Mientras el Indec arroja cifras que hablan de caída en la actividad económica; en las exportaciones y en la industria que no se percibían desde el complicado 2009, el Gobierno apuesta su menguado capital político a una recuperación que imaginan consolidándose para el último trimestre de este año y el primer semestre del próximo. La Casa Rosada alimenta el optimismo con el pronóstico de algunos economistas que prevén un repunte inminente de la producción en Brasil y avizoran una supercosecha de soja que inyectará miles de millones de dólares a la balanza comercial argentina de 2013.
Si los planetas se alinean otra vez para Cristina, la determinante elección legislativa del año próximo podría darse con índices de crecimiento menores a los de 2011 pero superiores a los números recesivos con los que arrancó este año. Por eso es que la Presidenta comenzó a evaluar candidatos que puedan contribuir a un resultado que le permita reformar la Constitución y forzar otra reelección para el período 2015-2019.
En esa línea, se estudian las chances de los economistas Axel Kicillof y Hernán Lorenzino, candidatos impensados en un escenario recesivo y con alta inflación pero factibles en el dibujo voluntarista con el que sueña el kirchnerismo.