítica situación actual podemos definir a este resultado como "positivo". 

Sin embargo, es probable que esta "positividad" no tenga ni de cerca la fuerza que mostró en 2015 por una sencilla razón: la situación macroeconómica actual es mucho más endeble que la que enfrentó Argentina en ese momento y Wall Street lo sabe en detalle. En este contexto, cuánto se animarán a ralear los bonos y acciones argentinos una vez conocidos los resultados de las PASO es una pregunta más que relevante porque la situación inicial cuenta.

Shock negativo: es probable que un evento crítico pueda activarse desde el día siguiente a las PASO hasta la asunción del próximo presidente. A partir de los resultados de las PASO se conocerán finalmente los candidatos con chances presidenciales concretas y por lo tanto, a partir del lunes post-PASO lo que anuncien "los presidenciables" empezará a ser descontado por el mercado. Y es aquí en donde es interesante imaginar cuál será la estrategia de cada opositor con chances ciertas de convertirse en presidente de los argentinos de caras a 2024.

Los costos políticos evitables. Todo lo que anuncien los presidenciables será "anticipado" por los mercados financieros. En especial pareciera que el mercado financiero argentino sufre de una indigestión aguda en las distintas curvas de pesos por lo que esta indigestión podría culminar en una corrección con dimensiones épicas. Si esta corrección la sufre el gobierno actual, el próximo presidente esquivaría una montaña de costos políticos y asumiría con una nación liberada potencialmente de una de sus tantas indigestiones: "la bomba de pesos".

Esto le daría al próximo presidente un oxigeno muy necesario a la hora de hacerse cargo de una de las situaciones macroeconómicas más críticas que ha enfrentado nuestra nación desde 1983. De esta forma, los incentivos políticos del próximo presidente estarían alineados con intentar que el mercado le anticipe su decisión antes de asumir y de esta forma los costos los debería afrontar el gobierno actual. Esta jugada podría resumirse en una pregunta: ¿se animará el próximo presidente a hacerle a Alberto en la PASO 2023 lo que Alberto le hizo a Mauricio en las PASO 2019 forzándolo a un cepo con devaluación incluida? Argentina es una máquina incansable de girar en círculos y aquí tenemos otro gran ejemplo.

¿Se animará el próximo presidente a hacerle a Alberto en la PASO 2023 lo que Alberto le hizo a Mauricio en las PASO 2019 forzándolo a un cepo con devaluación incluida?

Los costos políticos no evitables. Si por el contrario, el próximo presidente esconde todas sus cartas hasta la asunción, el mercado tendría muy poca información para descontar, lo que implicaría probablemente que el próximo presidente tendría que hacerse cargo de todos los desequilibrios actuales incluida la bomba de pesos con todos los costos políticos que ello implicaría. Difícil imaginar en este contexto que el próximo presidente pueda despertar demasiadas expectativas positivas a la luz de la magnánima corrección en varios frentes que sería necesaria.

Con anuncio o sin anuncio, con anticipación o sin anticipación, resulta bastante evidente que Argentina necesita primero liberarse de sus variadas indigestiones para poder luego encarar un proceso de cicatrización y recuperación. De esta forma no queda claro cuál efecto dominará la dinámica de bonos y acciones argentinas para un mercado que olfatea un cambio político de gobierno pero que a la vez presciente que una crisis correctiva de enorme magnitud está a la vuelta de la esquina. Esquizofrénico 2023 se nos viene.

Temas relacionados
Más noticias de Elecciones 2023
Noticias de tu interés

Comentarios

¿Querés dejar tu opinión? Registrate para comentar este artículo.
  • RN

    Raul Nieto

    28/02/23

    El colofón de la nota Esquizofrénico 2023 es el marco y al mismo tiempo estar en cada ciudadano tratar de comprender el desafío que enfrentamos y las 4 condiciones expuestas en la nota son indispensable

    0
    0
    Responder