OPINIÓN

Consecuencias de una Argentina psiquiátrica: vivir con lo nuestro y sin un solo dólar externo

Lejos está el kirchnerismo de haber sido derrotado y Wall Street lo entiende mejor que nadie. El mercado exija una convalidación del resultado de las PASO en las elecciones "de verdad".

Lejos está el kirchnerismo de haber sido derrotado y Wall Street lo entiende mejor que nadie, la oposición solamente ganó una encuesta. El resultado de las PASO 2021 es en "apariencia" la mayor derrota del peronismo en toda su historia, peor incluso que la de Alfonsín de 1983 con la diferencia que esta última fue de verdad y las PASO son de mentira.

El mercado internacional para acciones argentinas si bien tuvo una suba contundente semanas antes de las PASO 2021 lejos está de mostrar todo el enamoramiento que podría esperarse de semejante resultado político, el cual ronda lo histórico pero en "apariencia". El ADR de YPF por ejemplo, al cierre del viernes borró toda la suba de un lunes que había abierto con enorme euforia o sea, cerró la semana como si no hubieran existido las PASO 2021.

La realidad es que las PASO son solo una encuesta y probablemente el mercado exija una convalidación en las elecciones "de verdad" para noviembre de este año y para noviembre tendremos un abismo de incertidumbre. Por lo tanto, esta apatía del mundo hacia un "aparente" resultado político que ha sido monumentalmente sorpresivo podría dividirse en aspectos de corto plazo y de largo plazo todos ligados a un concepto clave "convalidación electoral en varias etapas".

Para el corto plazo se me ocurre que lo más relevante se refiere a la "primera convalidación electoral" que en noviembre 2021, en las elecciones que sí importan, debería lograr la oposición lo cual al día de la fecha es un gran interrogante pero el menor de todos. En el largo plazo es en donde radican las principales preguntas en donde tres eventos de altísima relevancia se estarían considerando.

Primero, y muy atentos con esto. Si llegase a ocurrir un ajuste cambiario fuerte, ¿cuánto valen en ese escenario las empresas argentinas las cuales facturan en pesos? ¿Cómo calcular a largo plazo una secuencia de flujo de fondos en dólares sin saber con razonable certeza la dinámica cambiaria? ¿Cuánto puede la incertidumbre cambiaria frenar el rally (suba)?

Segundo, suponiendo que la oposición pudiese confirmar en noviembre 2021 los resultados obtenidos en las PASO de septiembre 2021, se abre el mayor de los interrogantes políticos de este tiempo: ¿podrá la oposición repetir el resultado de cara al 2023? O sea, el mundo le pediría a la oposición la "segunda convalidación electoral" la cual sería muy exigente porque debería ganar las presidenciales y hacerlo por una mayoría tal que le permita ejecutar una cantidad de reformas que el macrismo no pudo en la gestión 2015/2019. De esta forma, Wall Street le pediría a la Argentina del 2023 algo así como la "convalidación de la convalidación". En este sentido, toda suba de activos argentinos se daría probablemente de manera escalonada al ritmo de las convalidaciones que deberán ser muchas.

Los argentinos tenemos todos un serio problema psiquiátrico a la hora de votar que se traduce en incertidumbre infinita. Pero ¿por qué nos pedirían tanto? La razón es muy sencilla: el votante argentino exhibe un nivel de pendularidad y volatilidad semejante a un capítulo de los autos locos con los hermanos Makana y Pierre Nodoyuna peleando la punta, patología que venimos demostrando con elocuente claridad bipolar en estos últimos años al punto tal que por ejemplo una parte del votante kirchnerista parecería estar ahora votando a la derecha de acuerdo con el análisis que resulta de algunos analistas políticos, evento merecedor claramente de análisis sociológico y psiquiátrico del más alto nivel científico.

