Zoom de Finanzas

Calmar el estrés de la inflación, el dólar y la deuda, la prioridad para la economía

La inestabilidad de las variables, empezando por el dólar y la inflación, ya durante 44 meses consecutivos, explican la imposibilidad de crecimiento de la economía. De cara a un proceso político complejo, se vuelve prioritario.

El más reciente estudio de Econviews con el IAEF sobre condiciones financieras es una buena fotografía del momento de la economía y los mercados, de las oportunidades y de las amenazas. También de lo obvio a lo cual prestarle atención.

El índice de condiciones financieras (ICF) mide la evolución de variables externas e internas para el desenvolvimiento de inversiones. Del lado bueno, se redujo la brecha cambiaria, creció la confianza en bancos ya que subieron los depósitos en dólares y la abundante liquidez en el sistema, lo que se ve en el crecimiento de depósitos superior al de los préstamos.

Días pasados, en El Cronista revelamos que por primera vez en 20 años las colocaciones a plazo fijo superaron a los depósitos a la vista. Efecto de la alta tasa de interés, son tiempos de arrimar a una cobertura frente a la inflación y de que se hace más complicado el acceso al dólar.

Del lado negativo, entre las variables que más influyen se sitúa la inflación. En unos días más conoceremos el IPC de octubre y no hay buenas perspectivas de los analistas. También juegan en contra el alto nivel del riesgo país, la baja liquidez de corto plazo y la expectativa devaluatoria.

Por primera vez en 20 años las colocaciones a plazo fijo superaron a los depósitos a la vista. Efecto de la alta tasa de interés, son tiempos de arrimar a una cobertura frente a la inflación y de que se hace más complicado el acceso al dólar.

El problema es que la economía argentina siempre creció en forma sostenida cuando las condiciones financieras se mantuvieron en zona de confort durante un lapso prolongado.

Después de la pandemia, tras caer el PBI 9,9%, el rebote de 2021 implicó una subida de 10,4% del Producto. Todos los cálculos apuntan a que este año el arrastre de cuatro puntos que dejó el impulso de 2021 permitirá que la economía crezca 5%. Pero el problema de las dudas actuales se proyecta a 2023.

El problema es que la economía argentina siempre creció en forma sostenida cuando las condiciones financieras se mantuvieron en zona de confort durante un lapso prolongado.

Los datos técnicos de IAEF-Econviews hablan de que, en lo opuesto al confort, el subíndice de condiciones locales bajó a -143,9 puntos, 12,3 puntos menos que en septiembre, interrumpiendo dos meses de mejora. Es puro "stress".

El nivel de las condiciones locales actuales es peor que el de julio, el mes de los tres ministros de Economía, de volatilidad y vuelo del dólar. Desde marzo de 2019, ininterrumpidamente, durante 44 meses, las condiciones siguen "stressadas".

En este último tramo del año, tras el agotamiento de la política del dólar soja,volvieron las presiones cambiarias. Los efectos de la sequía acechan, y empujan la perspectiva de una morigeración de la actividad por la inflación y la falta de dólares para importar. De a poco entran al radar lo que serán las necesidades de importar energía en 2023.

El mercado se muestra más áspero para renovar vencimientos de deuda del Estado, en parte por la incertidumbre política, una grieta de stress que responsabilidad de los gobernantes es tener en la mira si se aspira, como dice el IAEF, a habilitar el crecimiento. 

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