Por lo tanto, "la convalidación de la convalidación" sería probablemente un freno importante para la dinámica de activos argentinos por una sencilla razón: los cambios políticos en Argentina generan variaciones de precios únicas en el cosmos. Por ejemplo, desde abril 2013 hasta diciembre 2017, el ADR de Banco Galicia tuvo un retorno de +1144% a la luz del massismo derrotando al kirchnerismo en 2013 y luego con el surgimiento del macrismo con dimensión presidencial. Pero luego comenzamos un largo camino de volverlo todo a su punto original, desde diciembre 2017 a la actualidad, el ADR de Banco Galicia exhibió un retorno negativo de -85% quedando casi a los niveles anteriores al 2013.

O sea, lo hecho por activos argentinos en sólo una década sería equivalente a lo que podría hacer Noruega, Suecia, Finlandia, Suiza y Japón todos juntos en un milenio entero, solamente para dimensionar nuestro infinito volanteo psiquiátrico. Este es entonces un rally (suba) potencialmente contenido a la luz de una pendularidad única del argentino como votante medio que ahora parecería estar muy enojado con el gobierno actual tal como en 2019 lo estaba con el gobierno anterior. Nos enojamos con Mauricio en 2019 y ahora parecería que se puso de moda estar enojados con Alberto. También en algún momento nos enojamos con Alfonsín, con Menem, con de la Rúa y con Cristina y en el proceso siempre desarmamos todo lo hecho por el anterior.

Lo cierto es que el argentino promedio vive enojado y eso genera una pendularidad electoral con una consecuencia nefasta en materia de inversiones: esquizofrenia bíblica y sistemáticamente predecible. Entonces, el voto castigo parece ser siempre el principal factor que define las elecciones reflejando una frustración permanente y no resuelta del votante medio argentino que se traduce en castigo a todo aquel a quien le toque presidir, independientemente del partido al que pertenece.

Este patrón de comportamiento electoral genera enorme incertidumbre de largo plazo a quienes nos miran de afuera. Es tan enorme el daño que tiene la Argentina como sistema económico que aunque eligiéramos a Superman como presidente, también le terminaríamos votando al opositor del momento porque el argentino nunca comprendió que cualquier solución coherente llevará décadas de consecución.

Tercero, el estado macroeconómico de nuestro país necesita con absoluta urgencia reformas a nivel laboral, a nivel tributario, a nivel monetario y a nivel fiscal. La Argentina de hoy simplemente es un país que no puede funcionar normalmente y el modelo se ha tornado en inviable. Wall Street lo sabe muy bien y por lo tanto, a diferencia de lo que fue el período 2013/2017 (bull market argentino, optimista) esta vez probablemente el mercado sea mucho más exigente para con la Argentina y le envíe a la "oposición que podría llegar a ganar las presidenciales del 2023" tres mensajes muy claros.

  • Primero, para comprar activos argentinos mostráme "oposición", que sos capaz de implementar reformas significativas, algo de lo que adoleció el macrismo.
  • Segundo, para invertir en Argentina también te pido reformas.
  • Tercero, para financiarte con deuda, también te pido reformas.

Esto habla de la desconfianza que el mundo le tiene a los argentinos relativa a una pendularidad electoral que resulta sorprendente y debería ya quedar en el Guinness del Borda. Entonces, esta vez si salimos del status quo actual, será con lo nuestro, no habrá inversión ni financiamiento al menos en el primer tramo de una potencial y altamente incierta nueva administración opositora. Como vemos, un océano de incertidumbre separa al "hoy" del "mañana" y Wall Street lo sabe muy bien.

Esta vez, el mundo no va a confiar en expectativas positivas tal como lo hizo en 2013/2017. Esta vez, Argentina deberá vivir en el spot sin poder apalancarse con expectativas dado que esa dinámica se agotó por completo en 2013/2017. A vivir con lo nuestro, a resolver nuestros dilemas en soledad y con madurez, ni un solo dólar externo esta vez hasta tanto demostremos que podemos ser viables y estables, algo que no pudimos hacer nunca en nuestra historia.

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